
Crean otro test de inteligencia para bebes
Por Gabriela Navarra De la Redacción de LA NACION
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Martina, de 15 meses, recibe en sus manos una cajita de fósforos forrada en papel blanco que contiene “algo” que hace ruido y despierta su curiosidad. Entonces le dicen: “Y ahora..., ¿cómo abrís la cajita?”
La pequeña, cumpliendo paso a paso con las observaciones de Jean Piaget, el investigador suizo que descubrió las claves del aprendizaje infantil, prueba primero sobre sí misma la acción que después realizará sobre la caja. Es decir, abrir. Martina, entonces, primero abre la boca y después abre la caja. Y pasa bien la prueba.
La beba no hace otra cosa que resolver uno de los 45 ítem que integran la primera Escala Argentina de Inteligencia Sensorio-Motriz (EAIS), que permite medir el desarrollo cognitivo de bebes de 6 meses a 2 años. La nueva herramienta fue desarrollada por la doctora en psicología Alicia Oiberman, la licenciada en psicología Mariela Mansilla y la licenciada en física y Magister Scientiae en Biométrica Liliana Orellana.
A los 10 meses, Pablito tira el plato de madera rotatorio sobre el que apoyaron un cochecito con el que quisiera jugar. Todavía no es capaz de anticipar la representación mental que sí ya tiene en su cabecita Tomás, de 20 meses, quien comprende que haciendo girar el plato el juguete llegará a sus manos.
Las expertas -Oiberman y Mansilla presentes, Orellana con ausencia más que justificada, ya que partió hacia Harvard, donde ganó una beca-, presentaron oficialmente ayer el fruto de su trabajo, iniciado en 1997, que cuenta con varios financiadores: Ubacyt, la Secretaría de Educación Inicial del Gobierno Autónomo de la Ciudad de Buenos Aires y el Centro Interdisciplinario de Investigaciones en Psicología Matemática y Experimental (Ciipme, del Conicet), donde Oiberman es investigadora.
El Ciipme, fundado por el doctor Horacio J. A. Rimoldi y dirigido por la doctora María Cristina Richaud de Minzi, inicia con la publicación de este material sus actividades editoriales, un buen ejemplo de transferencia tecnológica en el alicaído cielo de la ciencia argentina: un producto diseñado y fabricado en el país y a un precio accesible: $ 206 por todo el kit, que viene en una valija de madera con dos libros, un video, paños de colores, papel glacé, varios muñecos en madera ecológica y pintura no tóxica (muñequitos, un autito, un rastrillo, un plato giratorio), un espejito de acrílico, una cajita de fósforos, ganchitos, argollas, un muñeco parecido a Teletuby, un tubito transparente... Honestamente, aunque uno sea adulto, los chiches de la escala son encantadores y dan ganas de jugar.
Util y sencillo
La doctora Oiberman dijo que la escala "es un instrumento útil para pediatras, estimuladores tempranos, docentes de guarderías, psicólogos y otros especialistas en niños. Permite en forma rápida y sencilla (diez minutos en bebes de hasta 14 meses, y veinte minutos de 14 meses a dos años) evaluar las estrategias que cada niño utiliza frente al desafío de resolver problemas nuevos. Eso, por ejemplo, puede ayudar a que se conozca más al bebe, saber por qué etapa está pasando, darle la estimulación adecuada y hacer un diagnóstico si se notan atrasos. No se trata de decir simplemente "el chico tiene tal o cual coeficiente", sino de conocer el proceso a través del que va construyendo la inteligencia".
Por otra parte, Oiberman y Mansilla, que es investigadora de la Facultad de Psicología de la UBA, agregaron que la escala permitirá también identificar en forma precoz trastornos del desarrollo o también problemas de conducta, ya que durante la toma de la escala pueden evidenciarse actitudes que indiquen dificultades afectivas o de relación familiar.
También, agregaron las especialistas, el nuevo instrumento puede servir para medir el ritmo de desarrollo de chiquitos con síndrome de Down. "Tienen una capacidad menor respecto de su edad biológica -aclararon-, pero para una mamá puede ser muy importante saber si su hijo de dos años tiene la mentalidad de un chiquito de un año y medio, por ejemplo, y cómo va progresando."
La escala, dijo Oiberman, es una creación local basada en un instrumento similar diseñado por dos especialistas francesas en 1968, las doctoras Irene Casati e Irene Lezine, que fue el primer intento científico por comprobar las hipótesis de Jean Piaget.
"Contamos con el apoyo y aval de Casati -dijo la investigadora del Ciipme-, pero se realizaron varios cambios: a nivel estadístico, la licenciada Liliana Orellana, del Instituto del Cálculo de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, otorgó nuevos valores a las distintas pruebas de la escala, para que la valoración de los ítems fuera más exacta. También cambiamos los materiales, que son ecológicos, no tóxicos, y la forma de tomar la escala: en Francia se hacía a solas con el bebe; pero eso no coincide con el estilo argentino, así que acá se la toma con el bebe y algún adulto: papá, mamá, la maestra."
¿Chicos más brillantes?
Según la teoría de Piaget, entre los 6 y 24 meses los bebes atraviesan por una etapa que se denomina sensorio motriz, dividida en seis estadíos, donde los chicos van dando sus primeros pininos en materia de inteligencia práctica, preverbal y gestual.
Para el diseño de la escala, las investigadoras argentinas tomaron la prueba a 323 bebes de distintos estratos sociales: los consultorios externos del Hospital Italiano de Buenos Aires, los del hospital Materno Infantil Ana Goitía de Avellaneda y cuatro jardines de infantes del Gobierno de la Ciudad.
"Y no hallamos diferencias significativas -aseguraron Oiberman y Mansilla-. Tampoco podemos decir que los chicos actuales son más brillantes que en épocas anteriores porque no hemos tomado la misma escala en otra época."
La escala trabaja con cuatro tipos de pruebas: evalúa las estrategias de los bebes en la exploración de objetos, la búsqueda de objetos desaparecidos, la utilización de objetos intermediarios y, a partir de los 14 meses, la combinación de objetos.
Hasta ahora, las especialistas manejaban los baby tests , que evalúan el lenguaje, la coordinación, el aspecto social y el área motora. "Estos tests -dijo Oiberman- no evalúa con precisión la condición de los niños nacidos prematuros, que aumentan cada vez más en nuestro país. Para los baby tests estos chicos presentan riesgo, porque tienen un atraso motor (por ejemplo, empiezan a caminar más tarde), aunque sean normales a nivel intelectual, al igual que otros bebes con patología motriz. Es esta diferencia lo que la nueva escala permite establecer claramente."






