
Algas que extraen metales del agua
Las verdeazules pueden acumular plomo, cobre y otros en su envoltura celular
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Las algas verdeazules, también llamadas cianobacterias , son capaces de acumular metales pesados en sus células, lo que hace pensar que podrían emplearse para descontaminar efluentes industriales, según señala un equipo de investigadoras de la Universidad de Buenos Aires.
"Nuestro primer trabajo lo hicimos con plomo. Cultivamos algas con distintas concentraciones del metal para ver cómo éste afectaba su crecimiento", señala la doctora Mónica Storni, de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.
Lo que las investigadoras comprobaron fue que las algas no sólo soportaban estoicamente la presencia de los metales, sino que también los acumulaban en su biomasa. Observaron lo mismo con otros metales, como el cadmio y el cobre, en concentraciones superiores a las que se han hallado, por ejemplo, en el río Reconquista. Y ahora están iniciando un trabajo para ver qué sucede con el cromo, otro contaminante muy peligroso para la salud humana que suele abundar en los efluentes de las curtiembres.
Filtros biológicos
Hoy día, el uso de biomasa (material orgánico) para la descontaminación de aguas residuales es una alternativa interesante por su bajo costo. Es lo que se denomina biosorción o filtros biológicos . Estos filtros se preparan a partir de algas, hongos o bacterias, material abundante y económico. Esta biomasa no necesariamente tiene que estar viva. En algunos casos, el material puede inmovilizarse en una matriz de polímero (un plástico).
Los filtros se colocan conformando columnas por donde pasa el agua contaminada. Los metales se adhieren al filtro y, cuando se agota la capacidad de retención, el filtro se reemplaza, se incinera y se reciclan los metales.
Si bien existen diferentes organismos que pueden atrapar metales, para que el filtro tenga una alta eficiencia es necesario encontrar aquellos que posean gran capacidad de retención. Las cianobacterias, que, al igual que las plantas, producen su propio alimento a partir de la fotosíntesis, son candidatas ideales para realizar esta tarea.
Además, tienen una alta capacidad de retención de metales; en el caso del plomo, acumulan una cantidad similar a la que retiene una planta hiperacumuladora de plomo ( Thlaspi rotundifolium ). Por último, producir estas algas es barato porque su cultivo sólo requiere unas pocas sales minerales, agua y luz.
Personajes ubicuos
Las algas verdeazules están casi en todas partes: en hábitat terrestres y acuáticos, y en lugares de condiciones tan extremas como las fuentes termales (a temperaturas superiores a los 70 grados centígrados) o en las grietas de rocas situadas en el desierto. Además, son muy antiguas: se han encontrado fósiles de estas algas en rocas que tienen una edad de entre 2500 y 2800 millones de años.
Las investigadoras piensan en las aplicaciones, pero también tratan de identificar los mecanismos por los cuales las algas atrapan los metales. La retención se produciría principalmente en la pared, o en la vaina mucilaginosa que recubre la célula. Por ello, no es necesario que las algas estén vivas.
Las cianobacterias también pueden degradar ciertas sustancias tóxicas como el lindano , un compuesto muy persistente . Se emplea como pesticida, en grandes proporciones, y se usa directamente sobre las cosechas o en el tratamiento de las semillas. Las bacterias del suelo y los hongos, que usan lindano como fuente primaria de carbono, lo degradan en distintos compuestos menos tóxicos.
Pero las propiedades de las algas verdeazules no se limitan a acumular metales. "Estos microorganismos reducen la erosión del suelo porque favorecen la infiltración del agua, y mejoran su estructura y fertilidad", señalan las doctoras María Cristina Záccaro y Gloria Zulpa, en un trabajo publicado recientemente junto con la doctora Storni.






