
Ayuda espiritual, medicina para el alma
La institución presta servicios en forma gratuita en hospitales públicos y privados e incluso en las casas
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Se habían conocido apenas diez minutos antes de que ella entrara al consultorio, en la sala de espera del servicio de oncología clínica del hospital Pirovano. Hombre y mujer conversaron hasta que -cargando una angustia que le apretaba el pecho-, ella se levantó dispuesta a enfrentarse con el resultado de unos estudios.
El hombre -Arieh Sztokman, rabino-, que nada sabía de la historia personal de su interlocutora (y mucho menos qué religión profesaba) la esperó con eso que, al salir, ella necesitaría mucho más que la mejor medicina: un abrazo.
Sztokman es fundador y director de Emuná -palabra que en hebreo significa fe-, una comunidad de asistencia espiritual abierta a todas las personas sin distinción de raza, religión, sexo, edad, nacionalidad e idioma. Creada en 1997, compartiendo el llamado de Juan Pablo II al diálogo y la acción interreligiosa, brinda charlas en hospitales públicos y en centros privados, y atiende gratuitamente a los pacientes y familias que necesiten recibirla en sus domicilios particulares. Las modalidades de asistencia también incluyen la vía telefónica (011-4-783-5380 o 4867-6257), o en la sede de Emuná, Rocamora 4566, Capital, los martes y jueves por la tarde.
Coincidencias
Si bien el rabino tiene a su cargo el área de salud de la comunidad (que realiza diversas actividades; ver recuadro), el equipo de trabajo también lo integran el pastor Tomás Mackey, el sheij Mohsen Alí, y el sacerdote católico Fernando Cervera.
"La idea no es que cada uno de nosotros converse y acompañe a personas enfermas de su misma corriente religiosa. De hecho, la tarea no es teológica sino espiritual -contó Sztokman en una entrevista con LA NACION-. Además, las religiones tienen muchas más coincidencias que diferencias. Hablamos de corazón a corazón. Más del 90% de la gente que atiendo no es judía."
Más allá de la asistencia médica, "destacamos la importancia de charlar y del alivio que produce el contacto físico de una caricia o un abrazo. Y decimos que aun en los peores momentos se puede encontrar lo positivo, lo lindo de la vida", agregó.
Dolor y sufrimiento
Es habitual que se armen grupos de pares y también que algunos pacientes pidan asistencia personalizada para mantener sus sentimientos en la intimidad. Sztokman aclara que "no pretendemos reemplazar la acción del médico. Por el contrario, nos parece importante el trabajo interdisciplinario". Y agrega: "Si bien comenzamos nuestra tarea con pacientes oncológicos, se ha extendido a todos, incluyendo a los enfermos de alma".
¿Y qué opinan los especialistas? La doctora Laura Aresca, psiconcóloga y presidenta de la Fundación Paliar, considera que "el dolor físico puede ser aliviado con medicación, pero el sufrimiento nos desorganiza, nos lastima y ataca al hombre en su unidad psicofísica. Su significado es existencial y se puede aliviar desde lo psicoterapéutico y lo espiritual. Muchos médicos van sólo al síntoma físico porque es más fácil de resolver, pero hay que comprometerse con el ser humano en su totalidad".
Según el rabino Sztokman, este pensamiento no es frecuente. "Cuando hablamos de espiritualidad en la curación siempre aparece el no está demostrado . Si todos trabajáramos juntos en atender las necesidades del otro, en escucharlo y acompañarlo, podríamos llegar a funcionar como en muchos países desarrollados donde esta tarea conjunta ya está institucionalizada".
Para eso, concluye el religioso, será necesario pelear contra un sistema de vida materialista "en el que los sentimientos no valen demasiado".
Para la vida
- Además de la asistencia espiritual a los pacientes y sus familias, Emuná realiza otras actividades, como talleres de reflexión, y encuentros interreligiosos para "estimular el espíritu a través del amor, el respeto, la ayuda al prójimo", dice el rabino Sztokman. También desarrolla encuentros culturales y está iniciando su "Escuela para la vida", que tiene por objetivo lograr el equilibrio de las personas sobre la base de una alimentación sana para el cuerpo, la mente y el espíritu. Su modalidad: atención gratuita a la comunidad, a cargo de psicólogos, nutricionistas, musicoterapeutas y religiosos, entre otros.






