Rolls-Royce: el Phantom, una combinación perfecta de refinamiento, velocidad y alta tecnología

Fabricado con obsesión por los detalles y con los mejores elementos mecánicos y de seguridad, se presentó el primer modelo lanzado por la casa británica durante la gestión de BMW. Impresiona por su porte, el andar y el abrumador nivel de equipamiento
Jorge Pandini
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9 de mayo de 2003  

SANTA BARBARA (California).- Pocas marcas de automóviles encierran tanto prestigio, mitos y leyendas como Rolls-Royce. Desde siempre, la casa británica supo imponer su estilo entre los usuarios más exigentes y poderosos del mundo hasta convertirse en el icono de la perfección y el refinamiento.

Por eso, cuando desde Londres nos comunicaron que LA NACION era el único medio de América latina invitado para manejarlo supimos que estábamos frente a una oportunidad única.

Así, cargados de expectativa, llegamos hasta esta hermosa región de la costa oeste de los Estados Unidos, donde los rostros famosos de Hollywood son cosa habitual.

Aunque conocíamos el automóvil por fotografías, apenas lo vimos quedamos sorprendidos por sus proporciones: el nuevo Rolls-Royce Phantom es, sencillamente, impresionante no sólo por su diseño, sino también por su tamaño.

El Phantom mide 5,83 metros de largo, un metro más que la Ford Explorer 4x4, y pesa 2450 kg, 500 más que la Explorer; mide 1,63 metro de alto, sólo 5 centímetros menos que el Renault Scénic, y tiene neumáticos enormes (79 centímetros de altura) en llantas de 21 pulgadas, las más grandes en un auto de serie. Y si es imponente verlo, sentarse al volante implica tener bien en claro que su motor V12 lo lleva de 0 a 100 km/h en 5,9 segundos, igual que un Porsche Boxster; tiene 460 CV de potencia, más que cuatro Ford Focus juntos, y alcanza una velocidad máxima de 240 km/h, 2 más rápido que el Subaru Impreza turbo.

Al entrar al auto, lo primero que encontré fue un volante de aro grande y fino, como los antiguos, pero mucho más me impactó ver cuán lejos quedaba la trompa con la clásica estatuilla Spirit of Ecstasy que identifica a la marca. A pesar de su alto nivel de tecnología, los mandos son pocos (tiene una pantalla multifunción que se opera con un joystick como el BMW Serie 7) y la selectora de cambios vuelve al volante.

Basta ponerlo en marcha para que el auto muestre su estirpe: viajar en un Rolls-Royce es como ir en la alfombra mágica. Los sistemas de suspensiones inteligentes (regulan automáticamente la altura y tiene amortiguadores neumáticos) hacen del viaje algo único. Obviamente, las prestaciones son impresionantes. Aunque el auto jamás pierde la línea, en curvas rápidas la carrocería tiende a rolar. Pero, ¿quién lo quiere para correr?

Como corresponde en un auto de este tipo, dejamos que un compañero de ruta tomara el volante y nos sentamos atrás: otra experiencia única.

Buena parte del desarrollo del auto está pensada para quienes viajan en ese lugar. No tiene tunel central, lo que facilita la circulación, y las puertas traseras son de tipo cocheras, es decir que abren contraviento. ¿Sutilezas? Una vez sentado atrás, las puertas quedan muy lejos, pero se cierran automáticamente con sólo tocar un botón. Además, tienen un lugar especial donde guardan un paraguas.

Por otra parte, no importa a qué velocidad se circule, no hace falta levantar la voz para hablar con el chofer y además se lo escucha perfectamente. Claro que si en lugar de hablar prefiere escuchar música no se sentirá defraudado: tiene un sistema de audio exclusivo que emplea nueve amplificadores, 15 altavoces metal matrix, seis tweeters, siete altavoces cónicos de alcance medio y uno central, además de dos altavoces graves bajo los asientos delanteros. Nada igual.

Obviamente, la lista de equipamiento es interminable y tiene detalles que no pueden compararse con ningún otro modelo del mercado. Por ejemplo, en el centro de las ruedas tiene cubos especiales para que siempre, a cualquier velocidad, puedan leerse las siglas RR.

Y como amigos de los souvenirs hay en todos lados, un botón en la guantera permite que la estatuilla se guarde automáticamente en la parrilla, para volver a salir cuando ponga el auto en marcha.

Se necesitan 16 cueros vacunos para el tapizado: el cliente puede elegir para las terminaciones interiores caoba labrada de Africa; nogal, arce o tulipero de Estados Unidos, o roble veteado y olmo de Europa.

Las alfombras son de lana de cordero, el tapizado del techo es cachemir, toda la luminación interior es art déco y hay 18 colores exteriores disponibles (68 combinaciones posibles) y 15 para el interior (19 combinaciones estándar). Es fabricado en la planta levantada en Goodwood, cerca de la costa sur de Gran Bretaña. A esta altura usted ya se preguntará cuánto hay que pagar por el auto: 350.000 dólares en los Estados Unidos.

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