
El Daewoo Tacuma es un vehículo compacto de buen equipo de serie
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Hasta la presentación oficial del Tacuma en el Salón de París del año último, Daewoo, el versátil productor coreano con modelos que abarcan todas las gamas de vehículos, no tenía nada que ofrecer en el muy popular segmento de los monovolúmenes compactos.
Ahora, con su introducción en nuestro mercado de la mano de Coafi, el representante exclusivo de la marca, tuvimos la oportunidad de probar este vehículo que por su aspecto y personalidad, a nuestro gusto mejores que el de cualquier Daewoo, nos pareció el menos coreano de todos los productos de esta casa.
Sin duda, esta apreciación está sustentada en que el dibujo exterior nació de la inspiración del genial diseñador Pininfarina, mientras que el interior es obra de la colaboración entre dos estudios: Ital Design de Italia y el Design Forum de Corea. Para completarla, también está la ayuda de la alemana Porsche en la realización del sistema de suspensiones.
Es claro que en su fabricación se puso especial atención en los detalles, mostrando que en vez de crear el equivalente a una camioneta más amplia, el Tacuma luce más bien como un auto de cinco puertas con aires deportivos.
Se mire por donde se mire, el diseño trasunta carácter y personalidad, destacándose la imagen de cuña formada por las líneas perfiladas, que van desde la punta del capot hasta el borde del techo, en el que las barras de sujeción (de serie), colaboran aún más a dar un aire original, juntamente con las llantas, que aunque son de acero no desmerecen el conjunto.
Este monovolumen es más largo que el Scenic y el Picasso, y prácticamente igual (3 cm más largo) que un Zafira. Es más bajo y ancho que estos modelos, lo que precisamente le da un aspecto más de auto que de minivan.
La mano de Pininfarina, ya vista en el nuevo Lanos, se hace notar también en la dinámica estética frontal, que adopta los rasgos de los nuevos vehículos de la marca, con una gran parrilla de elementos verticales y enmarcada en aluminio, los faros trapezoidales de cristal claro con muy buena luminosidad, el paragolpes integrado que muestra una gran toma de aire y las luces antiniebla a los costados.
Otro de los buenos detalles se ve en su parte posterior, con la original forma del conjunto de luces traseras, que sobresalen de la carrocería y que sirven de marco al portón de apertura baja, que revela un baúl plano de 347 litros iniciales de carga, el más pequeño entre los competidores.
Mecánica. El motor probado es el conocido 2.0 litros, de doble árbol de leva (DOHC D-TEC, desarrollado por General Motors Holden Automotive, en Australia), el mismo que equipa al Leganza y al Nubira y que mueve con soltura a este monovolumen.
Si bien no tiene espíritu de deportivo, por los largos desarrollos de sus cambios (sobre todo en las marchas altas), lo cierto es que se desenvuelve bien en todo tipo de circunstancias.
Efectivo y alegre, sube de vueltas con facilidad y da buena aceleración. No es difícil alcanzar altas velocidades y mantenerlas como crucero. Eso sí, al estirar las marchas hay que tener en cuenta que, a partir de las 3500 vueltas o al superar los 130 km/h, se resiente la insonorización.
El funcionamiento de la caja de cambios es bueno, pero podría mejorar en el tacto esponjoso y en la precisión, aunque una vez que uno se acostumbra a sus largos recorridos no da ningún problema.
Los 8,5 litros de promedio en el consumo de combustible, lo ubican como un vehículo de muy buen resultado. También es beneficioso en cuanto a su autonomía, que llega a los 720 kilómetros de media para el circuito urbano e interurbano.
Comportamiento dinámico. Es destacable el trabajo de la gente de la casa coreana, que ha tenido en la configuración de las suspensiones la colaboración de Porsche, logrando un muy estimable equilibrio entre suavidad y eficacia, sobresaliendo (lógico en este tipo de vehículos) el confort de marcha.
