Coronavirus. Varado en Chile, esperaba volver a la Argentina y murió de un infarto

Luis Pérez Ramírez, de 63 años, vivía en Ituzaingó, en Buenos Aires, y estaba varado en Chile. Ayer falleció de un infarto
Luis Pérez Ramírez, de 63 años, vivía en Ituzaingó, en Buenos Aires, y estaba varado en Chile. Ayer falleció de un infarto Crédito: Gentileza: Inés Pérez Ramírez
Alejandro Horvat
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16 de julio de 2020  • 11:14

Inés Pérez Ramírez, de 59 años, está varada hace casi cuatro meses en Villa Rita, un pueblo pequeño en el sur de Chile. Fue junto a su hermano, Luis, de 63 años, a visitar a otra hermana que vive allá y que estaba atravesando una situación delicada de salud. Pero las fronteras se cerraron por la pandemia de coronavirus. Según su hermana, el hecho de no poder regresar a la Argentina empezó a afectar a Luis, que murió ayer a las 19.30 por un pico de presión que derivó en un infarto. Este sería el primer caso de un residente argentino varado por la pandemia que falleció en el exterior mientras esperaba su regreso a casa.

Inés y Luis viajaron juntos el 10 de marzo y pensaban volver el 17. Fueron por tierra: tenían el pasaje de ida y vuelta. Luis era plomero y gasista. Tenía tres hijas. Ellas le pidieron ahora a Inés que creme el cuerpo para facilitar el traslado. "Éramos muy unidos, sobre todo porque él había enviudado hace poco. Vivíamos cerca, los dos en Ituzaingó, en Buenos Aires. No puedo creer que haya muerto acá por hacerse mala sangre durante meses", se lamentó Inés, que trabaja como costurera y empleada doméstica.

Los hermanos Luis e Inés Pérez Ramírez, durante su última estadía en Chile
Los hermanos Luis e Inés Pérez Ramírez, durante su última estadía en Chile Crédito: Gentileza: Inés Pérez Ramírez

Al llegar a Chile se quedaron en la casa de una sobrina con la idea de pasar una estancia breve. En los meses que pasaron en Villa Rita, según Inés, hubo vuelos de repatriación para los cuales no fueron llamados, aún cuando dijo que estaban dispuestos a pagar el pasaje aéreo. También en un momento existió la posibilidad de abrir el paso fronterizo de Pino Hachado, pero las condiciones climáticas lo impidieron.

Los días pasaron y Luis comenzó a decaer anímicamente. "Quería volver para ver a sus hijas, sus nietos y también por el dinero. Esto iba a ser un viaje de poquitos días, estaba muy triste. Hasta que un día empezó con dolor de estómago y luego se descompuso. Lo llevamos al hospital de Villa Rita y poco tiempo después los trasladaron a un hospital de mayor complejidad. Pero no pudo sobrevivir".

El cuerpo ahora está en una capilla. En el mejor de los casos, Inés tendrá que viajar 800 kilómetros por tierra para tomar un vuelo de repatriación desde Santiago de Chile el 25 de julio, cargando con las cenizas de su hermano en todos los trayectos.

Luis Pérez Ramírez, en sus últimos días en Chile
Luis Pérez Ramírez, en sus últimos días en Chile Crédito: Gentileza: Inés Pérez Ramírez

"Pedimos al consulado de Santiago de Chile que se le diera prioridad al caso de Inés, que desde el 28 de abril están en una lista. En un momento iban a poder volver por tierra, pero el clima frenó ese operativo", informó a LA NACION Alejandro Piñeiro Aramburu, cónsul argentino en Concepción, Chile.

El funcionario describió que la situación de los varados en Chile es compleja. Hay cerca de 610 personas que quieren volver a la Argentina, de las cuales el 60% son chilenos con residencia permanente, como Luis, que vivía en Buenos Aires hace casi 40 años. Los que se encuentran en el sur de Chile, deben afrontar viajes muy largos por tierra para llegar a Santiago de Chile y tomarse un avión. Mientras que los pasos fronterizos están cerrados para los pasajeros y depende de cada provincia que los abran o no. Desde la cancillería argentina también explicaron a LA NACION que la apertura de fronteras está en manos de cada gobernador. Por el momento reina la negativa, pero el cónsul indicó que se encuentran trabajando con la provincia de Neuquén para abrir uno de los pasos fronterizos.

"Pedimos al Consulado de Santiago que la confirmen a Inés con suma urgencia en el vuelo así tiene tiempo de viajar hasta allá. Trabajamos las 24 horas para tratar de ayudar a los varados, pero la situación es difícil, hay gente en un estado delicado y hemos sacado a personas muy frágiles, mayores de 80 años", agregó Piñeiro Aramburu..

Mientras tanto, Inés hace los trámites relacionados a la muerte de su hermano, a la espera de novedades. "Nos sentimos abandonados por el Gobierno. Hace meses que estamos acá, es una situación sin sentido. No me gustaría que le pase a otro varado lo que me está pasando a mí", concluyó.

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