
Una postura correcta implica mayor seguridad . Un conductor mal sentado es menos eficiente en su capacidad de maniobra , además de cansarse más rápido durante viajes extensos
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En general, los conductores adoptan su posición de manejo en forma intuitiva cuando hacen sus primeros pasos en el aprendizaje de la conducción, y luego ya quedan habituados a esa postura que les resultó más cómoda, y la adoptan en forma permanente como parte integrante de su forma de conducir.
La posición que eligen pudo estar influida por las características del vehículo que utilizaron pero, por lo general, cada uno adopta posturas que tienen que ver con su actitud ante el manejo y sin notarlo trata de seguir aplicándolas en los diferentes vehículos que conduzca.
Pocas veces se analiza si esa posición resulta la más conveniente para desarrollar su tarea de conductor y es la más apropiada para producir menor fatiga en su cuerpo.
Pero realmente en ambos sentidos tiene importancia: un conductor mal sentado tiene menos posibilidades de conseguir la mayor eficiencia posible en sus maniobras y, por otra parte, una posición inadecuada incrementa la fatiga que sufre el cuerpo luego de varias horas de manejo.
Por nuestra experiencia de muchos años en la Escuela, podemos definir algunas de las posturas más frecuentes y analizar sus implicancias.
Hace algunos años era a veces difícil conseguir la posición ideal porque los asientos tenían muy pocas regulaciones y en muchos casos eran enterizos, pero en la actualidad prácticamente todos los vehículos en el mercado (aun los comerciales) tienen butacas individuales con muchas posibilidades de regulación en todo sentido, por lo que resulta posible conseguir una posición bastante adecuada para cada cuerpo.
Vale la pena dedicarle algunos minutos a encontrarla porque luego será menor la fatiga que se produzca.
Y como detalle fundamental, para que se vuelva hábito permanente: una vez que se sentó y antes de arrancar: ¡ajústese el cinturón de seguridad!
El autor es director de la Escuela de Manejo Avanzado
Entre sentarse bien o mal
Una postura correcta frente al volante redunda en una conducción relajada y eficaz. Sin embargo, muchas personas se sientan mal, transformando el manejo en una tarea que provoca fatiga y tensiones en la espalda, cuello, brazos y piernas.
Algunas de estas posturas incorrectas son bastante comunes y extendidas , por lo que se pueden catalogar rápidamente. Aquí, tres de ellas confrontadas con la posición más adecuada que deben adoptar los automovilistas.
Postura 1
Muchas personas se acostumbran a manejar de manera muy erguida, con el torso recto y en posición muy avanzada, como queriendo ver las imperfecciones del camino y lo que está ocurriendo muy cerca del auto. De esta forma, el conductor se encuentra con muy poco espacio entre el torso y el volante, con los brazos y piernas bastante recogidos, lo que vuelve más lenta la realización de cualquier maniobra rápida que fuera necesaria.
Por otra parte, la espalda va permanentemente en tensión, ya que estos conductores no se sienten cómodos relajando el peso del cuerpo en el respaldo.
Postura 2
El caso contrario es el de aquellos conductores que quieren tomar una actitud supuestamente más deportiva. Por lo tanto se colocan muy estirados, con el torso muy reclinado y los brazos y piernas muy extendidos. En este caso suelen cansarse mucho los brazos, por estar casi siempre en tensión, y también la parte superior de la espalda debido a que con cada giro del volante necesita tensionarse para acompañar el movimiento de los brazos.
Algo parecido ocurre con las piernas y las caderas si la posición es muy desplazada hacia atrás.
Postura 3
Otro caso (aunque ahora es cada vez menos frecuente por los equipos de aire acondicionado) es el de los que están habituados a colocar el torso un poco de costado, apoyado en la puerta del auto, para que la espalda quede despegada del asiento y circule aire por detrás. Esto trae aparejado que el conductor saque un brazo por la ventanilla y termine manejando con una mano.
Esta posición es bastante inconveniente porque el conductor va todo el tiempo con la espalda torcida, con el lógico aumento de la fatiga muscular. Además, al manejar casi siempre con una mano, trata de resolver todas las situaciones y maniobras de esa manera, con la consiguiente disminución de posibilidades ante cualquier necesidad.
Postura apropiada
Esta posición se logra al estar correctamente sentado, con los brazos y las piernas en forma longitudinal respecto del automóvil, tratando de que el torso esté cómodamente apoyado en el respaldo del asiento, con una pequeña inclinación hacia atrás, de manera que la columna no forme un ángulo recto, permitiendo el descanso de la espalda. Al mismo tiempo, mediante la regulación del respaldo, se buscará que los brazos no queden tan estirados, de manera que se pueda girar el volante media vuelta, manteniendo siempre algo de flexión en el codo.
Esto permite que los músculos no queden tensos para ninguna maniobra.
Lo mismo se aplica para las piernas. Buscaremos mantener siempre algo de flexión en las rodillas aun oprimiendo a fondo los pedales. De esa manera, se consigue una posición de manejo relajada, en la que los músculos no se fatigan innecesariamente, ya que sólo trabajan lo indispensable para efectuar el movimiento de los comandos.






