
Golpes y rajaduras castigan el cristal más importante de los vehículos. Cuáles son los métodos para que recupere la calidad original y permita una visión óptima
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Para contar con la máxima seguridad al manejar, es necesario que el conductor tenga una visión óptima.
Hoy, los cristales más usados en los vehículos son los laminados, que están diseñados para no estallar en caso de colisión. Sin embargo, el parabrisas, el cristal más expuesto en un rodado, recibe constantemente piedritas o golpes que producen rajaduras. Para recuperar esta pieza hay un servicio de reparación.
Los arreglos se hacen según el tipo de rotura, ya sea un impacto o una rajadura. En el primer caso "se realiza una perforación en el punto donde impactó la piedra. Mediante herramientas apropiadas se genera vacío en la rotura para extraer el aire que ingresó en el momento del impacto; luego se inyecta a presión la resina hasta asegurar que todo el aire fue evacuado y reemplazado por ésta. Después, el operario sella el punto de perforación, fragua con una lámpara ultravioleta, retira el exceso de resina, y pule la superficie donde faltaba vidrio por el golpe. Así, el vidrio queda con la misma resistencia que antes de romperse", comentó el director de Australian Miracle Mend, Diego Goldin.
Por su parte, Cristian Rodríguez, de Martínez Autos, dijo: "La reparación no puede realizarse en vidrios viejos de una sola lámina o anteriores a 1980. El proceso es rápido, ya que se inyecta resina en el lugar del impacto mediante un sistema de vacío. Se repara entre 20 minutos y una hora, según el daño. La garantía es de por vida, y se recupera una resistencia del 80% del cristal".
Las rajaduras son reparadas con otro procedimiento. "Mediante las herramientas se produce una mínima separación en las paredes de la rajadura y, con un aplicador de resina, se rellena la fisura partiendo desde uno de los extremos. La resina desplaza el aire y hace desaparecer el efecto espejo de la rajadura. Una vez rellena la totalidad, se fragua con luz ultravioleta de alta energía. Este sistema es el único que no necesita perforar el extremo de las rajaduras para que éstas no continúen y la resistencia del vidrio reparado sea igual a la del original", comentó Goldin.
Asimismo, "las rajaduras que se pueden reparar con alta calidad son aquellas que tienen entre 25 y 40 centímetros. Se les hace un agujero en el extremo, se perfora y sella en un proceso de una hora. La garantía es total, y el vidrio recupera una resistencia como la original", dijo Ever Gómez, de Glass Technology, .
Es aconsejable hacer la reparación lo más rápido posible para que no quede suciedad entre las láminas.
Aunque el arreglo de los parabrisas es rápido (entre 30 minutos y una hora y media), y se reparan daños superiores al metro, hay elementos que afectan o impiden la recuperación total, como el agua, el polvillo, la suciedad de la calle, que penetran en la rajadura y ensucian el interior.
Hay daños en los que no es recomendable la reparación. "Muchos vidrios laterales y lunetas son templados y no laminados. Una rotura de un vidrio templado produce un desgranamiento total, por lo que sólo puede reemplazarse por uno nuevo.
"No pueden arreglarse las roturas que afecten ambas capas del vidrio del parabrisas o la interior, ni los impactos que hacen como un sol (con rajaduras muy largas que se extieden desde el centro). Aunque no tenemos un límite técnico para arreglos en el parabrisas, éste se da por el costo de la reparación o el reemplazo", destacó Goldin.
En todos los casos, la estética se recupera en un 80 a 95%. Hay empresas que ofrecen el presupuesto y servicio a domicilio. El costo de la reparación tiene relación con el tamaño y las características de la rotura, y se calcula desde los 40 pesos.
Consejos
Solución práctica y efectiva
- Las rajaduras de un año o más pueden repararse, pero quedan más visibles porque se han ensuciado
- Como no se desmonta el parabrisas, se mantiene el sellado original de fábrica
- Es una solución cuando no se encuentra el repuesto





