
El colesterol es malo, pero los triglicéridos pueden ser peores
Lo afirma el doctor Petar Alaupovic, muy conocido por sus trabajos en lípidos
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En 1987, un doctor en química checoslovaco, nacido en Praga pero residente en los Estados Unidos, condujo un estudio pionero: demostró por primera vez que dieta y medicación disminuían lesiones obstructivas de grasa en las arterias coronarias ( ateromas ), sin cirugías. Ese estudio fue el puntapié inicial de los programas de prevención de enfermedades cardiovasculares. Se llamó Cholesterol Lowering Atherosclerosis Study (CLAS).
La semana última, el doctor en cuestión, Petar Alaupovic, de 78 años, estuvo en Buenos Aires invitado por el Programa de Prevención del Infarto en la Argentina (Propia), de la Universidad Nacional de la Plata (UNLP), para presentar ante especialistas de la Sociedad Argentina de Cardiología una innovadora teoría acerca de cuáles son las sustancias que realmente ponen en riesgo la salud del corazón y las arterias.
Sus ideas prometen dar un nuevo golpe de timón a los actuales tratamientos para evitar la aterosclerosis (formación de ateromas en la luz arterial). Alaupovic afirma que no sólo debe prestarse atención al colesterol, el lípido (grasa) sobre el que se ha dirigido toda la atención durante los últimos años, sino que también hay que vigilar bien de cerca a los triglicéridos (otras grasas), tal como recomienda el último documento oficial de las autoridades sanitarias de los Estados Unidos sobre prevención cardiovascular.
Lo importante: el transporte
El planteo del científico, de todos modos, no termina aquí ni es tan simple: él fue el primero en advertir que como los lípidos no pueden circular libremente en la sangre (porque son grasas, y la sangre es un líquido), necesitan siempre un carrier (transportador) que los lleve, aquí y allá, por los tejidos del organismo. Así advirtió que tanto el colesterol como los triglicéridos (y otras grasas) van pegados a proteínas.
El identificó las primeras cinco de estas sustancias transportadoras, pero hay al menos otras diez que también fueron descriptas. Y todo indica que juegan un rol muy importante en la generación y pronóstico de la enfermedad cardiovascular. Tanto o más que los lípidos.
Una lipoproteína es una molécula grande, formada por un lípido (una grasa) y una proteína. Entre los lípidos, el colesterol y los triglicéridos son los más renombrados. La parte proteica de la lipoproteína se denomina apolipoproteína, pero para evitar confusiones (que son casi inevitables en un tema tan complicado) es lícito llamarlas, a secas, apo.
Durante los últimos años, los médicos han centrado su atención especialmente sobre dos lipoproteínas que se han dado en llamar HDL o colesterol bueno y LDL o colesterol malo. En líneas generales, el público ha recibido la siguiente advertencia: cuide que su colesterol malo sea bajo e intente aumentar su colesterol bueno. Así las cosas, se ha asegurado, uno se pone mucho más a salvo de la aterosclerosis y su más grave riesgo, el infarto.
Alaupovic, en cambio, propone dirigir la mirada hacia las apolipoproteínas. "Mi teoría -afirma a La Nación - se basa en no dar tanta importancia a la densidad, algo que se tiene en cuenta cuando se observan lipoproteínas desde el punto de vista de los lípidos. Propongo, en cambio, que nos concentremos en qué tipo de apolipoproteína contiene cada una de estas moléculas y que observemos sus propiedades metabólicas."
Así las cosas, Alaupovic plantea que el HDL y el LDL (colesterol bueno y malo) no son homogéneos en su composición, sino que están conformados por una multiplicidad de subestructuras con características biológicas distintas.
El llamado colesterol bueno o HDL, por ejemplo, está constituido por tres principales fracciones. La primera es realmente buena : promueve la eliminación del colesterol por el hígado. Pero las otras dos no comparten esa misión.
"Estamos demostrando que no todas las lipoproteínas buenas son tan buenas ni todas las malas son igualmente malas. Y esto trae aparejadas complicaciones en los tratamientos", sostiene el experto.
Familias de grasas
El doctor Marcelo Tavella, cardiólogo especialista en lípidos y director del Propia, traduce en términos más comprensibles el prestigioso pero hermético discurso de Alaupovic.
"Hasta ahora -afirma- nos concentrábamos únicamente en dos lipoproteínas: LDL y HDL, mala y buena respectivamente. Pero gracias a los grupos de apolipoproteínas que describió Alaupovic y a sus experiencias como director del Laboratorio de Lípidos de la Fundación de Investigaciones Médicas de Oklahoma hoy se sabe que las partículas más aterogénicas (que más promueven la formación de ateromas) son las Apo-B:C . Estas apolipoproteínas se encuentran precisamente en la molécula que transporta triglicéridos."
Para Tavella, los triglicéridos son una grasa olvidada a la hora de evaluar el riesgo cardiovascular, pero las investigaciones de Alaupovic demuestran que en ciertos casos están asociados a fracciones lipoproteicas aún más peligrosas que el llamado colesterol malo.
"Pequeños cambios en las concentraciones de esta partícula -dice Alaupovic refiriéndose a la Apo-B:C- incrementan el riesgo de que una persona tenga aterosclerosis."
Uno de los grandes inconvenientes, sin embargo, es que no existen métodos estandarizados para medirla. "En los Estados Unidos -agrega el experto- lo hacemos por medio de una técnica que se llama de inmunoafinidad cromatográfica , pero es complicada. Aunque existe un método más sencillo que ya se utiliza en algunos países de Europa, como Francia: se mide su concentración a través de otra apolipoproteína, la Apo-C:III."
Tratamientos a medida
Tavella afirma que en la regional Propia de Entre Ríos, junto con la Facultad de la Universidad Adventista del Plata, están diseñando un kit que permitirá medir la presencia de la dañina Apo-B:C en forma rutinaria en los laboratorios clínicos. "Estará listo en un año y luego sumaremos otros", aclara.
Actualmente, en cambio, existen técnicas para medir sólo algunas lipoproteínas consideradas buenas . Es más difícil idear métodos para medir apolipoproteínas que combinen varios grupos distintos (recuérdese que hay 15 de estos transportadores).
En cuanto al tratamiento farmacológico, Alaupovic afirma que las estatinas -drogas utilizadas para disminuir el colesterol- también son útiles a la hora de bajar la Apo-B:C, esta partícula tan aterogénica, ligada en cambio a los triglicéridos. Sin embargo, destaca la importancia de que cada paciente tenga un tratamiento específico, no estandarizado.
"En tanto no dispongamos de métodos sencillos para medirla -advierte Marcelo Tavella-, la recomendación es mantener una dieta baja en grasas y dulces (hidratos de carbono simples). Frutas, verduras, cereales integrales, fibras. Si se disminuyen el colesterol y los triglicéridos, disminuirá la mortalidad cardiovascular."
Peligrosos triglicéridos
- Las grandes lesiones ateroscleróticas, que ocupan casi todo el diámetro interno de una arteria, serían causadas por la lipoproteína B, que contiene apolipoproteína B y es rica en colesterol. Estas lesiones se consideran menos peligrosas porque crecen, pero no se rompen, aunque pueden obstruir una arteria. En cambio, las lesiones más pequeñas y peligrosas están formadas por grasa, se rompen muy fácilmente y allí existe el riesgo de formación de un coágulo. Estas lesiones serían causadas por lipoproteínas que, además de contener apolipoproteínas del grupo B, contienen también de los grupos C, E y A. Es decir, son combinadas y ricas en triglicéridos.






