
El modelo comenzó a transportar pasajeros en Austin casi dos años después de su presentación; qué cambia frente a los Model Y de Robotaxi; sus principales rivales y qué discusión regulatoria abrió en Estados Unidos
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Casi dos años después de que Elon Musk lo mostrara por primera vez como una de las grandes apuestas de Tesla para el futuro, el Cybercab dejó de ser un prototipo y comenzó a transportar pasajeros en calles de Austin, Texas.
A comienzos de mes la automotriz incorporó una pequeña cantidad de unidades a su servicio Robotaxi, donde las unidades están desarrolladas específicamente para funcionar sin conductor, ya que no tienen volante, acelerador ni pedal de freno y su habitáculo cuenta únicamente con dos plazas para pasajeros. Hasta ahora, la compañía había utilizado los Model Y convencionales adaptados a su sistema de conducción autónoma.

La producción piloto del modelo comenzó durante el primer trimestre de este año y la empresa informó en julio que ya había iniciado la fabricación de unidades de serie. Las primeras pruebas se realizaron en el transporte de empleados dentro del complejo de Gigafactory en Texas y ahora el siguiente paso llegó con su incorporación a viajes para clientes en sectores delimitados de Austin.

Un auto pensado desde cero para no tener conductor
La principal diferencia del Cybercab frente a cualquier Tesla actual reside en que no fue diseñado para que una persona pueda manejarlo. Sus dos asientos quedan completamente disponibles para pasajeros y la cabina prescinde de volante, pedales, instrumental tradicional y hasta guantera. El control de funciones como climatización, posición de los asientos, entretenimiento, apertura de puertas y asistencia se realiza desde una pantalla central o desde la aplicación Robotaxi.

El modelo mide 1,75 metros de ancho y 1,41 de alto, tiene 144 milímetros de despeje y ofrece un baúl trasero de 572 litros, capaz de cargar hasta 100 kilos. Las puertas de apertura vertical pueden accionarse automáticamente.

Las diferencias entre Cybercab, Model Y y Robotaxi
Robotaxi es el servicio de transporte de pasajeros de Tesla, mientras que Cybercab es uno de los vehículos que utiliza esa plataforma.
Tesla lanzó Robotaxi en Austin en junio de 2025 utilizando el Model Y. Esos vehículos conservan volante, pedales y la arquitectura de un auto convencional, pero las unidades destinadas a la flota pueden desplazarse autónomamente dentro de áreas determinadas.

El Cybercab, en cambio, elimina directamente la posibilidad de intervención física del pasajero y está concebido para funcionar exclusivamente dentro de la flota autónoma. Además, lleva solamente dos personas frente a las cuatro admitidas por los Model Y de Robotaxi. Al solicitar un viaje, la aplicación asigna el modelo según disponibilidad y cantidad de pasajeros. Tesla también trabaja en Robovan, un vehículo autónomo de mayor tamaño pensado para transportar hasta 20 personas o carga, como complemento del Cybercab dentro de su futura red de movilidad.

Tesla anticipó que, a medida que aumente la producción, el Cybercab irá reemplazando progresivamente parte de los Model Y y terminará convirtiéndose en el vehículo de mayor volumen de la red Robotaxi.
En qué ciudades funciona
El sistema de Robotaxi ofrece actualmente viajes autónomos en áreas limitadas de seis ciudades estadounidenses: Austin, Dallas y Houston, en Texas; y Miami, Orlando y Tampa, en Florida. Sin embargo, los Cybercab sólo están disponibles por ahora en sectores de Austin y el resto de las ciudades continúa siendo atendido fundamentalmente por Model Y.
A comienzos de septiembre había 420 vehículos autónomos de Tesla registrados en Texas, entre ellos apenas 45 Cybercab, según datos recogidos por Reuters. Al mismo tiempo la compañía prepara desembarcos en Phoenix y Las Vegas.

Tesla frente a sus competidores
El Cybercab también muestra la principal apuesta tecnológica de Tesla. Musk sostiene desde hace años que la autonomía puede resolverse principalmente mediante cámaras, inteligencia artificial y redes neuronales, evitando sensores lidar costosos. Su argumento es que millones de Tesla en circulación generan información suficiente para entrenar al sistema frente a una enorme variedad de situaciones.

En cambio Waymo, propiedad de Alphabet, tomó el camino opuesto. Su sexta generación de conducción autónoma combina 13 cámaras, cuatro lidar, seis radares y receptores acústicos externos. La empresa considera que la redundancia de tecnología es fundamental para complementarse cuando una de ellas tiene limitaciones.
Esta empresa lleva ventaja en el despliegue. Desde comienzos de septiembre transporta pasajeros de manera completamente autónoma en 14 ciudades estadounidenses, luego de sumar Denver, San Diego y Tampa. La empresa afirma haber recorrido más de 200 millones de millas reales sin conductor.

Por otro lado se encuentra Zoox de Amazon. Al igual que Tesla, la compañía decidió diseñar un vehículo desde cero para funcionar únicamente como robotaxi. Su unidad tampoco tiene volante ni pedales, pero adopta una arquitectura simétrica y bidireccional, por lo que puede circular en cualquiera de los dos sentidos sin girar y dispone de cuatro asientos enfrentados. También utiliza una combinación más amplia de sensores que Tesla.
Zoox comenzó recientemente a cobrar viajes en Las Vegas después de conseguir una exención federal específica de la NHTSA para vehículos sin controles humanos. La autorización permite desplegar hasta 2500 unidades anuales durante dos años. Ese procedimiento regulatorio es precisamente uno de los puntos que ahora separa a ambas compañías.

Un debut que abrió una investigación
Un día después de que el Cybercab comenzara a transportar pasajeros, la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos (NHTSA) abrió una investigación sobre su certificación.
El problema es que las normas federales de seguridad fueron redactadas para vehículos conducidos por personas. Estados Unidos ya trabaja en su adaptación a los autos completamente autónomos y la NHTSA inició ocho procesos de reforma que abarcan, entre otros puntos, requisitos relacionados con el pedal de freno, los espejos y otros componentes. Sin embargo, la propia agencia aclaró que, hasta que esas modificaciones se completen, las normas actuales continúan vigentes.

Tesla decidió avanzar por una vía particular. En Estados Unidos los fabricantes deben autocertificar que cada vehículo cumple con todos los estándares federales que le resultan aplicables. La compañía sostiene que el Cybercab cumple con ese marco aun sin controles para un conductor humano, mientras que otros fabricantes, como Zoox, recurrieron a una exención específica para poder desplegar vehículos que no cumplen determinados requisitos concebidos para autos convencionales.
Mientras tanto en la Argentina la normativa nacional ya reconoce distintos niveles de conducción autónoma y establece que estos sistemas deben ser autorizados por la Agencia Nacional de Seguridad Vial. La Ciudad de Buenos Aires el mes pasado habilitó formalmente la realización de pruebas piloto con vehículos autónomos Nivel 4 en la vía pública, bajo condiciones y zonas previamente autorizadas.



