El conductor y periodista dice que disfruta de los viajes en familia, y que prefiere los SUV y pickups a los deportivos
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Germán Paoloski no para. Con una agenda super apretada, que incluye su participación en El noticiero de la gente, por Telefé, y Sport Center, por ESPN, además de su programa No es tan tarde, también en Telefé, se da un tiempo para conversar con LA NACION sobre cómo fueron sus inicios al volante y qué significa el auto para él.
“Aprendí a manejar a los 15 años (me enseñó mi papá por el barrio) y pude sacar el registro a los 17 porque vivíamos en provincia. Obviamente, lo primero que manejé fueron los autos que tenía mi padre. Recuerdo un Renault 9 y luego un Renault 11, me divertía mucho”, comentó.
De muy joven empezó su carrera profesional, y recuerda que el primer auto que compró “fue un Peugeot 208, el chiquito, de dos puertas. De ahí, pasé a otros y cambié varias veces de marca e inclusive después, tuve el sponsoreo de algunas de ellas”, dijo.
El conductor contó que desde hace algún tiempo está con Jeep: “Fui cambiando de vehículo y ahora, por una cuestión familiar estoy usando un Commander que me dieron hace poco. Es de siete asientos y como tengo tres hijos me vino bárbaro; es espectacular. Además, uno se va haciendo más grande y va dejando los autos más deportivos por los autos familiares (risas)”.
Para Paoloski, “hoy hay vehículos como el Commander, que si bien son familiares también tienen un aspecto deportivo y un manejo que se puede asemejar a lo deportivo; entonces, la verdad es que me gustan y me da mucho placer ir al volante”.
Agrega que un auto que lo impactó recientemente fue el Fiat Pulse: “Lo vi y la verdad me pareció divino. Muy lindo y con una muy buena relación precio/producto que siempre es importante en los autos”.
Para elegir un vehículo, a Paoloski debe atraparlo desde la primera vista: “Lo primero siempre entra por los ojos, la parte estética, sus líneas, su forma; todo eso me llama la atención. Después está la cuestión de practicidad, de funcionalidad. Cuando estaba sin hijos tenía autos más deportivos y ahora con hijos busco los SUV, camionetas o algo más grande. Y junto con la estética siempre me fijo en las cuestiones de seguridad”. Y detalló que “hoy la mayoría de los autos vienen con un montón de ítems que tienen que ver con la seguridad y eso me da más tranquilidad a la hora de utilizarlos”.

Considera que la tecnología es una ventaja y agrega que le “encanta todo lo que tiene que ver con ese tema. Hoy la conectividad es importantísima, como apoyar tu celular para cargarlo; tampoco tener que usar un cable y hacerlo por Bluetooth. La tecnología simplifica un poco la vida, también, por cómo están ubicadas las cosas en el panel, se pierde menos tiempo, la información cada vez está mejor direccionada para que vos no te distraigas con nada”.
En cuanto a los viajes, para los tramos largos no usa el auto. Pero agrega que igualmente ha ido desde Buenos Aires a Córdoba y a Uruguay. “Son viajes en auto que disfruto mucho porque son en familia, vamos charlando, escuchando música… Todos son placenteros y no tengo uno mejor que otro. Cada uno está en mi recuerdo, en mi mente y en corazón”.
¿Qué se puede encontrar en el auto de Paoloski? “Soy muy ordenado en mi casa y mi auto es desordenado porque hago tres programas por día, voy y vengo todo el tiempo. Mi auto casi es un camarín. Llevo ropa, elementos que necesito para el programa, lapiceras, también podés encontrar cosas de mis hijos o un juguete... La verdad, mi auto es caótico, lo reconozco. Mi mujer me reta muchas veces porque dice que debo tenerlo más ordenado, ‘no te pueden ver el auto así, es un papelón’, pero bueno… es la verdad y no voy a ocultarlo”.
Si surge un desperfecto mecánico, dice que no hay que contar con su ayuda: “Soy un inútil, no sé nada de mecánica, necesito que me auxilien. Me gusta disfrutar del auto, manejarlo. No tengo noción de mecánica, ni siquiera intento levantar el capot y meterme. Para mí, es chino básico lo que hay ahí”.
Como una herramienta en su trabajo diario, considera que “el auto es fundamental, es mi medio de locomoción para ir de un canal al otro permanentemente. Por suerte son distancias cortas. Y, después, me permite disfrutar a los chicos, por ejemplo, los llevo todos los días a la mañana al colegio. El auto es un lugar donde estoy mucho tiempo durante el día”.
Y, con tantas horas al volante, durante sus viajes solo dice que escucha “la radio en AM porque me gusta informarme y tengo muchos amigos en el medio; también escucho partidos de futbol, soy periodista deportivo, pasa por ahí. ¿Música? No tanta, solo cuando hago viajes en familia que tengo que poner para los chicos, sino, no hay manera…”.
Para Paoloski el auto de los sueños no existe ya que “a lo largo de mi vida fui teniendo autos que me dio placer tenerlos, deportivos que compré y disfruté o una camioneta que ambicionaba. Cada uno que tuve fue funcional en ese momento”.
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