
Buscan en el ADN de Galileo signos de problemas de vista
Se preguntan si algunas de sus observaciones estuvieron condicionadas por una afección
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ROMA.-¿Cómo pudo Galileo Galilei (1564-1642) hace 400 años revolucionar la historia de la astronomía al descubrir manchas solares, mares lunares, satélites de Júpiter -que lo llevaron a determinar que la Tierra no era el centro del universo-, si tenía graves problemas de vista?
En el Año Internacional de la Astronomía lanzado por la Unesco, un grupo de astrónomos, genetistas y oftalmólogos quieren develar este misterio a través de un análisis del ADN de los restos del gran astrónomo italiano. Aunque es sabido que en sus últimos años de vida este físico y matemático -condenado por el Santo Oficio por sus blasfemas teorías- sufrió de ceguera, hay quien se pregunta si sus defectos de vista no pudieron influenciar de algún modo sus descubrimientos.
"La respuesta llegará con el análisis del ADN que haremos de algunas muestras que sacaremos de su tumba", explicó Paolo Galluzzi, director del Museo de Historia de la Ciencia de Florencia, ciudad donde justamente se encuentra la tumba de Galileo.
"Galileo murió ciego, así que seguramente debió sufrir problemas de visión", dijo Galluzzi, y contó que existen cartas escritas por el científico, nacido en Pisa, que documentan que ya de joven se quejaba de problemas en los ojos.
La hipótesis que se maneja es que el gran observador del universo ha sido víctima de una enfermedad genética de la úvea (la capa media del ojo), que provoca alteraciones en la vista.
Según Galluzzi, de hecho, Galileo había notado algunas elevaciones laterales en Saturno que no existen, en cambio de anillos. "El perseguía algunas ideas y muchas veces apuntaba a ver lo que estaba en sus expectativas", dijo el experto. "Por ejemplo, imaginaba que encontraría satélites también alrededor de otros planetas como había identificado alrededor de Júpiter? Y muchos se preguntan si algunos perfiles lunares que reprodujo corresponden a la realidad o son, acaso, el resultado de una deformación óptica relacionada con su patología", añadió.
Más allá del entusiasmo del equipo científico, llevará tiempo echar luz sobre el misterio de la vista defectuosa de Galileo. Según admitió el propio Galluzzi, parece que será una empresa más que ardua lograr que la Basílica de Santa Croce, de Florencia, donde está enterrado el genio, dé vía libre a la misión.
Galileo, que murió en 1642 con el peso de ser un "condenado por la Iglesia", recién 95 años más tarde, durante la noche del 12 de marzo de 1737, pudo ser sepultado en la famosa Basílica de Santa Croce, donde también yace Miguel Angel.
Antes del traslado, sus restos habían quedado escondidos en un pequeña celda del campanario porque el Vaticano había impedido que tuvieran una ubicación que glorificara al hombre que había sido sentenciado por "vehemente sospecha de herejía".
Lo cierto es que cuando, décadas más tarde, el cuerpo del padre de la astronomía moderna fue finalmente colocado en la Basílica gracias a la intervención de la masonería florentina -que quería restringir el poder de la Iglesia-, hubo un momento de gran perplejidad. ¿Por qué? Porque en la tumba de Galileo también fue hallado -al margen de su discípulo, Vincenzo Viviani-, el esqueleto de una joven mujer.
"Creemos que se trata de sor María Celeste, la amada hija del gran científico, que se hizo monja y que murió muy joven, a los 33 años", contó Galluzzi, que adelantó que también serán sometidos a un examen de ADN estos restos femeninos.
¿Cuánto habrá que esperar para el test? "Si todo va bien, al menos un año", respondió Galluzzi.






