Crean un instituto de agrobiotecnología

Dos empresas aportarán cinco millones de dólares y el Conicet, los investigadores
Fabiola Czubaj
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23 de abril de 2004  

El sector privado se une con el sector público para alentar la investigación local a través de la puesta en funcionamiento de un laboratorio de última generación para el desarrollo agropecuario. Con la firma de un convenio entre dos empresas locales y el Consejo de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), este año comenzará a construirse en Santa Fe el futuro Instituto Nacional de Agrobiotecnología de Rosario (Indear).

Con destino elegido a menos de 400 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, el emprendimiento tendrá una primera etapa en la que Bio Sidus y Bioceres, dos compañías dedicadas al desarrollo biotecnológico, invertirán cinco millones de dólares para construirlo y equiparlo.

Para la creación de este nuevo polo tecnológico, el Conicet aportará el predio que actualmente ocupa el Centro Regional de Investigación y Desarrollo Rosario (Cerider). En las nuevas instalaciones trabajarán cien personas: unas 60 serán investigadores de la red del Conicet. No descartan la participación de científicos extranjeros.

Todos tendrán participación en el resultado económico de la investigación. Las empresas realizarán el seguimiento y la evaluación de los proyectos. Además, los productores agropecuarios plantearán a los investigadores sus necesidades y ellos buscarán los caminos científicos para satisfacerlas.

"El vínculo entre el sector público y el privado es el sustrato sobre el cual se generará competitividad", opina el ingeniero agrónomo Gustavo Grobocopatel, presidente de Bioceres, empresa formada por 70 productores agropecuarios. Su objetivo es reunir inversores para financiar proyectos de investigación en biotecnología con instituciones científicas.

Entre los que ya están en marcha se encuentran los desarrollos de genes contra hongos en la soja (Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA), contra el virus del Mal de Río Cuarto (INTA), de resistencia a sequías (Conicet). "En Indear estarán todos los recursos tecnológicos y humanos necesarios para llevar adelante las mejores ideas que tengamos productores e investigadores", adelanta Grobocopatel.

Las principales líneas de investigación del Indear son: el cultivo molecular –uso de plantas modificadas genéticamente para producir drogas–, la genómica estructural y de raíz, los alimentos con valor agregado y estrés vegetal. El mayor aporte de equipamiento a la ciencia local será, sin duda, el acceso a tecnología para el estudio de genomas. "En la Argentina no hay ningún centro de genómica", sostiene el doctor Víctor Hugo Trucco, ex presidente de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa.

La selección de los investigadores se hará "en función de objetivos claros", explica el licenciado Marcelo Argüelles, presidente de Bio Sidus, entre cuyos éxitos se cuentan las primeras terneras transgénicas productoras de hormona de crecimiento humana de América latina. Los entrevistados coinciden en que este convenio con el Conicet, que Argüelles define como "un acta de matrimonio no convencional", busca valorar la gestión del investigador que trabaja teniendo en cuenta la transferencia.

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