
Advierten sobre males de los viajeros
Entre los más frecuentes se cuentan las enfermedades tropicales, las picaduras y el apunamiento
1 minuto de lectura'

Los viajes de placer, como los de vacaciones, no están exentos de problemas de salud: las estadísticas indican que, como ocurre habitualmente, este año entre el 20 y el 60% de los viajeros sufrirá trastornos intestinales. En cualquier destino se incrementará el riesgo de contraer hepatitis A -el mal prevenible por vacuna más frecuente en los viajes- y la fiebre amarilla, el dengue y la malaria (que contraen 2 de cada 100 visitantes a lugares con alta prevalencia) seguirán siendo una amenaza.
El apunamiento en la montaña constituirá un problema para el 30% de las personas que suban a más de 2500 m de altura y para el 50% de quienes se ubiquen por encima de los 3500 m. Y si, como muestran algunos trabajos europeos, entre el 5 y el 12% de los viajeros mantiene relaciones sexuales con personas desconocidas, esta exposición aumentará el riesgo de contraer hepatitis B o sida.
Sin embargo, gran parte de estos males es prevenible. Sólo hace falta consultar al médico antes de partir.
Seguros de viaje
Los mexicanos la llaman venganza de Monctezuma . Los médicos, diarrea del viajero.
"Es el problema más común en las personas que viajan. Dura de 3 a 5 días y es autolimitada. Si ocurre, hay que hidratarse (con agua potable, bebidas con electrolitos) y consultar sobre medicamentos para combatirla en caso de que el cuadro lo requiera", explica el doctor Alejandro Lepetic, director médico de la división Medicina del Viajero del Centro de Estudios Infectológicos y miembro de la Internacional Society of Travel Medicine.
El Centro de Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC) advierte que "el agua y los alimentos contaminados son la principal causa de los trastornos intestinales en los viajes".
Entre las enfermedades prevenibles por vacuna (sin contar las que habitualmente requieren inmunización, como el sarampión o el tétanos) se incluyen la fiebre amarilla (la vacuna contra esta enfermedad es la única que puede ser exigida para ingresar en un país por estar sujeta a reglamentación internacional), hepatitis A y B, fiebre tifoidea, meningitis meningocócica y rabia.
Las no prevenibles por inmunización y transmitidas por diferentes mosquitos pueden enfrentarse con quimioprofilaxis (pastillas contra la malaria) o medidas para reducir la exposición al vector (repelentes con DEET, insecticidas especiales, uso de mosquiteros y restricción de actividades al aire libre en horarios de máxima transmisión -amanecer y atardecer- en el caso del dengue).
Los resultados de un estudio difundido ayer, que fue realizado por la clínica del aeropuerto de Tokio, Japón, revelan que allí se atienden anualmente entre 100 y 150 pasajeros por síntomas relacionados con el síndrome de clase turista . Los riesgos de sufrir este mal, atribuido a la inmovilidad de las piernas en viajes prolongados (lo que puede generar trombosis venosa) "se reducen moviendo frecuentemente las piernas y con el uso (controlado por un médico) de ácido acetilsalicílico", dice el doctor Lepetic.
También en los aviones, "los cambios de presión en las cabinas se traducen en dolores punzantes de oídos y disminución de la percepción auditiva: "Se recomienda masticar chicle y bostezar, para desobstruir el canal que comunica el oído medio y la garganta (trompa de Eustaquio). En algunas personas, un descongestivo ingerido 45 minutos antes del aterrizaje reduce los síntomas".
Cuerpos alterados
Una vez alcanzado el destino, las personas que optan por el trekking en las montañas "deben tener presente que a mayor altura hay menos oxígeno en la atmósfera. El mal de montaña (apunamiento) se relaciona con este fenómeno. Desaparece en un plazo de tres a siete días, aunque en pocos casos puede adquirir formas severas. De todos modos, ante síntomas como dolor de cabeza, náuseas y mareos es aconsejable detener el ascenso e, incluso, bajar el nivel de altura", explica el especialista.
Las alteraciones del ciclo sueño-vigilia producidas por los cambios de huso horario, provocan decaimiento, falta de fuerza, sueño durante el día e insomnio durante la noche. Según el doctor Lepetic, "existen medicamentos reguladores de este ciclo. Además, conviene iniciar las actividades en forma paulatina luego de llegar al lugar de vacaciones".
Aquellos que optan por el mar "deben evitar los cursos improvisados de buceo. Las contraindicaciones para esta actividad son el embarazo, la hipertensión no controlada, la epilepsia y el asma asociado al frío. Por otra parte, las lesiones con espinas de erizos o corales pueden provocar infecciones que requieren antibióticos que cubran gérmenes del mar".
En áreas forestadas, las picaduras de arañas, escorpiones y serpientes se reducen revisando el calzado antes de colocárselo y cerrando las carpas en los campamentos.
"En el caso de las picaduras de serpientes, conviene evitar los torniquetes y los cortes -advierte Lepetic-. Lo mejor es acudir a la oficina de salud más cercana y chequear, al iniciar las vacaciones, si allí disponen de suero antiofídico."






