
Avance científico local en aterosclerosis
Es un logro de investigadores de la Fundación Favaloro; se publicará esta semana en la prestigiosa revista Circulation
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El desarrollo de una vacuna contra las enfermedades crónicas, como la aterosclerosis, el sida o la diabetes, es uno de los mayores retos de la medicina. Ahora, un trabajo realizado por investigadores de la Fundación Favaloro -que publica en avance electrónico ( fast track ) la prestigiosa revista Circulation- aporta elementos que acercan un poco más esa posibilidad en el campo de la aterosclerosis, una condición presente en el 90% de los infartos, primera causa de muerte en el mundo.
Conducido por el doctor Enrique Gurfinkel, jefe de Unidad Coronaria de la Fundación, un grupo de centros de referencia de distintos lugares del país aplicó la vacuna contra la gripe a 300 pacientes (200 de ellos con infarto de miocardio y 100 que no habían sufrido infarto, pero iban a ser sometidos a una angioplastia).
La elección de la vacuna fue aleatoria, ya que los investigadores querían identificar mecanismos del sistema inmunológico (el que se refuerza con las vacunas) implicados en la aterosclerosis, independientemente del tipo de inmunización. En otras palabras: apuntaban a comprobar si la estimulación no específica del sistema inmunológico era capaz de reducir la mortalidad en pacientes que ya han sufrido infarto, un hecho que ocurre en aproximadamente el 10% de los pacientes después de alrededor de un año. Así fue.
"Encontramos que en los pacientes con infarto no vacunados el índice de mortalidad a los seis meses del episodio fue del 8%, contra el 2% en los que recibieron la vacuna. Cuando comparamos tres factores combinados (rehospitalización, muerte y aparición de un segundo infarto) las cifras fueron del 11 y el 23% en favor de los inmunizados", explicó a LA NACION el doctor Gurfinkel.
Si bien aclaró que "por ahora se trata de un registro piloto, no es un estudio clínico", éste acerca mayores datos sobre el papel de la respuesta inmunológica, que hasta hace pocos años se creía poco probable en la aterosclerosis. Por otra parte, el hecho de que cada 100 pacientes vacunados seis se beneficiaran evitando la muerte resultó más que significativo, sobre todo si se toma en cuenta que uno de cada cinco habitantes del planeta está en riesgo de desarrollar complicaciones por esa patología.
Hipótesis a examen
Definida como una enfermedad de las arterias coronarias que se caracteriza por la acumulación de depósitos de grasa ( placas de ateroma ) en las paredes arteriales, la aterosclerosis puede desembocar en el infarto de miocardio. Este evento, que sufren cada año unos 50 mil argentinos, aproximadamente, ocurre cuando la obstrucción de una arteria coronaria no permite el flujo de sangre al músculo cardíaco.
Hace algunos años cobró fuerza la teoría de que existían procesos inflamatorios, infecciosos e inmunológicos involucrados en el desarrollo de la enfermedad. Hoy día los científicos todavía tratan de identificar cómo funciona el proceso. Por ahora, "más allá de los antibióticos o vacunas que se apliquen, es importante acercar más evidencias de los factores inmunológicos implicados", explicó Gurfinkel, jefe del mismo equipo que desarrolló recientemente el primer ensayo con antibióticos en este campo, publicado por The Lancet.
Los investigadores no saben todavía por qué la aplicación de una vacuna produce beneficios en las personas con infarto causado por aterosclerosis. Sin embargo, la principal hipótesis indica que "como las vacunas estimulan a los linfocitos B, éstos podrían interactuar con los linfocitos T, presentes en la placa de ateroma. Esta interacción desataría la respuesta inmunológica observada".
El ejército de la sangre
Los linfocitos son componentes de la sangre; los del tipo T permiten la defensa celular del organismo ante las infecciones y pueden detectar o destruir células malignas. Los B, en cambio, producen anticuerpos. Los primeros se "alojan" en determinados sitios del cuerpo y se ocupan de la llamada inmunidad celular; los segundos circulan y están a cargo de la inmunidad humoral.
El estudio motivó, hace pocos días, un encuentro de prensa con el doctor Branco Mautner, jefe del Departamento de Investigación y Docencia de la Fundación Favaloro, durante el encuentro anual del American College of Cardiology. Los centros que participaron en el registro fueron el Sanatorio Allende, de Córdoba, el Hospital Leónidas Lucero, de Bahía Blanca, el hospital Durand, el Instituto del Diagnóstico (ambos de Capital Federal) y la Fundación.
Hoy el doctor Gurfinkel se mostró entusiasmado: "Aunque todavía no lo sabemos con certeza, da la sensación de que en un futuro podríamos modular la respuesta inmune. Si esto se comprueba tendría sentido desarrollar una vacuna contra la aterosclerosis y otras patologías crónicas de la medicina. Es positivo que los médicos argentinos trabajemos en estas investigaciones a pesar de las circunstancias actuales que vive nuestro país".






