Sin control de la conciencia

La ingestión de sustancias psicoactivas, ilegales o no, pueden distorsionar el estado de alerta que debe tener un conductor; cuáles son los efectos en el organismo y cómo afecta el manejo
La ingestión de sustancias psicoactivas, ilegales o no, pueden distorsionar el estado de alerta que debe tener un conductor; cuáles son los efectos en el organismo y cómo afecta el manejo
Agustín Lafforgue
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26 de mayo de 2018  

Crédito: shutterstock

Las muertes por accidentes de tránsito en la Argentina es una problemática preocupante.

En 2017 se volvió a superar las 7000 personas fallecidas por esta causa por 15º año consecutivo. Fueron 7213, lo que arroja un promedio de 20 por día, casi una por hora, lo que produce escalofríos e invita a la reflexión.

Desde hace 25 años que en la Argentina la cifra anual de víctimas fatales fluctúa entre las 7000 y 8000 (en 1993 se produjo el nivel más alto con 8709). ¿Las causas? Muchas. La falta de conciencia de parte de los conductores es la principal, pero no la única. De acuerdo con estadísticas que elaboró la Asociación Civil Luchemos por la Vida, las principales que desencadenan estos alarmantes guarismos radican en el no cumplimiento de los límites de velocidad, el no uso permanente y generalizado de los cinturones de seguridad, la utilización del teléfono celular por parte de los conductores y de los peatones que cruzan la calle distraídos, y el consumo de alcohol y drogas.

Esto último es uno de los aspectos que más creció en el último lustro, siendo la principal causa de muerte entre los jóvenes. Un estudio realizado en 2014 por el Hospital Fernández arrojó que el 31% de los accidentados que entraban a la guardia de dicho nosocomio estaban bajo los efectos de alguna sustancia. La mayoría por el alcohol, pero también los había por drogas ilegales. Otra organización civil, las Madres del Dolor, logró en 2016, tras muchas presentaciones, se efectuaran cambios en la ley de tránsito para que el exceso de velocidad y el consumo de alcohol y estupefacientes sean considerados agravantes.

"Conducir un vehículo es algo extremadamente riesgoso si no se hace bajo un absoluto control del estado de conciencia. Si no se logra manejar bajo una estricta conciencia, pasa a ser realmente un riesgo. Manejar bajo los efectos de alguna sustancia puede transformarse en un arma…", le relata a la nacion , quien además se desempeña como profesor de la Cátedra Toxicología de la UBA, siendo asimismo director de FundarTox, fundación creada para el debate, la intervención y la resolución de los desafíos que presentan las problemáticas relacionadas con la toxicología.

Carlos Damin, doctor en Medicina, especialista en Toxicología, jefe de Toxicología del Hospital Fernández
Carlos Damin, doctor en Medicina, especialista en Toxicología, jefe de Toxicología del Hospital Fernández Crédito: Santiago Cichero/AFV

–¿Cuáles son las sustancias ilegales que más peligrosas resultan para conducir?

–Todas. Uno puede clasificar a las sustancias y vemos que tenemos muchas psicoactivas, que son aquellas que alteran el estado de conciencia, sea en la estimulación o en la depresión. Producen una alteración en el estado de la conciencia y nos encontramos con que ese estado de alerta y vigilia que debe tener un conductor puede verse distorsionado. Entonces, tenemos un montón de sustancias que son estimulantes, como anfetaminas, cocaína, éxtasis, incluso muchos que son medicamentos como los antidepresivos, que producen una estimulación del sistema nervioso que, en algunos casos, pueden exagerar los reflejos. Por otro lado, tenemos depresores. Dentro de estos hablamos de la sustancia patrón que es el alcohol, el principal depresor del sistema nervioso central. Después se cuenta con un montón de otras sustancias; algunas ilegales como el GHB (éxtasis líquido), que es de uso bastante frecuente. Además hay muchos medicamentos como los tranquilizantes, ansiolíticos, hipnóticos, miorrelajantes y antialérgicos que lo que producen es sueño.

–¿Cuán riesgoso es la mezcla con el alcohol?

–El alcohol puede potenciar o alterar por suma. Mucha gente consume cocaína y alcohol, creyendo que neutraliza el efecto de una con el consumo de la otra. Esto no es así, porque el alcohol disminuye la presencia de reflejos esté o no en presencia de la cocaína y la cocaína estimula demasiado el estado de alerta, exagera y genera paranoia, esté en compañía del alcohol o no. Entonces, en ese caso, conducir un vehículo es muchísimo más peligroso que haber tomado una sola sustancia de las dos.

–¿Por qué no se aprueba que el nivel, tanto de alcohol como de sustancias, sea cero?