A pesar de la disposición blanda, la carrocería no exhibe balanceos excesivos gracias, en gran parte, a la altura reducida. En las rutas y autopistas, se lo nota firme sin evidenciar movimientos extraños.
En las curvas rápidas también se mueve con seguridad, mientras que en lo trabado y en los retomes muestra la típica tendencia subvirante de este tipo de vehículos, pero sólo al exigirlo al límite.
En la ciudad, con las calles llenas de pozos el trabajo de las suspensiones sigue siendo bueno, pero la dirección transmite algunas vibraciones. En el tránsito, se lo nota con agilidad y no toca abajo al pasar por baches y lomos de burro.
El volante nos pareció de dimensiones un tanto grandes y la dirección algo sensible, pero con un trabajo efectivo.
Seguridad. El equipo de este sector es bueno. Cuenta con airbags frontales, carrocería de deformación programada, barras laterales de protección y refuerzos adicionales de chapa en el piso.
Para un posible caso de incendio, está provisto de un dispositivo que bloquea la bomba de nafta, evitando así que ésta fluya hacia el motor, a la vez que desbloquea el cierre centralizado para facilitar la salida o el rescate de los pasajeros Los frenos, con el pedal de tacto esponjoso, cumplen correctamente con su función. El vehículo se detiene sin perder la línea aun con las ruedas pisando distintas superficies.
Creemos que, aunque cuenta con ABS de serie, unos discos en vez de tambores en el tren trasero mejorarían las distancias de frenado.
Confort y equipamiento. Este es el punto más fuerte del vehículo. Lo que primero sorprende es el gran espacio en lo ancho y el disponible para las piernas de los pasajeros de la parte trasera.
Las grandes superficies vidriadas, además de ofrecer una buena visión hacia todos lados, aportan en la luminosidad del habitáculo. Aunque se podría mejorar el tacto de algunos plásticos, el agregado de detalles de madera y las muy buenas terminaciones le dan un aspecto de calidad y elegancia al interior.
Otro de los puntos a favor es la modularidad, ya que los cuatro asientos individuales ofrecen muchas posibilidades para combinar carga-pasajeros. Los traseros están fijos al suelo, aunque gracias a unos acoplamientos, se pueden sacar con facilidad. También se pueden rebatir de manera individual; de esta forma, el central, apto para una persona pequeña, se convierte en posabrazos con ceniceros. El asiento del copiloto puede girar hasta 180 grados, enfrentándolo con los traseros, transformándose el interior en una especie de salón.
El asiento del conductor dispone de varias regulaciones manuales que permiten encontrar fácilmente la postura adecuada, sustentada por la posibilidad de modificar la altura del volante.
Todos estos detalles, más el buen equipo de serie, con todos los elementos de última generación, como aire acondicionado, levantavidrios eléctricos en las cuatro puertas, espejos exteriores eléctricos, apertura interior del tanque de combustible, cierre centralizado con comando a distancia y la gran cantidad de huecos y cajones para guardar todo tipo de objetos, aportan en un confort a bordo de nivel irreprochable.
Conclusión. El Tacuma se revela como una más que interesante opción de compra del segmento de los monovolúmenes compactos, no sólo por precio (con una conveniente relación costo-beneficio), sino por espacio, prestaciones, versatilidad y equipamiento. Otro de los aciertos de Daewoo con este vehículo es el de la denominación usada, ya que Tacuma es una expresión africana que significa estilo de vida feliz; nunca vino tan bien el nombre de un auto como para definirlo.
Prueba: Daewoo Tacuma
- Presentación mundial: septiembre de 2000
- Presentación en la Argentina: septiembre de 2001
- Lugar de producción: Corea del Sur
- Importador oficial: Coafi SA. Atención al Cliente: (011) 4855-6060
- Precio: US$ 21.900
- Garantía: 1 año sin límite de kilometraje






