
El Peugeot Partner Urbana incluye ahora un equipo de GNC para ayudar al ahorro familiar
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Un vehículo para la familia debe ser espacioso y cómodo. Pero, por sobre todo, económico. Estos son, no por casualidad, los puntos clave del Peugeot Partner Urbana GNC.
La aplicación de un equipo de gas aporta, precio del GNC mediante, un ahorro considerable para los castigados bolsillos familiares. En especial cuando el vehículo está destinado a trayectos urbanos. Desde este punto de vista, el Partner GNC es un vehículo de lógica impecable.
La base mecánica del Peugeot Partner GNC es el motor naftero de 1.4 litro, el más económico de la gama. Con una entrega de potencia de 75 CV a 5500 rpm, este propulsor recibe un equipo de gas BRC, de origen italiano, para conformar el clásico mix de propulsión con cualquiera de los dos combustibles.
El equipamiento incluye la clásica llave conmutadora de combustible, dotada de la serie de luces que indican el nivel de GNC en el cilindro (no sería malo implementar un medidor en el tablero, porque éstas son de difícil lectura).
El arranque siempre lo hace con nafta, aun estando la selectora en el punto de GNC. Si éste es el caso, luego pasa automáticamente al gas. Dispone además, de un dispositivo electrónico, denominado Just, para obtener la mezcla adecuada de aire y gas en cada condición de marcha.
El foco, como se dijo, está puesto en contener el consumo. Con GNC, en la ciudad bastan algo más de 5 pesos para completar el tubo de gas de 15 m3, con el que pueden recorrerse alrededor de 135 kilómetros. Una distancia similar puede lograrse en ruta a una velocidad sostenida de 120 km/h.
El punto débil del GNC también surge de estas cifras. La autonomía, en especial en la ruta, es escasa, lo que obliga al repostaje de GNC en varias ocasiones durante el viaje.
Además, por su motor relativamente pequeño para una carrocería de gran volumen y un peso considerable (más de 1200 kilogramos con el cilindro de gas y el equipo), tanto quemando nafta y mucho más con GNC, las prestaciones son muy contenidas. Sostiene bien una velocidad crucero de 120/130 km/h, pero le cuestan mucho las aceleraciones y las recuperaciones en ruta; lo que obliga, en más de una oportunidad, a bajar algún cambio para obtener más impulso.
Un espacio familiar
El Partner tiene una marcha confortable, un clásico en los vehículos de la marca del león desde siempre. En este caso no hay que olvidar que este Peugeot dispone de suspensiones independientes en las cuatro ruedas que, junto con el amplio recorrido que exhiben, entregan un adecuado copiado del terreno. Por supuesto, su estilo de carrocería, alta y con un área frontal generosa, no lo favorece en los viajes ruteros con viento fuerte (incluido el consumo), pero esto no afecta mayormente para una conducción cómoda y segura.
En el rubro seguridad, el Partner GNC se mantiene dentro del espartano equipamiento obligatorio. Esto es, cinturones de seguridad en las cinco plazas, apoyacabezas y los que se refieren a los elementos estructurales: carrocería deformable, dirección colapsable, etcétera.
Algo similar pasa con el equipamiento, aunque hay un modelo más básico, la unidad probada por LA NACION contaba con aire acondicionado, dirección asistida y radio AM/FM con pasacassettes.
El punto fuerte es el espacio interior (generoso para los pasajeros posteriores) y el acceso (cinco puertas, corredizas las traseras en ambos laterales, y un enorme portón). Eso sí, el compartimiento de carga se ve bastante limitado por la ubicación del cilindro de gas y su voluminosa cobertura plástica de estética mejorable (sería mejor dos cillindros más pequeños superpuestos). Sin embargo, la modularidad de los asientos traseros y la altura del vehículo hacen que esta limitación pueda ser superada.
El Partner GNC, como se dijo, es un vehículo lógico para el segmento que apunta y el mercado argentino, pero su precio de 34.120 pesos más otros 920 dólares del equipo de gas pueden retraer a más de un potencial comprador.






