Coronavirus en la Argentina: el martillo y la danza, los conceptos que guían la extensión de la cuarentena
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A mediados de marzo, el ingeniero Tomás Pueyo se convirtió en una referencia mundial en coronavirus sin ser epidemiólogo ni virólogo. Su artículo "El martillo y la danza" fue leído 50 millones de veces y él comenzó a ser consultado por especialistas y gobiernos.
Lo que plantea Pueyo es que, para enfrentar la epidemia, se necesitan medidas duras e inmediatas durante algunas semanas (el martillo), pero luego se puede pasar a una etapa en la que el control se puede realizar a un costo razonable desde el punto de vista económico, social y emocional. A este concepto de Pueyo, hoy, en declaraciones radiales, se refirió el médico infectólogo y asesor del gobierno nacional, Tomás Orduna, quien adelantó que las medidas de endurecimiento de la cuarentena se adoptarán bajo esta estrategia.
"Nuestros sistemas de salud ya están colapsando –escribió Pueyo–. Los países tienen dos opciones: luchar o sufrir una epidemia masiva. Si eligen el camino de la epidemia, habrá miles de muertes. En algunos países, millones. Y eso probablemente no elimine nuevas olas de infecciones. Si luchamos ahora, frenaremos las muertes. Aliviaremos nuestro sistema de salud. Nos prepararemos mejor. Aprenderemos. El mundo nunca ha aprendido tan rápido sobre algo, nunca. Lo necesitamos, porque sabemos muy poco sobre este virus. Todo esto logrará algo crítico: ganar tiempo".
El experto planteó que si se elegía luchar, el combate sería repentino y luego gradual. Habría que estar encerrados durante un tiempo, pero luego se irían recuperando más y más libertades (la danza) hasta que eventualmente se volvería a la normalidad.
Partes
La primera parte, el martillo, es una estrategia de supresión para controlar rápidamente los brotes. La segunda, la danza, consiste en relajar las medidas de forma que se pueda reanudar algo parecido a una vida social y económica lo más cercana a la normalidad posible.
Gracias a la estrategia de supresión, se reducen los casos de coronavirus, se alivia el peso sobre el sistema de salud, se reduce la mortalidad. Pero esto no puede durar indefinidamente. Por eso, Pueyo aconsejó actuar rápido y de manera agresiva para aplacar el problema tan pronto como sea posible. A continuación, se requiere un esfuerzo a largo plazo para mantener el virus contenido hasta tener un tratamiento o una vacuna. Ese período habrá que ajustarlo a los casos que vayan surgiendo. De acuerdo a cómo evolucionen los casos habrá que extremar las medidas de distanciamiento social o no. "De eso se trata la danza de la R –escribe–: una danza de las medidas entre recuperar la normalidad y extender la enfermedad, una danza entre la economía y el sistema sanitario".
Esa danza gira alrededor de la R, la tasa de transmisión. Si la R es superior a 1, las infecciones aumentan exponencialmente hasta llegar a constituir una epidemia. Si es inferior a 1, la cantidad de casos van desapareciendo. Durante el "martillo", el objetivo es lograr que la R se aproxime a cero tan rápidamente como sea posible para extinguir la epidemia. Sin embargo, en cuanto se pasa a la "danza", no es necesario seguir con esas normas. Sólo es necesario mantener la R por debajo de 1. Y puede lograrse identificando todos los casos muy pronto, incluso los asintomáticos, hacer que la gente conozca los síntomas y se aísle, manteniendo la distancia, utilizando máscaras faciales, lavándose frecuentemente las manos y desinfectando los espacios para que la transmisión del virus sea mucho menor.
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