
Cómo cuidarse del sol: una asignatura para el colegio secundario
El mayor daño se acumula antes de los 18
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Si tenemos en cuenta que nuestra piel acumula el 80% de las agresiones que recibe en los primeros 18 años de vida, nada mejor que explicarles a los chicos cómo protegerla del sol, su principal agresor, a pocos días del comienzo de la primavera. Así lo entendió la Fundación del Cáncer de Piel, que realiza la segunda campaña de fotoeducación Escuelas Amigas del Sol 2004 en 30 colegios secundarios públicos y privados.
"Queremos explicarles a los chicos cómo cuidarse, ya que tienen más tiempo y muchas veces lo aprovechan jugando al sol –explicó la doctora Lucila Monti, dermatóloga e integrante de la fundación–. Su piel se va a modificar con los años, y por eso tienen que aprender a prevenir las consecuencias, como el cáncer de piel." Se estima que la incidencia del melanoma cutáneo, el tumor más agresivo, crece alrededor del 4% cada año. Esto se debe no sólo a que puede no tener síntomas y, por lo tanto, diagnosticarse tardíamente, sino también a que se subestiman sus principales signos: los lunares y las manchas.
¿Cuándo son malignos?, ¿cómo controlarlos?, o ¿qué alteraciones deben llamar la atención?, son las preguntas más comunes que en las charlas de 20 minutos responden las doctoras Monti y Karina Malvido.
"Tanto las chicas como los chicos se miran al espejo y quieren cuidar su apariencia, aunque sea agrediéndose con piercings (aros) o tatuajes... A su manera, quieren verse lindos", dijo Monti, luego de hablar a más de 140 chicos en el patio de la Escuela nacional de Comercio N° 2 Doctor Antonio Bermejo, en Barrio Norte, bajo los ojos atentos de la rectora, profesora María Jovita Rizzo de Márquez, que abrió las puertas del colegio a LA NACION.
Dos metros cuadrados
Además de conocer datos como que la piel cubre dos metros cuadrados en el adulto o que sólo se necesitan 12 minutos sin protección para que la piel empiece a quemarse, los chicos aprenden a identificar su fototipo (la sensibilidad de la piel a los rayos ultravioletas del sol) y a elegir el mejor factor de protección solar (FPS) al comprar un bronceador.
"Una regla práctica nos enseña que el FPS real es entre el 50 y el 60% menor que el anunciado", leyeron los chicos en el libro "Tu piel en tu vida", editado por la fundación ( www.infopiel.org.ar ), que recibieron antes de la charla. Así, la protección real de una crema con un FPS 30 será de entre 12 y 15, según el tipo de piel. Esto significa que una aplicación "garantiza" que pasarán unos 180 minutos antes de enrojecerse.
"Por eso, hay que reaplicar el protector cada dos horas", dijo Monti a los chicos, además de recomendar que no tomen sol entre las 11 y las 15, usen gorras y consulten a un dermatólogo si aparece una mancha o un lunar. En especial, cuando su forma, bordes, color, tamaño o superficie cambian en el tiempo. "Queremos que sepan que pueden llegar a la vejez, pero con mejor calidad de piel que los adultos que conocen", dijo luego Monti a LA NACION.
Tatuajes y cigarrillos
Cuando los chicos tomaron la palabra, las dudas pasaron del sol a las nuevas modas y los hábitos adolescentes, que muchos adultos copian. Así, el piercing, los tatuajes, la cama solar y el cigarrillo dominaron la escena. "Es cada vez más común ver rechazos del organismo a los pigmentos que se usan en los tatuajes, en especial el color rojo", respondió Monti ante la primera consulta.
"¿Por qué el rojo?", preguntó de inmediato Jesabel, de 16 años. "Porque tiene hierro y el cuerpo reacciona con un mayor crecimiento de la piel en esa zona", aclaró la médica, que recomendó no tatuarse o, de hacerlo, usar sólo tinta negra y exigir una prueba previa de reacción en el antebrazo.
"¿Qué pasa si se inflama alrededor de un aro?", quiso saber Cynthia, de 16 años, sentada a pasos de la especialista. "Es una reacción alérgica al níquel del aro –respondió Monti–. Es muy común cuando se ponen aros en el ombligo. Ahí, la inflamación que produce la infección puede llegar hasta hacer desaparecer el ombligo y hay que operar para extraer el aro. Si pueden evitarlo, mejor."
Y las consecuencias del cigarrillo para la piel también llamaron la atención, en especial, de las chicas. "¿El humo del cigarrillo hace mal?", quiso aclarar Noelia (16) mientras lo leía en el libro.
"Fumar daña la calidad de la piel –dijo Monti–. Las toxinas que produce el humo engruesan y envejecen la dermis, la capa más gruesa debajo de la superficie, porque la nicotina reduce la oxigenación de la piel al contraer los capilares de sangre." Consumir más de 10 cigarrillos diarios forma arrugas precoces y vuelve amarillentas las uñas y los dedos en contacto con el cigarrillo.
Y la cama solar no estuvo ausente en las dudas de los chicos. Este recurso para un bronceado exprés, según Monti, daña más que el sol porque "en 11 minutos una persona recibe una gran cantidad de radiaciones a muy corta distancia". Asimismo, agregó, los autobronceantes, ya sean en crema o los que se rocían, no dañan la piel, "pero tampoco la protegen del sol", aclaró la doctora Monti.






