Estacionar de noche: sin control en Palermo, Belgrano y Recoleta
Autos hasta en triple fila, incluso, en avenidas; vehículos detenidos sobre las veredas; tierra de "trapitos" en la que todo vale
1 minuto de lectura'

Resolver el dilema del transporte y el tránsito se ha convertido en una de las prioridades del gobierno de la ciudad de Buenos Aires. En tal sentido, avanzan proyectos y leyes para, por un lado, atacar el problema de raíz en el caso de la erradicación de los "trapitos" , y otros que profundizan la política de desalentar el uso del automóvil, como la ampliación de las zonas donde se colocarán parquímetros. Pero el descontrol en el estacionamiento nocturno, sobre todo en zonas gastronómicas y bailables, se encuentra en las antípodas de esta política.
Ocurre los fines de semana, pero comienza a notarse los jueves por la noche, acentuándose los viernes y sábado en las calles que cobran vida cuando cae la noche.
Desde minutos antes de la medianoche hasta las primeras luces del otro día, se ven autos estacionados hasta en triple fila, incluso en avenidas; veredas convertidas en estacionamientos e imposible de transitar por los peatones; espacios VIP reservados para autos importados en boliches con una tarifa mínima de $ 50. Ésas son algunas de las imágenes que se repiten en zonas de Palermo, Recoleta, Las Cañitas y Belgrano. Con una notable ausencia de inspectores de tránsito, control vehicular y policial.
Desde la Subsecretaría de Transporte y Tránsito de la ciudad de Buenos Aires argumentan que no pueden realizar operativos sólo con los agentes propios, ya que la Policía Federal dejó de participar en los controles de tránsito. Según dicen, cuando se enviaron inspectores a las zonas cuestionadas fueron agredidos por las bandas de cuidacoches que operan de noche, incluso algunos de los inspectores terminaron en el hospital.
¿Cómo se espera, entonces, llegar a una solución? En la Subsecretaría esperan que el nuevo sistema del estacionamiento medido, que se convirtió en ley el jueves pasado tras ser aprobado en la Legislatura, sea la punta del iceberg para comenzar a controlar el estacionamiento diurno y nocturno. Pero el proyecto de la ampliación de las zonas donde se colocarán parquímetros no contempla un cambio en el horario que se aplica la tarifa, que hoy es de 8 a 20, a excepción de domingos y feriados.
Sin control
Es sábado por la noche, domingo de madrugada. Una larga cola de mujeres y hombres esperan para entrar en el boliche de Scalabrini Ortiz, entre Honduras y Gorriti. La música se oye desde la vereda, las luces rebotan en los vidrios del local. Afuera hay vehículos estacionados en doble fila sobre la avenida que tiene un tránsito incesante.
A pocas cuadras, en Honduras y Juan B. Justo, otro boliche estalla de gente que entra y sale. El ruido, la fiesta, también está en la calle, dentro de los mismos autos que buscan estacionar donde sea. Ocupan las veredas siguiendo las indicaciones de los "trapitos" que encuentran lugar donde no lo hay. Parados a 45 grados no dejan espacio para los que caminan, que deben bajar a la bicisenda y esquivar bicicletas.
"¡Maestro! No te apoyes en el auto", grita un hombre que habla y hace chistes con los patovicas de varios locales. El auto, un Peugeot negro, está estacionado en un corralito frente a un conocido boliche de Niceto Vega. El "trapito" de la cuadra, convertido en valet parking, guarda los manojos de llaves en una cabina de gas mientras llega otro vehículo pidiendo pista. "Sí, sí, acá tenés lugar. Te sale 50 pesos."
Las mismas situaciones se repiten en Fitz Roy, entre Honduras y Gorriti, en Palermo, donde decenas de autos permanecen estacionados; o en la esquina de Báez y Chenault, en pleno corazón de Las Cañitas, donde se ven vehículos que ocupan las ochavas o parados en las veredas todos los fines de semana. A esas zonas, como en otras, los parquímetros llegarán durante el segundo semestre de 2014.
"Para realizar los controles nocturnos necesitamos el acompañamiento de la Policía Federal. Como bien sabemos esa fuerza hace tiempo dejó de ocuparse del tránsito. Significa que ya no infracciona, no ordena y no controla el estacionamiento ni la circulación vehicular en general", explicaron a LA NACION desde la Subsecretaría de Transporte y Tránsito. Allí se cree que es posible adoctrinar a los automovilistas mediante la aplicación del nuevo sistema de parquímetros. "Será una medida efectiva para ordenar el estacionamiento en zonas de gran concurrencia, de día y de noche, así como también en áreas comerciales donde no se respetan las normas generales de estacionamiento", sostuvieron en el área.






