
Bombardier presentó en Canadá el Traxter, un 4x4 con soluciones originales.
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MONTREAL (Especial para La Nación ).- Con un ejercicio que, en el último año, llegó a 136 mil millones de dólares, Bombardier se ubica en estos momentos entre las tres compañías más poderosas del Canadá. Verdadera multinacional, cuenta con 56.000 empleados en sus plantas de América del Norte, Europa (principalmente Austria, donde comanda la famosa empresa de motores Rotax) y Asia.
Su especialidad, los móviles, abarca ramas tan distintas como la industria aeroespacial, aviones de pasajeros de todo tamaño -incluso los denominados bomberos-, trenes y subterráneos, y su más dinámica especialización: los destinados al entretenimiento, específicamente motos de nieve (Ski-Doo), de agua (Sea-Doo) y cuatriciclos (Traxter).
Los avatares del mercado mundial orientan en estos momentos a Bombardier hacia el explosivo crecimiento del segmento de los cuatriciclos, en el cual son séptimos en el orden mundial, pero con un meteórico aumento en la producción y la demanda, que los ubicará, en apenas un par de años, entre los tres más importantes: Honda, Polaris y Yamaha.
Con la consigna -bien francesa, por qué dudarlo- de no copiar a nadie, sino crear, Bombardier acaba de presentar su línea 2001 de cuatriciclos Traxter, que pudimos apreciar en su pista de pruebas, en un hermoso bosque donde no faltan ciervos ni alguno que otro oso venido desde el Norte.
La localidad, Valcourt, a dos horas de Montreal, es agreste, y el escenario de las pruebas (a las que también se someten los 4x4 de la competencia) es duro y hostil. Si un cuatriciclo supera en ese circuito el examen, sin duda que es apto para cualquier hazaña.
Un radiador original
El Traxter sorprende por su originalidad. El radiador no está situado al frente, donde sería agredido por ramas y taponado por barro, sino en la parte posterior, y su ubicación oblicua permite no solamente agrandar su área de enfriamiento -necesaria por la inevitable traba en el ingreso de aire, que primero pasa por el motor- sino que ayuda a bajar el nivel del asiento y, consecuentemente, a reducir la altura del centro de gravedad.
John Gale, famoso por el diseño de la moto Yamaha 500, está ahora a cargo de la concepción de esta maravilla de cuatro tracciones, que, por cierto, son accionadas por engranajes y palieres, y no por correas, con lo cual el Traxter se asegura una marcha sin patinamiento aun con su parte inferior sumergida en el agua.
La fábrica ofrece, como es usual, el acelerador comandado por el pulgar derecho, y el izquierdo aplica las marchas actuando sobre la selectora de cambios, o bien puede superponerse a ella y utilizar la caja automática cuya computadora asimila o recuerda las preferencias del usuario y, de ahí en más, las aplica cuando corresponda.
Las llantas, cromadas, se han ampliado un poco con respecto de modelos anteriores, calzando neumáticos de 26 pulgadas. Asimismo, los paragolpes frontal y posterior resultan más fuertes que antes y son estándares los plásticos rígidos protectores de manos.
El consumo de combustible, aunque no es un dato provisto por la fábrica, es verdaderamente exiguo; igualmente, los gastos de mantenimiento son muy bajos, dado que todo el vehículo ha sido concebido con piezas sobredimensionadas y aptas para las más rudas tareas en prácticamente cualquier tipo de terreno.






