En San Francisco, Estados Unidos, comenzó a funcionar un nuevo servicio de transporte autónomo de Zoox, propiedad de Amazon, que ofrece viajes gratuitos
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Cuando Vita Shafiro, de 51 años, y su hija Mikhaela, de 15, regresaban recientemente a pie a su hotel en el centro de San Francisco después de hacer turismo, un vehículo peculiar les llamó la atención. Un auto turquesa de forma cuadrada, sin asiento del conductor ni volante, permanecía parado frente al Zoox Rider Lounge, un local comercial de estilo Art Nouveau.
Zoox, la empresa de autos autónomos propiedad de Amazon, inauguró el local en mayo para que la gente pudiera fotografiarse delante de sus autos sin conductor y disfrutar de un paseo gratuito en uno de ellos.
“Dije: ‘¡Mira qué vehículo tan divertido!’, y quise sacarle una foto”, comentó Shafiro, quien había oído hablar de Waymo, la empresa líder en vehículos autónomos, pero no de Zoox. Ella y su hija regresaron al día siguiente y viajaron en un Zoox hasta el Ferry Building, un lugar emblemático en el paseo marítimo de San Francisco.
“Sorprendentemente, me sentí muy bien”, dijo la Shafiro, quien más tarde volvió a viajar en Zoox al barrio de Castro, y agregó que quería invertir en la empresa.

La historia de la tecnología está plagada de rivalidades: Amazon y eBay, Google y Yahoo, Uber y Lyft, OpenAI y Anthropic. Ahora, en la capital tecnológica del país, se está gestando un nuevo enfrentamiento entre Zoox y Waymo, empresa pionera en la industria de los autos autónomos y propiedad de Alphabet, la empresa matriz de Google.
Waymo, fundada en 2009 como el proyecto experimental de vehículos autónomos de Google, es, sin duda, la empresa líder en el sector. Comenzó a ofrecer viajes comerciales sin conductor en 2018 y actualmente cuenta con casi 4000 vehículos en 15 ciudades, entre ellas San Francisco y Phoenix, con planes de expansión a más de una docena de localidades. Su marca es ampliamente reconocida y recientemente recaudó US$16 mil millones en nueva financiación.
En cambio, Zoox, fundada en 2014, cuenta con una flota de aproximadamente 100 vehículos autónomos. Todavía no puede cobrar por los viajes en San Francisco, ya que está a la espera de la aprobación regulatoria estatal.
Así pues, Zoox compite apostando a que la novedad, la buena voluntad de la comunidad y la experiencia de los pasajeros dentro de sus peculiares vehículos —a veces llamados “tostadoras con ruedas”— pueden conquistar una ciudad que se ha convertido en el centro de los experimentos con vehículos autónomos. Si bien los vehículos adaptados de Waymo son habituales en San Francisco, las cápsulas de Zoox, con forma de carruaje y sin controles para el conductor, siguen atrayendo miradas y cámaras de teléfonos móviles.
“Desde el principio, quisimos adoptar un enfoque que priorizara a la comunidad”, dijo Carly Wyatt, vicepresidenta de comunicaciones y marketing de Zoox.
Desde mayo, la compañía ha organizado más de media docena de eventos en su Rider Lounge, incluyendo una reciente hora feliz donde la marca Une Femme, enfocada en la mujer, repartió latas de vino gratis. Zoox también ha patrocinado festivales locales como el Stern Grove Festival, el North Beach Festival y el Flower Piano en Golden Gate Park. Además, se ha convertido en patrocinador del Museo de Arte Moderno de San Francisco, a menudo llevando un vehículo a los eventos para que el público pueda sentarse dentro.
Zoox también ha cerrado acuerdos con personas influyentes en las redes sociales y ha lanzado campañas publicitarias con eslóganes como “un robotaxi del futuro”. En junio, comenzó a ofrecer viajes gratuitos desde su sala de espera a ocho restaurantes y a algunos lugares emblemáticos de San Francisco, como las Painted Ladies, las casas victorianas que parecen sacadas de una postal.

