
Equipado con el motor de 245 CV es el más potente de la casa japonesa. Se destaca por su agarre y capacidad de empuje. Buen nivel de protección y confort para disfrutar en el viaje
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Cuando la mayoría de las marcas empezaba a analizar la posibilidad de fabricar automóviles con tracción integral, Subaru tenía un extenso camino recorrido empujado por las cuatro ruedas.
A fuerza de productos confiables, virtud puesta a prueba mil veces en las duras exigencias del campeonato mundial de rally que en tantas oportunidades lo vio triunfador, la casa japonesa fue imponiéndose en las preferencias de usuarios de todo el mundo.
En verdad que es una marca un tanto atípica. "Hay un refrán que dice Dime con quién andas y te diré quién eres."
De la misma manera podemos decir dime qué auto tienes y te diré quién eres.
A los compradores de Subaru no habrá que ubicarlos entre los que buscan el diseño de moda; tampoco entre quienes desean llamar la atención o entrar en competencia con sus vecinos.
Los que se acercan a la marca japonesa lo hacen porque saben que no hay muchos modelos capaces de ofrecerles un comportamiento dinámico igual. Sus reconocidas cualidades se comprueban a la hora de viajar por caminos complicados.
El sistema de tracción integral es ayudado por los motores boxer que le permiten mantener un bajísimo centro de gravedad, lo que contribuye de forma notable a la hora de mantenerse bien pegado al camino.
El nuevo Legacy con motor de tres litros que ya está en la Argentina conserva todas esas virtudes y le suma la potencia de su impulsor que entrega 245 CV de potencia máxima. Está disponible en versiones Outback y Legacy sedan (cuatro puertas con baúl), que es la que nosotros manejamos.
A diferencia del Impreza Turbo, éste es un motor de seis cilindros opuestos y de aspiración normal que se caracteriza por su entrega elástica de potencia y torque.
A pesar de sus prestaciones deportivas se muestra dócil para el tránsito diario.
Apenas nos pusimos al volante pudimos alcanzar una buena posición de manejo.
El interior es sobrio y de buen gusto, con comandos bien ubicados y tablero de lectura clara.
El espacio es amplio tanto adelante como atrás y tiene un baúl de gran capacidad y buena apertura de tapa para la carga. Además, la tapa del apoyabrazos del asiento trasero se rebate facilitando el transporte de objetos largos, como los esquíes.
Una vez en marcha sentimos el empuje de los seis cilindros. Pero tanta potencia debe estar bien administrada.
El Legacy 3.0 tiene la nueva caja Sportshift, una transmisión de cinco velocidades que permite elegir entre una automática tradicional o una secuencial para el manejo deportivo. El paso de los cambios es suave, sin tironeos ni vibraciones.
A medida que el motor trepa en sus vueltas, el auto va demostrando sus condiciones de firmeza.
En su salsa
El Subaru no es un auto que enamora a primera vista. Por el contrario, la verdadera pasión se despierta cuando nos animamos con trayectos cada vez más complicados.
Si en la recta sorprende por su tenida, el verdadero asombro aparece cuando recorremos con simpleza curvas de radios complicados.
Tentados por el auto y dispuestos a ponerlo a prueba un poco más, abandonamos el asfalto para ver cómo se comportaba en la tierra.
A pesar de estar calzado con neumáticos de perfil bajo muy apropiados para altas velocidades en rutas y autopistas, el Legacy mostró todo su carácter y no escondió su parentesco con los modelos que en cada prueba de rally pelean la punta.
El auto fue firme y respondió rápidamente a las indicaciones del volante, y recuperó con rapidez su línea de trayectoria en los virajes bruscos.
Parte del secreto de la estabilidad hay que buscarla en el All Wheel Drive simétrico creado por los diseñadores. Lo hicieron con el motor horizontalmente opuesto y la total simetría lateral del tren de transmisión. Esos elementos le confieren características dinámicas, lo que le facilita el agarre en distintos tipos de superficie.
Y si bien acelerar es importante, frenar lo es aún más. El sistema ABS con distribución electrónica es eficiente, y el pedal se mantiene firme y sin fatiga prematura.
También está equipado con airbags frontales, laterales y de cortina para conductor y acompañantes. Los apoyacabezas activos, que en caso de choque desde atrás se desplazan hacia adelante para reducir el riesgo de lesiones cervicales, complementan el paquete de protección para los ocupantes.
Confort y equipamiento
Obviamente, los clientes no sólo quieren viajar rápido y seguros. También, hacerlo cómodos.
Ese es un punto cuidado por los japoneses.
Entre otros elementos de confort, el Legacy tiene climatizador automático, techo solar eléctrico, tapizados de cuero, control de velocidad de crucero, equipo de audio con AM/FM y cambiador de seis CD y comando satelital en el volante.
Como dijimos, el nuevo Legacy 3.0 es un auto de excelente desempeño dinámico que, por la potencia, se ubica en un escalón superior a los otros modelos de esta familia de vehículos japoneses.
Importado por Indumotora Argentina, tiene, además, una garantía de 3 años o 60.000 kilómetros, lo que también es un valor en sí mismo.
Con líneas sobrias y mecánica muy probada, es una buena propuesta para los que buscan alto rendimiento con bajo perfil.
Pero en realidad la única manera de apreciar las cualidades de un Subaru es manejándolo. Cuanto más complicado es el camino, mayor la admiración que se siente por un producto de estas características. En esa capacidad de hacer fácil lo difícil radica su principal fortaleza.





