
Con el 106, Peugeot amplió su oferta de compactos. Llega desde Francia con un rendidor motor de 75 CV
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El Peugeot 106 es el modelo más pequeño de la marca del león que llega importado desde Francia y viene a dar batalla entre los autos chicos, con rivales de la talla del Palio, el Corsa, el Clio, el Gol y el Fiesta.
Este competitivo segmento estaba un tanto descuidado por la marca francesa que tenía al 205 como un abanderado un poco desactualizado y que pronto será reemplazado por el 206 (recientemente presentado en Europa) que se fabricará en la Argentina.
Si bien no se trata de un vehículo de última generación (fue presentado en 1991), en 1996 soportó una importante remodelación con el que logró actualizarse.
El 106 viene precedido de un prestigioso éxito de ventas con más de 2.000.000 de unidades vendidas en todo el mundo. Tuvimos la oportunidad de realizar una prueba de manejo con la versión XR de tres puertas, una de las seis que llegan a nuestro país en el que sólo falta el modelo diesel que sí circula en Francia.
Diseño actual
El dibujo exterior, con la inconfundible personalidad Peugeot, tiene, a nuestro gusto, una estética atractiva en la que sobresale el conjunto de la trompa bien lanzada. El capot, que copia el diseño de los faros de figura rasgada, finaliza en forma corva sobre el paragolpes. Este está dividido por una moldura negra de protección. Debajo, se destaca una gran toma de aire con dibujo en forma de panal.
El perfil es convencional y deja apreciar su buena distancia entre ejes para el segmento, mientras que el remate de la cola presenta líneas redondeadas, con el conjunto de luces del mismo estilo rasgado que las delanteras y un portón que se abre desde la altura del paragolpes y que revela un baúl de pequeñas dimensiones.
Su interior privilegia el espacio para los pasajeros. El ingreso a sus plazas no presenta dificultad, primero por el buen ángulo de apertura de las puertas y luego por el sistema que tienen sus butacas para rebatirse que permiten llevarlas bien adelante y facilitar el ingreso-egreso de quienes viajen atrás, para luego volver a su posición, sin que esto sea un trámite complicado de realizar, ya que requiere de un mínimo esfuerzo.
Las butacas delanteras son cómodas y tienen una buena regulación de profundidad y del ángulo del respaldo, pero al poderse modificar la altura puede complicar el confort de manejo ya que, hasta las personas de talla mediana (1,70 metro para arriba) notarán que sus rodillas o muslos rozarán, generalmente al levantar el pie del acelerador, el aro del volante que tampoco regula en altura.
El tablero (sorprende la falta de cuentavueltas que se reemplaza por un gran reloj análogo) es convencional, posee odómetro total y parcial incorporado al velocímetro y luces testigos de funciones.
Salvo la incorrecta posición de los levantavidrios (sin luces nocturnas y ubicados entre los dos asientos bajo la palanca del freno de mano), el equipamiento del confort es adecuado y con controles a mano.
La falta de ABS, que tampoco viene como opcional, hace que en las frenadas muy bruscas (panic-stop), tienda al bloqueo y es lo único criticable en lo referente a la seguridad, ya que el auto muestra un equipo completo.
Olvídese de intentar guardar objetos grandes, la guantera y portamapas se lo impedirán. Muy buen climatizador y un equipo de música fácil de accionar y con un buen sonido.
Otro punto a favor es el de la visibilidad y luminosidad que le otorgan sus grandes superficies vidriadas. La habitabilidad es destacada, incrementada por sus terminaciones y una decoración juvenil y de buen gusto.
Buenas prestaciones
Los 75 caballos disponibles se dejan sentir al requerirlos desde el acelerador. La palanca de cambios tiene recorridos adecuados y fáciles inserciones. En la ruta muestra un andar sereno y seguro. En nuestras pruebas exhibió correctas prestaciones de aceleración y velocidad final. Su mejor tránsito se muestra entre los 130 y 140 km/h, velocidades en las que el motor va relajado. Los valores de las recuperaciones denotan que la quinta es una sobremarcha; conviene bajar de quinta a cuarta para realizar un sobrepaso sin complicaciones.
Lo más destacado del 106 lo notamos en la ciudad. En el tránsito ciudadano se mueve como pez en el agua. Siempre habrá un espacio donde ubicarlo y, al poseer muy buenas reacciones en las marchas bajas, se lo siente ágil y realmente dinámico. Las suspensiones, con el sello y el estilo Peugeot, copian bien el terreno y dan seguridad para encarar las curvas.
Todo lo anterior, sumado a un buen despeje, radio de giro y una correcta asistencia en la dirección colocan al Peugeot 106 entre los de punta en lo que se refiere al confort de marcha.






