
En Hong Kong un taller reproduce con papel y bambú modelos de Porsche, Tesla, Nissan y otras marcas como parte de una tradición funeraria
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A simple vista podría ser el taller de un coleccionista con gustos tanto exclusivos como variados. Se encuentran exposición un Porsche Boxster, un Nissan GT-R, un Land Rover Defender, un Tesla Model S y hasta un BMW iX. Algunos tienen butacas, volante, tablero y una figura sentada al volante, pero el problema aparece cuando se intenta ponerlos en marcha, ya que no tienen motor, metal ni vidrios: están construidos con bambú y papel.
En Hong Kong existe una tradición artesanal que consiste en fabricar objetos para ofrecer a familiares y antepasados fallecidos. Hay casas, ropa, dinero, electrodomésticos y artículos de lujo. Con el paso del tiempo, el catálogo acompañó los deseos y consumos de cada época. Por lo tanto, si los vivos empezaron a querer autos deportivos, SUV y vehículos eléctricos, también comenzaron a aparecer sus versiones para el más allá.
Uno de los talleres que conserva el oficio es Tai Cheong Loong, un negocio de Hong Kong que comenzó su actividad en la década de 1950. Su especialidad son las estructuras de bambú recubiertas con papel destinadas a ceremonias religiosas y funerarias, muchas de ellas fabricadas por encargo.

Entre sus trabajos aparecen réplicas de automóviles que pueden acercarse al tamaño real. Algunas intentan reproducir hasta detalles poco necesarios para un objeto que tendrá una existencia breve, como emular las llantas, alerones, parrillas, ópticas, interiores y hasta el conductor.

En las últimas producciones documentadas figuran un Porsche Boxster, Nissan R34 GT-R, Alfa Romeo Giulia Veloce y un Land Rover Defender. Incluso la electrificación encontró un lugar dentro de la tradición, ya que el taller reprodujo un Tesla Model S, un Zeekr X, un Smart #1 y un BMW iX. También construyó clásicos como un Volkswagen Beetle y un Mercedes-Benz Clase E de la generación W210.
El catálogo histórico del propio establecimiento confirma que los automóviles no son una incorporación ocasional. Allí aparecen distintos Porsche, Ferrari, BMW, Rolls-Royce y Jaguar junto con otros medios de transporte aún más ambiciosos como yates, aviones, helicópteros y hasta barcos.
Mucho trabajo para un destino inevitable
La técnica comienza con una estructura de pequeñas varillas de bambú que define la forma del vehículo. Sobre ella se coloca el papel que construye la carrocería, mientras que láminas transparentes pueden utilizarse para representar los vidrios. Pasos después llegan los detalles que permiten reconocer qué modelo se quiso imitar.

La Oficina de Patrimonio Cultural Inmaterial de Hong Kong incluye oficialmente la técnica tradicional del paper crafting dentro de su lista representativa de patrimonio cultural inmaterial. El organismo explica que materiales sencillos como bambú, tiras de papel de arroz, papeles de colores y telas se transforman mediante técnicas artesanales y de pintura en figuras utilizadas en celebraciones y rituales religiosos. Entre ellas están precisamente las ofrendas de papel.
Un libro publicado por The Chinese University of Hong Kong Press documentó 134 de estos objetos. El repertorio va desde artículos cotidianos hasta lujos extravagantes y, para sus autores, funciona también como una radiografía de aquello que la propia sociedad desea y valora. Entre las piezas aparecen incluso automóviles con chofer.
Por eso los Porsche y los Tesla de papel cuentan algo más que una curiosidad automotriz. La tradición permaneció, pero los objetos cambiaron. Donde antes podían ofrecerse principalmente dinero, ropa o una vivienda, hoy también puede aparecer el auto que alguien tuvo, el que siempre quiso tener o uno elegido especialmente por su familia.
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