
Chagas congénito: no se detecta la mayoría de los contagios
Según un trabajo, está aumentando este tipo de propagación de la enfermedad
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Por cada contagio del mal de Chagas debido a la picadura de una vinchuca, se calcula que habría alrededor de diez casos congénitos -usualmente asintomáticos- en los que la transmisión se da entre la madre y el hijo durante la gestación o en el momento del parto. Y por cada uno de estos casos congénitos que se detecta y notifica al Ministerio de Salud, habría entre 6 y 12 que no se descubren ni se tratan. Si se tiene en cuenta que -cuanto más precoz es el tratamiento- el bebe contagiado por su madre tiene casi un 100% de posibilidades de curarse, estos hechos son aún más preocupantes.
Los datos surgen de la primera estimación del número de bebes con Chagas congénito que se producen anualmente en la Argentina, un trabajo realizado por los doctores Ricardo Gürtler, profesor asociado del Departamento de Ecología, Genética y Evolución de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, e investigador del Conicet; Elsa Segura, del Centro Nacional de Diagnóstico e Investigación de Endemoepidemias del Ministerio de Salud Pública de la Nación, y Joel Cohen, del Laboratorio de Poblaciones de las Universidades de Columbia y Rockefeller. Acaban de publicarse en la prestigiosa publicación Emergent Infectious Diseases, de los Centros de Control Epidemiológico de los Estados Unidos ( www.cdc.gov/ncidod/ EID/vol9no1/02-0274.htm ).
Ecuación patológica
El cálculo se realizó combinando datos epidemiológicos y demográficos, y describe un nuevo mapa del Chagas: "En la actualidad, dado que las aplicaciones de insecticidas hicieron disminuir el riesgo promedio de transmisión en el país, el número de casos congénitos es probablemente muchísimo mayor que el de casos transmitidos por vinchucas, alrededor de diez por uno -explica el doctor Gürtler-. Hay un promedio de 150 casos anuales de Chagas congénito registrados, pero nosotros hemos estimado que son solamente la punta del iceberg".
La transmisión congénita del mal de Chagas se conoce hace mucho, pero hasta ahora no se sabía bien cuál era la magnitud del problema. Entre otras cosas, hasta 1994 no hubo un programa oficial de control de la transmisión congénita ni había una notificación obligatoria de los casos. Luego, un programa piloto iniciado en Tucumán por el equipo de la doctora Sonia Blanco comenzó a incluir el diagnóstico prenatal de la mujer embarazada, con diagnóstico inmediato y monitoreo del bebe. Si la madre era positiva para Chagas, el bebe era examinado al nacer y a los 6 meses. Así se descubrió que hasta un siete por ciento de las mujeres seropositivas daba a luz bebes infectados.
"El riesgo de transmisión congénita resultó mayor de lo que se aceptaba. Básicamente, porque se hacían al menos dos pruebas -afirma Gürtler-. El examen a que se sometía a los bebes de seis meses detectaba la infección en recién nacidos que antes habían resultado negativos."
Según el investigador, la transmisión vertical de Trypanosoma cruzi está aumentando en importancia relativa a medida que la transmisión por picadura de la vinchuca o por transfusión están siendo crecientemente controladas. Si bien este tipo de contagio no puede ser prevenido, el diagnóstico y el tratamiento oportuno de la infección congénita alcanza curas cercanas al 100 por ciento.
En 1997, el Subprograma de Control de la Mujer Embarazada estudió 58.196 mujeres de 13 provincias y halló que un 9% de ellas eran seropositivas, pero sólo una pequeña proporción de los recién nacidos contrajo la infección: entre el 2 y el 10,5 por ciento, según diversos estudios realizados en América latina.
"Si el Chagas congénito no se trata, el bebe pasa progresivamente a la etapa crónica -dice Gürtler-. Y si ese bebe tiene otro problema de salud agregado, el riesgo de muerte se incrementa. Pero un 95% de los bebes infectados y tratados con nifurtimox o benznidazol se curan totalmente pocos meses después del tratamiento."
Para los científicos, de este trabajo pueden extraerse varias conclusiones. Una es que existe una subnotificación importante: en muchas provincias, como Santiago del Estero, zona álgida para el Chagas, por ejemplo, no existe ningún caso congénito notificado.
Otra es que el Chagas, debido a las migraciones internas, ya no es sólo una endemia rural. "La ciudad y la provincia de Buenos Aires se hallan entre los distritos con más notificaciones del país -subraya Gürtler-. Y hace poco hasta se notificaron dos casos en Tierra del Fuego. Esto no tiene que ver con las zonas de proliferación de la vinchuca, sino sencillamente con que las madres infectadas se han desplazado a los principales centros urbanos."
Y finalmente agrega: "Queda claro que la transmisión congénita del T. cruzi representa un problema de salud pública en áreas que en el pasado eran de transmisión activa por la vinchuca, aun años después de hallarse bajo vigilancia epidemiológica. La magnitud de la transmisión congénita, y la morbilidad y mortalidad asociadas, justifican con creces el esfuerzo necesario para detectar la infección en las madres y sus bebes. Si se aumentara la detección y seguimiento de la mujer embarazada y del bebe en donde se sabe que hay mayor prevalencia, este problema prácticamente desaparecería".
Problema urbano
Ricardo Gürtler
- "En las ciudades, muchas mujeres no saben que están infectadas."
- "La transmisión congénita del Trypanosoma cruzi claramente representa un problema de salud pública en áreas que en el pasado eran de transmisión activa."






