Barrio Saavedra: un vergel urbano proyectado en tiempos de Perón
Entre callecitas zigzaguentes y a pocos metros de la General Paz, tiene mucho espacio verde y mantiene la esencia de un barrio familiar de viviendas bajas
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En la vista aérea se observa como un paño de colores verde y ladrillo, surcado por líneas ondulares y rectas que empiezan -o terminan- en robustas arboledas. Son unas 30 parcelas separadas por calles con nombres de escritores, periodistas, músicos, escultores y presidentes, concentrados en una especie de burbuja natural en la que retumban el canto de las cotorras, el arrullo de las palomas y el chirrido de las cigarras. A pocos metros, la traza de la General Paz irrumpe en su extremo norte con la fuerza de cientos de vehículos y obliga a volver a la ruidosa realidad de una ciudad superpoblada con más de tres millones de habitantes.
Delimitado por las calles Andonaegui, Crisólogo Larralde, el parque General Paz y la autopista que divide la ciudad con la provincia de Buenos Aires, el Barrio Parque Cornelio Saavedra, o barrio Juan Domingo Perón (como se conoció en sus inicios), es la conexión con la naturaleza de los vecinos que viven en la zona y, también, de aquellos que llegan de toda la ciudad. Deportistas amateurs, abuelos con sus nietos, lectores y hasta entrenadores de perros se pasean por ese rincón porteño de callecitas ondulantes y casas de diferentes estilos. Hay construcciones de diseños modernos y otras que aún conservan signos de los orígenes del barrio.
"Es una gran burbuja porque a pesar de estar cerca de la General Paz, no se siente el ruido", cuenta Miguel Salvatori recostado en una reposera y haciendo a un lado el libro. Está leyendo Historia social del Mundo Occidental, de Susana Bianchi. "Tiene sus partes blandas como para leer en un contexto de paz", asegura.

Miguel es economista aunque ya se está retirando, lo que le permite manejar los horarios de su trabajo y tener mayor independencia. Vivió en Agronomía y ahora reside en Belgrano. "Los bosques de Palermo me quedan a trasmano y, además, hay mucha gente y más sofisticada. Acá ves más gente de barrio, señoras que salen a hacer las compras con las bolsas y vienen a caminar", resalta. "Cada vez que vengo aprovecho para ver casas. Pienso en comprar una, quizá. Hay buena accesibilidad y mucho verde."
Alberto Gerchunoff (escritor y periodista), Athos Palma (compositor), Constantino Gaito (pianista y compositor), Enrique Banchs (poeta), Macedonio Fernández (escritor y filósofo), Alfonsina Storni, (poetisa y escritora), Alfredo Guttero (artista), Carlos López Buchardo (compositor), Carlos Pellergini(ex presidente de la Nación), Alberto Williams (compositor) y Rogelio Yrurtia (escultor) tienen su homenaje en el barrio. Esas figuras de la historia argentina dan nombre a las callecitas que rodean la plazoleta Dr. Vicente Lima y el parque Padre Carlos Mugica. En esas dos parcelas se concentra la actividad, sobre todo, los fines de semana. Aunque los días hábiles tienen sus habitués.
Es el caso de Soledad García. Mientras su hijo Máximo, de tres años, está en el período de adaptación en el jardín de infantes, ella hace sus rutinas deportivas en el parque. "Aprovecho el tiempo acá en lugar de estar tomando mate con las otras mamás. Si pasa algo, las maestras se cruzan y me avisan", dice sin abandonar los ejercicios para tonificar los isquiotibiales.
Soledad vive en un departamento de dos ambientes que alquila por $ 6000 al mes. Es un edificio de tres pisos, el más alto del barrio. Se mudó a Saavedra hace pocos años desde San Martín, donde aún tiene una pastelería. "Cuando cruzás la General Paz, cambia todo. El barrio es seguro, muy familiar y lo aprovechamos toda la semana", resume sin soltar las pesas que se trajo desde su casa. Más tarde, mientras Máximo sigue en el jardín, hará abdominales sobre una colchoneta.
Ciudad jardín
La ausencia de viviendas de altura no es una casualidad: el barrio se ideó sobre la base del concepto de ciudad jardín durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón. Bajo la supervisión de la Dirección de Vivienda del Ministerio de Obras y Servicios Públicos de la Nación y el respaldo del Banco Hipotecario Nacional, el 19 de septiembre de 1948 nació el proyecto impulsado por el urbanista británico Ebenezer Howard.
La reseña histórica de la Asociación vecinal del barrio Brigadier Cornelio Saavedra cuenta que 580 días después del inicio de las obras se habían finalizado 428 viviendas, un templo, un cine teatro, una escuela, una galería comercial, una oficina de correo y telecomunicaciones, un garaje con capacidad para 100 vehículos y una estación de servicio. Las imágenes del loteo inicial son parte del pasado. Ya casi no hay espacios entre los inmuebles como ocurría en los cuarenta, las casas se fueron multiplicando y la vegetación es más frondosa. Además, el diseño de las viviendas se adaptó a los tiempos actuales y algunas aumentaron en su superficie. Ya no hay cine, pero se mantienen el colegio y la iglesia. Y desde hace varios años se creó un minipolo comercial.
"El barrio tiene mucha potencialidad y lo gastronómico se fue sofisticando", asegura María Ricci mientras pasea con sus hijas Vera y Maite. "Éste es un lugar tranquilo. Ellas pueden correr, jugar, estar en las hamacas y los juegos nuevos. Aprovechamos el parque toda la semana", destaca.
Los mañaneros ya pasaron por el barrio. Las primeras horas de la tarde encuentran a varias personas que almuerzan entre palmeras y árboles, con la apacible caricia del sol otoñal. Va cayendo la luz del día y aún hay mesas de mate y charla, mientras los runners y otros deportistas comienzan a ganar la escena. La actividad se repetirá al otro día. Así funciona la burbuja de Parque Saavedra.
Paz al lado de la avenida

El barrio Parque Saavedra es un oasis de tranquilidad sobre la General Paz
Proyectado en
1948
Urbanista británico
Ebenezer Howard
Tiempo de construcción
580 días
Incluyó
428
viviendas






