
Se trata de la principal preocupación de quienes consideran ingresar al mundo de la motorización alternativa
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Uno de los mayores mitos alrededor de los autos eléctricos tiene que ver con la durabilidad de sus baterías.
La pregunta suele repetirse entre potenciales compradores: ¿qué pasa cuando el vehículo supera los 100.000 kilómetros? ¿La autonomía cae drásticamente? ¿Será necesario reemplazar la batería?
Los datos más recientes apuntan a una respuesta tranquilizadora. Un análisis realizado por TÜV Nord y la firma tecnológica Carly, basado en cerca de 50.000 vehículos eléctricos e híbridos enchufables fabricados entre 2016 y 2026, concluyó que la degradación de las baterías es mucho menor de lo esperado durante los primeros años de uso.
Según el estudio, la mayoría de los vehículos mantiene un estado de salud elevado incluso al acercarse a los 100.000 kilómetros recorridos.

Las cifras coinciden con otra investigación desarrollada por Arval Mobility Observatory, que analizó 24.000 certificados de estado de baterías en 11 países europeos.
Los resultados muestran que la degradación promedio es de apenas 1% cada 25.000 kilómetros. En otras palabras, un auto eléctrico que ha recorrido 100.000 km habría perdido alrededor del 4% de su capacidad original.
Incluso los vehículos con mayor kilometraje continúan mostrando resultados positivos. Arval encontró que las baterías conservan, en promedio, el 93% de su capacidad a los 70.000 kilómetros y más del 90% después de recorrer 160.000 kilómetros o tras seis años de uso.
¿Por qué entonces persiste el temor? Parte de la explicación está en la comparación con dispositivos electrónicos como celulares o laptops, cuyas baterías suelen degradarse más rápido. Sin embargo, los autos eléctricos incorporan sistemas avanzados de gestión térmica y electrónica diseñados específicamente para proteger las celdas y prolongar su vida útil.

Eso no significa que el desgaste no exista. Factores como las temperaturas extremas, el uso frecuente de carga rápida o mantener constantemente la batería al 100% pueden acelerar el proceso. Aun así, diversos estudios coinciden en que la mayoría de las baterías modernas seguirá funcionando por encima del 80% de su capacidad durante cientos de miles de kilómetros.
La conclusión es clara: para la gran mayoría de conductores, la batería difícilmente será el primer componente que obligue a jubilar un auto eléctrico. De hecho, la evidencia disponible sugiere que estos sistemas están diseñados para acompañar gran parte de la vida útil del vehículo, disipando uno de los mayores temores que todavía frenan la adopción de la movilidad eléctrica.



