
Con un motor de consumo extremadamente bajo , transmisión variable continua y una amplia habitabilidad y confort, este producto de la marca japonesa se instala en la Argentina con un precio muy conveniente para un público variado
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El Fit, novedoso utilitario urbano que Honda Motor de Argentina lanzó en nuestro país, llega precedido por inmejorables antecedentes, como haber sido elegido auto del año 2003 en Japón y mejor auto del año por la Federación Interamericana de Prensa Automotriz (FIPA).
Con el Fit (que en Europa se conoce como Jazz) Honda inaugura su participación en el segmento compacto y, por precio, se coloca como el escalón de entrada a la marca.
El diseño exterior es bien moderno, presidido por ópticas que le otorgan fuerte carácter y continuado por una cintura alta que se eleva hacia la parte posterior y forma una cuña con la caída del techo.
Sorprende, en su perfil, lo compacto de la trompa, algo que es posible por lo pequeño del motor y la caja de transmisiones.
No hay que dejarse engañar por sus dimensiones exteriores (apenas 21 cm más largo que un Ford Ka): el espacio interior es propio de un vehículo de un segmento superior, y cinco adultos se acomodan con facilidad. La capacidad del baúl es notable y más aún con la posibilidad de rebatir los asientos traseros.
Numerosos portaobjetos bien distribuidos mejoran la habitabilidad y la amplia superficie vidriada permite tener buena visibilidad en todas las direcciones.
Es fácil lograr una buena posición de manejo, ya que butaca y columna de dirección se regulan en altura. Los comandos están correctamente ubicados; los relojes del instrumental (redondos) y el volante (de buen grip y tres rayos) contribuyen a darle un aire deportivo.
La tecnología es evidente en el motor y la transmisión. Con 1339 cc de cilindrada, los 83 CV están muy bien aprovechados al igual que su par motor máximo, que se consigue con apenas 2000 rpm.
Los usuarios pueden elegir entre una caja manual de cinco velocidades o la automática CVT (transmisión variable continua), que nosotros manejamos y es verdaderamente brillante. En lugar de disponer de 4, 5 o 6 velocidades, un sistema de acoplamiento por correa que relaciona el giro del motor con el de las ruedas le permite trepar desde la relación más baja (como una 1a.) hasta la más alta (como una 5a.) de manera continua y sin sobresaltos, como si hubiese infinitos cambios.
Es notorio ver cómo la aguja del velocímetro sube, mientras que las revoluciones se mantienen casi constantes. Esa combinación de motor y transmisión le permiten tener un bajísimo consumo: apenas unos 6 litros cada 100 km de promedio.
La dirección de asistencia electrónica progresiva y un buen desarrollo de suspensiones permiten una marcha confortable en el tránsito de la ciudad y, a pesar de la corta distancia de trocha y entre ejes, el comportamiento en ruta es muy bueno. Manejarlo es placentero y divertido.
El sistema de frenos ABS con distribuidor electrónico le dan un pedal firme y de buena administración.
Entre lo mejorable podemos mencionar la tapa del tanque de combustible, que se abre con llave, y algunos faltantes, como antinieblas o indicador de temperatura de agua.
Con el Fit, Honda incursiona en un segmento de mercado en el que estaba ausente; por otra parte, los usuarios de esa categoría pueden acceder a un vehículo realmente innovador.
Tiene todos los atributos para convertirse en un nuevo referente y el rival por vencer. Estamos ante un vehículo capaz de cautivar tanto a los que ya son usuarios de la marca como a los que con el Fit disfrutarán, por primera vez, de un Honda.






