
BYD llegó hace apenas 12 meses y se consoldió como una de las marcas con más ventas en el país; el futuro de la electrificación y la posibilidad industrial
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Hace tiempo, hablar de electrificación y marcas de origen chino se sentía como algo lejano para la Argentina. Hoy, el mercado automotor juega con nuevas reglas, adopción temprana de nuevas tecnologías y jugadores con propuestas distintas, precios y oferta competitiva que reconfiguran por completo al sector.
Esa es una de las premisas que se llevaron a la mesa en el sexto capítulo del Summit de Movilidad, organizado por LA NACION. Allí, fue Christian Kimelman, gerente general de BYD Argentina, quien dialogó con Iván Mazorco, editor de Movilidad de este medio, en la antesala del primer año de la marca en el país.

“Fue un año increíble, de muchos aprendizajes y logros. Estamos muy contentos”, definió el ejecutivo. La marca, en apenas 12 meses se consolidó como una de las de mayor nivel de patentamientos y alcanzó el liderazgo en 100% eléctricos. La expectativa, claro, era otra.
“La decisión de desembarcar en la Argentina fue muy meditada. BYD estuvo estudiando el mercado por varios años, una práctica habitual que hace en varios países y por el potencial que vemos en la Argentina es que la decisión fue muy clara: establecer una filial propia con todo lo que eso implica”, explicó.
Así, la marca llegó con representación directa, sin importadores de por medio, y convirtió al país en uno de los 40 bajo esa condición de un total de 120 en los que tienen presencia. “Argentina es a largo plazo. Queremos y estamos construyendo un sistema con socios estratégicos y somos una empresa que le da mucha importancia a la experiencia desde el primer contacto con la marca hasta el uso y acompañamiento del cliente”, precisó Kimelman.
“Las expectativas de mercado fueron muy buenas. Llevamos 12.000 unidades patentadas. Somos una empresa de tecnología global, no una automotriz clásica. Más del 90% del auto es desarrollado por BYD y todos los vehículos nacen con la Blade Battery, esa gran batería desarrollada por la marca”, añadió.

Resulta que BYD es una marca que no vende autos a combustión y todos tienen algún grado de electrificación. Para que la adopción crezca, es importante que la infraestructura acompañe, pero también aprender a utilizar estas motorizaciones nuevas.
“Un mito es que la gente piensa que se necesita cargar todo el tiempo y quizás es necesario hacerlo una vez por semana. Estamos desarmando esos mitos y generando confianza y nos encontramos con embajadores de marca no previstos, como taxistas o remiseros que se bajan del combustible o el gas a un eléctrico”, añadió el ejecutivo.
La electrificación y ¿el fin del auto a combustión?
Bien resaltó Kimelman en el evento la presencia de BYD en varios puntos del país. En el diálogo, surgió la duda en torno a las distancias que se recorren en la Argentina y si la electrificación y su infraestructura es capaz de cubrirla.
“Varias tecnologías van a convivir varios años. Nosotros no tenemos productos a combustión, pero veo con ojos positivos todos los competidores que se están sumando, empresas de energía con anuncios, proyectos de infraestructura semipública, el crecimiento está siendo exponencial”, remarcó.
En esa misma línea, se aprovechó para quitarle presión al uso de la batería y explicar que, como toda nueva tecnología, es una cuestión de entender sus usos y adaptar el consumo. Aún así, Kimelman adelantó novedades en cuanto a carga: el desarrollo de un sistema que permite cargar un gran porcentaje de la batería en no más de nueve minutos. Esperan poder contar con esa tecnología pronto en la Argentina, pero ya es una realidad en el mundo.

De cara al cierre, hubo espacio para un capítulo industrial. Al llegar, desde la marca señalaron que querían ser la número uno en ventas en el país y el sector especula con una veta de producción local.
“La idea ahora es abastecerse de productos de Brasil, pero tenemos ese mercado creciendo muy fuerte y tenemos que ver en qué momento la demanda brasileña nos permite disfrutar la cercanía de la fábrica [en la Argentina]. En cuanto a producción o ensamble local, no hay nada concreto, pero cuando BYD desembarca en países es habitual acompañar en desarrollo si los números acompañan. Si bien no hay planes, por qué no soñar un poco”, cerró Kimelman.


