Un nuevo estudio utiliza una curiosa creencia popular para explicar por qué, al parecer, cada vez nos interesamos menos por los extraños fenómenos del cambio climático
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Alguna vez alguien pensó en qué ocurriría si se lanza una rana en una olla de agua hirviendo. Solo imagínalo, no lo hagas. Lo lógico es que de inmediato salte e intente escapar, si es que antes no muere.
Pero, ¿qué pasa si ponés la rana en agua a temperatura ambiente y muy, muy lentamente la vas calentando hasta que comience a hervir? Una creencia popular dice que la rana se quedará tranquila, sin darse cuenta de que el agua se está calentando.
El aumento de la temperatura será tan sutil que su cuerpo se irá adaptando al cambio, hasta que finalmente muere hervida, casi sin darse cuenta. Los científicos aclaran que esta fábula no refleja lo que en realidad pasaría, pero según un nuevo estudio, funciona como una metáfora perfecta de lo que nos está ocurriendo a los humanos con el cambio climático.

“Estamos experimentando condiciones históricamente extremas, pero es posible que no se sientan particularmente inusuales si tendemos a olvidar lo que sucedió hace más de cinco años”, dice en el reporte Frances Moore, profesora de Ciencias ambientales en la Universidad de California Davis y coautora del estudio.
Según la investigación, en promedio, las personas construyen su idea de lo que consideran un clima normal con base en lo que ocurrió entre los últimos dos a ocho años. ”Las personas tienen una memoria muy corta respecto de lo que consideran un clima ‘normal’”, señala la investigación.
Se vuelve normal
Para llegar a esta conclusión, Moore y su equipo analizaron más de 2.000 millones de tuits, en los que la gente comentaba acerca de temperaturas inusuales, como un invierno demasiado caluroso o extremadamente frío.
Al observar los comentarios, los investigadores se dieron cuenta de que aunque los mismos eventos extremos se presentaran año tras año, la gente comentaba cada vez menos sobre ellos, es decir, los normalizaban en un periodo de tiempo relativamente corto.
“Existe el riesgo de que normalicemos rápidamente condiciones (climáticas) que no queremos normalizar”, dice Moore. Al igual que la rana, la gente se acostumbra a los cambios del clima, así que deja de prestarles atención y no reacciona.
Además, los investigadores se dieron cuenta de que aunque había menos reacciones, los comentarios seguían expresando malestar o sentimientos negativos respecto al clima. ”Aunque la gente no hable de estos eventos, les siguen haciendo su vida miserable”, le comentó Moore a BBC Mundo. “Este es el verdadero efecto de la rana hervida”, explica el informe.
Las conclusiones de este estudio recuerdan una de las premisas de los científicos que estudian el cambio climático. No importa si hablamos o no del tema, o si sentimos que no nos está afectando, igual está sucediendo… como el agua de la olla que se calienta poco a poco sin que nos demos cuenta.
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