
El tema de la seguridad vial es extenso y complejo. Tanto que en él tienen una influencia decisiva aspectos más profundos de los que pensamos, y que involucran la educación y la cultura. Expertos de varias disciplinas han abordado la cuestión, aportando valiosas ideas y conceptos. Por eso traeré aquí la mirada de un antropólogo argentino, Pablo Wright, que se dedicó a observar nuestro comportamiento vial no sólo comparándolo con las situaciones en otros países, sino desde un punto de vista propio de su disciplina.
Hace pocas semanas, además, la colega y compañera Diana Fernández Irusta publicó la columna Crónicas en la jungla del asfalto, en la que tomaba una idea central de Wright, que describe muy bien una clave fundamental para entender cómo conducimos.
"En lo que hace a las reglamentaciones viales, los argentinos tienden a ver símbolos donde sólo hay signos", dice Wright. Un signo es unívoco, tiene un único significado. En cambio, el símbolo es un elemento sujeto a interpretación. Así puede ser interpretado según el contexto, el estado de ánimo o los hábitos de comportamiento de cada uno. Va el ejemplo: un cartel de Pare, como signo o señal, significa con claridad que debemos detenernos (lo harían sin dudar en Suiza, Suecia y muchos otros países). Sin embargo aquí puede ser pasar con precaución, porque es un día complicado; pasar, porque no viene nadie del otro lado, o acelerar y que frene el otro. Este último, el pensamiento más común que se observa, por ejemplo, en aquellos que ingresan a una rotonda sin considerar que el derecho de paso le corresponde al que ya está adentro de la misma.
Como bien dice Fernández Irusta en la mencionada columna, "los signos tienen tantas interpretaciones como personas haya en la calle. Tantas como señalizaciones, normas y pautas escritas o no escritas existan".
"Las normas prácticas parecen haber desplazado las normas impuestas por el Estado. Pero están tan internalizadas y automatizadas que nadie se considera un infractor, aunque criticará a otros sin piedad", afirma Wright para tratar de entender nuestro caótico tránsito de todos los días.







