
El telescopio espacial Hubble dice adiós
Orbitará a 600 kilómetros de la Tierra hasta que sus instrumentos no funcionen más y terminará sus días en el fondo del océano
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El instrumento científico que revolucionó la capacidad de visión del ojo humano, hasta llevarlo a observar estrellas tan antiguas como la edad misma del universo, dejará de funcionar en los próximos dos o tres años, debido a la cancelación reciente de fondos destinados a su reparación.
El telescopio espacial Hubble –de él se trata–, una de las joyas de la NASA, no será sometido al reemplazo de sus giróscopos (con los que se posiciona para "mirar" a las estrellas) ni será provisto de nuevas baterías para permitirle transmitir sus espectaculares fotografías. Su destino está marcado: cuando ya no pueda cumplir más con sus funciones, una última misión, en 2010, estimada en 75 millones de dólares, le colocará unos retrocohetes que lo llevarán a su certero destino final: el fondo del océano.
Tres razones confluyeron para decidir el fin de esta misión: la primera es que el presupuesto de 16.500 millones de dólares que la administración Bush asignó a la NASA no contempla dinero para el Hubble. La segunda, que los costos de reparación superarían los 1000 millones de dólares, lo que representa dos tercios de su costo inicial. Esos fondos serían destinados al nuevo telescopio espacial James Webb, un coloso de 6,5 metros de diámetro (el Hubble tiene 2,4), que en 2011 estará en órbita.
La tercera razón que explica su fin es que luego de la explosión del transbordador Columbia, en febrero de 2003, todos los planes de la agencia espacial norteamericana se paralizaron.
Pero una nueva razón dejó en claro el porqué de la decisión final. Cheryl Gundy, jefa de prensa del Instituto Científico Espacial de Telescopios de la NASA, dijo a LA NACION: "El director de la agencia espacial –Sean O’Keefe– destacó que la misión de reparación efectuada por el transbordador espacial Discovery implicaría altos riesgos para la tripulación en caso de surgir algún problema". La órbita del telescopio Hubble es diferente de la de la Estación Espacial Internacional, y el transbordador no alcanzaría un puerto seguro para sus reparaciones.
Además, un informe de la Academia Nacional de Ciencias e Investigación norteamericana señaló que las reparaciones que el Hubble necesita tampoco podrían efectuarse con robots.
Para los científicos, el fin de la misión Hubble, que podría extenderse dos o tres años más (hasta tanto sus instrumentos dejen de funcionar) plantea una inquietud importante, ya que hasta que el telescopio Webb comience su tarea, en 2011, habrá un vacío de información espacial imposible de llenar.
Un instrumento único
El 1977 el Congreso de los EE.UU. aprobó el presupuesto para la construcción del Hubble, el primer telescopio que orbitaría en el espacio y enviaría información desde allí. Su construcción comenzó en 1981 en Baltimore y finalmente fue lanzado el 24 de abril de 1990 por el transbordador espacial Discovery hasta llegar a la distancia a la que orbitaría, a 600 kilómetros de la Tierra. Pero en junio de ese año descubrieron que el espejo principal del telescopio no estaba correctamente configurado: tenía una desviación de 1/50 veces, el tamaño de un pelo humano, respecto de la posición correcta. Esta falla aparentemente insignificante lo volvía miope.
Recién a fines de 1993 una lente correctiva similar a la usada para la miopía en los ojos humanos, permitió al Hubble mostrar las maravillas del universo en más de 400.000 fotografías de unos 25.000 objetos celestes, que revolucionaron el mundo de la astronomía.
En febrero de 1997 una nueva misión elevó la calidad de su visión. Se le instalaron una cámara semiinfrarroja y un espectrómetro que permitió observar los estados mas tempranos de la evolución de las galaxias. En 1999 y 2002 tuvo sus últimas reparaciones, en las que se le colocaron nuevos paneles solares, giróscopos y una avanzada computadora.
Entre sus principales logros están haber fotografiado la formación de planetas en la constelación de Orión, los centros azules de las nebulosas donde se "fabrican las estrellas" y la conformación de agujeros negros en los centros de cada galaxia.
También detectó oxígeno en Europa, la luna helada de Júpiter, descubrió que Neptuno tiene estaciones, como la Tierra, y fotografió estrellas a 14.700 años luz de distancia. Las mejores imágenes obtenidas por el Hubble pueden hallarse en http://heritage.stsci.edu/gallery/galindex.html .
Pero quizá su mayor logro fue confirmar que el ritmo de expansión del universo no disminuyó desde el Big Bang, la explosión que le dio origen, tal como había afirmado el astrónomo estadounidense Edwin Powell Hubble.
Pasión por el universo
Nacido en 1889, Hubble se recibió primero de abogado, pero sólo un año después de obtenido el título abandonó el derecho y se sumergió de lleno a lo que sería su pasión: la astronomía, que estudió en la Universidad de Chicago.
En 1917 obtuvo el doctorado en esa disciplina, y cuando finalizó la Primera Guerra Mundial comenzó a trabajar en un observatorio de California. Entre 1922 y 1924, sobre la base de un estudio de cierto tipo de estrellas llamadas cefeidas, estableció que existían nebulosas situadas fuera de la Vía Láctea y que estos cuerpos terrestres constituirían galaxias en sí mismas
Esta tesis cambió la noción vigente sobre las dimensiones del cosmos. Poco más tarde, Hubble descubrió que no solamente todas las galaxias están distanciándose de nosotros, sino que, además, mientras más lejos esté esa galaxia de la nuestra, más rápido se irá alejando.
Ese concepto fue la base de la ley de Hubble, que establece que las galaxias se alejan unas de otras a una velocidad proporcional a su distancia y conduce al modelo del universo en expansión, que yéndose infinitamente más atrás en el tiempo, confluye en el Big Bang.
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