Wyatt dijo que Zoox intentó funcionar como una pequeña empresa, “pensando en la comida, en todos los restaurantes increíbles, en las zonas que la gente conoce y ama, y luego en cómo hacer realidad la experiencia Zoox”.
A diferencia de Waymo, que adaptaba automóviles, Zoox optó por construir sus vehículos autónomos desde cero en una planta en Hayward, California, sin controles tradicionales como volantes y pedales. La empresa ha apostado por este diseño, considerándolo una ventaja competitiva, según afirmó la Wyatt.
Zoox está trabajando para comenzar a implementar un servicio comercial a gran escala. En julio, los reguladores federales le otorgaron una exención temporal de ciertos requisitos de seguridad, como tener limpiaparabrisas y espejos retrovisores, para que pudiera poner en circulación hasta 5000 vehículos en los próximos dos años y comenzar a cobrar tarifas.
El mes pasado, Zoox comenzó a cobrar por los viajes en Las Vegas, su primer servicio de pago en cualquier lugar, a precios ligeramente superiores a los de los viajes estándar con Uber y Lyft.
Para cobrar por los viajes en California, Zoox necesita un permiso de operación del Departamento de Vehículos Motorizados de California y la autorización de la Comisión de Servicios Públicos del estado. Zoox afirmó haber presentado la solicitud, pero la lista pública de permisos de la comisión no muestra que la empresa cuente con un permiso de operación para vehículos autónomos.
“Estamos intentando conseguirlo lo antes posible, pero es un proceso que lleva un par de meses”, dijo la Wyatt refiriéndose a la autorización. “Reconocemos que estamos avanzando poco a poco”.
Por ahora, Zoox solo ofrece viajes de demostración gratuitos en San Francisco, que comenzaron en noviembre. La compañía realiza alrededor de 10.000 viajes por semana en Estados Unidos, en comparación con los más de 500.000 viajes semanales de Waymo.
San Francisco ya ha visto pasar autos autónomos. Cruise, filial de General Motors, retiró sus vehículos autónomos de la circulación en 2023 tras una serie de percances, entre ellos el atropello de un peatón. Waymo también ha protagonizado episodios embarazosos, como cuando uno de sus autos atropelló y mató a un querido gato de una bodega el año pasado.

Aun así, la carrera por los vehículos autónomos se está intensificando. Tesla anunció el jueves que comenzará a ofrecer viajes en su Cybercab sin conductor , que no tiene volante. (Es probable que el vehículo no esté ampliamente disponible hasta dentro de un tiempo). En Londres, los autos sin conductor operados por Uber y la empresa británica de vehículos autónomos Wayve están disponibles para servicios de transporte esta semana.
Los autos autónomos aún están en sus inicios, lo que significa que la responsabilidad de las empresas no recae tanto en superar a sus rivales como en dar a conocer sus servicios, afirmó Jonah Berger, profesor de marketing de la Escuela Wharton de la Universidad de Pensilvania. Las empresas de autos autónomos todavía están vendiendo el concepto mismo de un taxi sin conductor, añadió.
“Si bien una marca puede ser más grande y más prominente en la categoría, mucha gente no sabe nada sobre ella”, dijo.
De vuelta en San Francisco, Carrie Blease, quien junto a su esposo dirige Wolfsbane, un restaurante con estrella Michelin, se asoció con Zoox en junio. La compañía se puso en contacto con ella a través de una agencia de hostelería para promocionar Wolfsbane como destino para los usuarios de Zoox, según comentó.
Blease aceptó trabajar con Zoox a pesar de no ser una gran fanática de los autos sin conductor, según declaró. Añadió que los Waymos son tan comunes en su barrio de Russian Hill que a menudo se queda atascada detrás de uno.
Aun así, Zoox le pareció diferente y “un poco más local”, comentó, añadiendo que “tienen un aspecto más interesante” que Waymos. Blease dijo que le emocionó que algunos comensales llegaran a Wolfsbane en un Zoox el mes pasado.
La propia Blease nunca ha viajado en uno. “Nunca lo he hecho”, dijo. “Me gusta la charla de alguien en el auto”.



