
En el marco del Summit de Movilidad, capítulo 6, el presidente de Ford Sudamérica habló sobre el panorama de la producción local, la personalización de los vehículos y el rol de las automotrices chinas
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La industria automotriz de la Argentina atraviesa una profunda transformación a raíz del avance de las automotrices chinas en el mercado local.
En ese contexto, Martín Galdeano, presidente de Ford Sudamérica, dialogó con José Del Río, secretario general de Redacción de LA NACION en el marco del sexto capítulo del Summit de Movilidad. Allí, analizó los desafíos que enfrentan las automotrices que producen en el país y la participación que las marcas chinas tendrán en las ventas.
El encuentro tuvo lugar en el Coloquio de IDEA y aprovecharon para abordar el presente de la marca en la región. Por un lado, en Brasil comentó que la Ford Ranger se encuentra número uno en ventas al cierre de septiembre y viene ganando una participación de mercado que no tenían registrada. “Hicimos una apuesta muy grande por renovar completamente la camioneta y nos tiene muy contentos”, afirmó.

Para tomar dimensión, el segmento de las pickups representa un 6% del mercado brasileño, que alcanza unas 3.000.000 de unidades este año. En ese sentido, Galdeano sostuvo: “Con versiones anteriores de la Ranger teníamos una participación del 15% y ahora nos fuimos hasta un 25%; son niveles muy buenos”.
De manera similar, en el mercado local también cuentan con apuestas que pisan fuerte, como la propia Ranger, que se mantiene entre los modelos más vendidos, y el Territory, que, tal como señaló el presidente de Ford Sudamérica, es el auto de origen chino más vendido en la Argentina.
Ante la consulta sobre cómo se encuentra la planta de Ford en Pacheco, provincia de Buenos Aires, Galdeano respondió: “A principio de año dijimos que este año íbamos a producir entre 75.000 y 80.000 unidades. No vamos a llegar a ese número, vamos a estar en menos de 75.000, y vemos niveles de aceptación muy buenos, pero niveles de industria en la Argentina que no llegan a donde pensábamos”.
A su vez, agregó: “El desafío de competir exportando desde la Argentina es mi prioridad número uno y la de mi equipo. Hay que asegurarnos de que nuestra producción pueda competir en los mercados que queremos atacar. Siempre miramos primero para adentro porque no es lógico ni apropiado que una empresa hable de un marco competitivo sin primero mirar para adentro y estar seguros de que lo que tenemos está en orden para competir, por ejemplo, contra los otros países que producen la Ranger: China, Tailandia y Sudáfrica”.
En esa línea, agregó: “No puedo ir a pedirle a un gobierno algo si [la producción] no está en orden en cuanto a competitividad. Si eso está en orden, la Argentina tiene que tener como política de Estado ser competitiva. El mundo nos va a venir a comprar si somos competitivos”.
El presidente de Ford Sudamérica aprovechó nuevamente la ocasión para hacer referencia a la carga impositiva que enfrenta la industria automotriz. En ese sentido, señaló que una camioneta que sale de la planta de Ford en Pacheco y se sube a un barco para ser exportada tiene entre 12 y 14 puntos de impuestos, en una industria que, según explicó, tiene ocho puntos de retorno.
A su vez, comentó que no existen muchos ejemplos de países como la Argentina que, con un mercado de 500.000 unidades vendidas, cuenta con diez terminales produciendo vehículos y que es fundamental la presencia de fábricas por el efecto que genera en la economía de un país.
“Primero es el nivel de inversión y de capacitación. Tenemos salarios con acuerdos sindicales de los más altos; creo que el petróleo nos supera, pero somos de los salarios más altos. Eso genera un derrame económico en toda la sociedad, a nivel de capacitación que invertimos, de tecnología que traemos, de autopartismo”, remarcó.
“Tenemos 3700 empleos de forma directa y si mirás los cálculos de empleo indirecto, son tres a uno. Entonces, eso se derrama en la economía; por eso ves mercados como el norteamericano que protegen a su industria”, completó.
Otro de los pilares fundamentales de la conversación fue la “hiperpersonalización”, el poder de elegir y la participación que podrían alcanzar las marcas chinas en el país. En ese sentido, Galdeano destacó el avance de la tecnología y las nuevas alternativas de movilidad: “El auto anda solo en las calles con tráfico y pasajeros en China. Eso es una apuesta grande de cómo esa tecnología le facilita la vida a la gente, sin dejar de tener autos que transmiten personalidad, que es nuestra estrategia: autos que generen emoción”.

En línea con ese concepto, agregó: “Lo hablaste con Jim Farley (CEO global de Ford): que nuestro ADN sea que los autos transmitan emociones, que no sean aburridos, te den ganas de manejarlos, tengan performance y personalidad. Van a haber más opciones de movilidad sustentable, tenemos híbridos enchufables, de rango extendido... ese portafolio de opciones va a ser cada vez más amplio y no hay motivo por el cual uno no tenga eso como opción. Pero si querés un V8, capaz va a haber uno con electrificación que no solo da sustentabilidad sino también performance”.
Entre tanto, Galdeano comentó que actualmente las ventas de autos de marcas chinas representan un 12% del mercado local, mientras que en países como Chile y Perú alcanzan el 40%.
Además, explicó que China tiene una capacidad de producción de 50.000.000 de vehículos, de los cuales la mitad se comercializa en el mercado interno, mientras que cuenta con capacidad para exportar hasta 25 millones de unidades. En ese sentido, señaló que hace cuatro años China exportaba 1.000.000 de vehículos y que este año llegará a los 10.000.000, aunque todavía mantiene capacidad para seguir aumentando ese volumen.
Por ende, sostuvo que lo que sucede en Chile o Perú podría terminar replicándose en el resto de los mercados de Sudamérica, donde las marcas chinas podrían alcanzar una participación cercana al 30%. Además, aclaró que esta estimación no contempla los vehículos de origen chino comercializados bajo marcas que no son chinas.
Para cerrar, Galdeano tuvo que completar una frase sobre el futuro de la industria de la movilidad en la Argentina: “Es sostenible en el tiempo. Siendo competitivos, creo que va a haber una consolidación de marcas, pero la Argentina tiene la posibilidad de ser un participante global en la industria”.