–El nivel para la conducción tiene que ser cero. Los que están en contra de eso sostienen que es difícil de controlar, pero no es así. Las máquinas que se usan para los controles ya vienen con una tolerancia del 0,02 gr/L de alcohol en sangre, porque hay un mínimo error y en gente que no tomó nada le puede dar más de cero. Pero el 0,02 es una tolerancia al sistema de registro de la máquina. Reitero, la conducción tiene que ser cero. Es absurda la ley que tenemos, que dice que para los motociclistas lo permitido es 0,2 gr/L, porque una persona con más que eso no tiene equilibrio y así no puede manejar una moto. Ah! ¿Entonces no es importante el equilibrio para manejar un auto? (el mínimo que indica la ley es de 0,5 gr/L de alcohol en sangre para los automovilistas particulares). Es ridículo. Además, tampoco es justo que, por ejemplo, los taxistas deban tener cero porque son conductores profesionales y llevan pasajeros. Yo, que llevo a mi familia, ¿no importa?… Debe ser cero la alcoholemia y dar negativo cualquier control de sustancia, siempre.

–¿Existe alguna regulación que controle el consumo de las sustancias?

–Sí, el nivel de sustancia debe ser cero para cualquier tipo: marihuana, cocaína, éxtasis, LSD o la que fuera. En la CABA se hacen controles en la vía pública y también en las rutas. Los controles se hacen mucho menos, sí, porque la realidad es que son mucho más caros que los de la alcoholemia, por ejemplo. Se efectúa por medio de la saliva de debajo de la lengua, mojando un hisopo que viene con el aparato. En menos de cinco minutos está el resultado; son muy efectivos. Sí se realizan en los choferes de colectivos de larga distancia (de manera sorpresiva), en los pilotos de aerolíneas y en los motorman, quienes deben hacerlos en cada cabecera, cuando salen y cuando llegan.

–Legislar para que los controles sean efectivos en todo el país, ¿es una utopía?

–En la Ciudad de Buenos Aires no se quiere tratar porque no hemos logrado ponernos de acuerdo. Yo, que coordino las políticas de adicciones estoy de acuerdo, pero la gente de transporte no está de acuerdo (igual que la alcoholemia sea cero). Pero hay provincias que ya los tienen vigentes como Córdoba, San Luis, Jujuy, Misiones, La Rioja y algunas más. Hubo varios proyectos de ley para que el sistema de control sea a nivel nacional, el más fuerte fue el de Florencio Randazzo (ex Ministro del Interior y Transporte), pero no lo logró. De los actuales, no hay ninguno que sea viable. Hoy, la industria tiene un peso muy fuerte para impedirlo. Un ejemplo: cuando quisieron subir el impuesto a las bebidas con alcohol, tuvieron que ir para atrás porque la presión fue muy fuerte y el gobierno no está dispuesto a sostenerla. Con las sustancias es igual".

Medicamentos peligrosos

Los fines de semana (entre jueves y domingo) el consumo crece. Según estudios de Luchemos por la Vida, un 69% de los conductores maneja después de comer y beber alcohol, lo que supone que el 46% del total lo hace alcoholizado durante el fin de semana. "Tiene que ver no solo con la irresponsabilidad, sino con la cantidad que tomamos. La Argentina es el tercer país de América en consumo de alcohol. Tanto con éste, como con las sustancias, el efecto y la duración del mismo depende de cada organismo, de la cantidad consumida y de la frecuencia de uso" expresa Damin.

En los medicamentos que alteran el estado de conciencia, el prospecto dice que no se pueden conducir vehículos ni maniobrar maquinarias. Así que, en muchos casos, podemos cometer una grave falta por no leer los prospectos. Por eso, Luchemos por la Vida aboga (sin éxito hasta ahora) por poner la advertencia (un triángulo rojo con la leyenda Puede afectar a la conducción) en las cajas de los medicamentos.

Por ejemplo, una persona epiléptica medicada no puede conducir, porque se trata con drogas depresoras. Además de correr el riesgo de sufrir una convulsión mientras maneja, la medicación puede afectarlo y provocar un accidente.

Las sustancias y sus efectos

Cannabis (marihuana, hachís)

Alteración: Modificación de la percepción, cambios de humor, confusión de los colores, relajación, hilaridad, somnolencia.

Efecto al conducir: Disminución de la capacidad para tomar decisiones y de percepción, desorientación, pérdida de reflejos.

Cocaína

Alteración: Estimulación y estado de excitación o aceleramiento, agresividad, menor concentración, falta de sensación de fatiga.

Efecto al conducir: Reduce la capacidad para tomar decisiones y valorar riesgos, disminución de la sensación de fatiga, exceso de confianza.

Crédito: shutterstock

Anfetaminas

Alteración: Euforia, excitación, retraso del sueño, agotamiento, reacciones violentas.

Efecto al conducir: Se sienten especialmente capacitados para la conducción, disminución de fatiga, exceso de confianza.

Opiáceos (morfina, heroína)

Alteración: Euforia, excitación, retraso del sueño, agotamiento, reacciones violentas.

Efecto al conducir: Alteraciones visuales y en la atención, pérdida de reflejos, somnolencia.

Éxtasis

Alteración: Estimulación y estado de excitación o aceleramiento, falta de concentración y atención, visión borrosa.

Efecto al conducir: Disminución de la fatiga, exceso de confianza, deslumbramiento, visión borrosa, falta de concentración.

LSD e inhalantes (colas, pegamentos)

Alteración: Alucinaciones, reacciones agresivas, ansiedad, pánico, cambios de percepción y de humor.

Efecto al conducir: Distorsión de la realidad, reacciones agresivas, disminución de los reflejos, falta de coordinación.

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