
El satélite SAC-C rastrea la atmósfera
Uno de sus instrumentos, impecable
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Gracias a un instrumento que viaja a bordo del satélite argentino de teleobservación SAC-C, que lanzó hace algo más de un año la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), se está recabando un volumen sin precedente de datos atmosféricos, en particular del hemisferio sur.
"El SAC-C tiene un receptor GPS (Global Positioning System) capaz de recibir directamente, a 20.000 kilómetros de altura, los datos de los otros 24 satélites de la NASA que tienen este instrumento -explica el doctor Fernando Colomb, de la Conae-. Con las antenas que están ubicadas a los costados del satélite, capta toda la emisión del GPS que pasa a través de la atmósfera y se difracta. Analizando el comportamiento de la señal, se pueden deducir parámetros de temperatura, humedad y presión que son cruciales para poder alimentar los programas de modelos climáticos. Lo hace más de 500 veces por día, las 24 horas, esté nublado o llueva."
Según el científico, actualmente el SAC-C es el único satélite operativo que está cumpliendo esta tarea. Y, lo que es más importante, lo realiza a las mil maravillas.
"Hay sólo otro satélite que hace algo similar, el Champ, de Alemania -se enorgullece Colomb-, pero según los investigadores del Jet Propulsion Laboratory, de la NASA, el que mejor está andando es el nuestro. Están encantados."
A partir de estos datos, los investigadores del Instituto Gulich, de la Conae, aplicarán la supercomputadora que están operando para desarrollar modelos climáticos más precisos.





