
El verano europeo de 2003 fue el más cálido en cinco siglos
Además, dijeron científicos suizos, los inviernos del siglo XX fueron los menos fríos
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Washington (EFE).- Los últimos diez veranos europeos han sido los más calurosos en más de cinco siglos, según un estudio que publica hoy la revista Science, y que agrega indicios que respaldarían la hipótesis del cambio climático en todo el hemisferio norte.
Para llegar a estas conclusiones, científicos del Instituto de Geografía, Climatología y Meteorología de la Universidad suiza de Berna, dirigidos por Jurg Luterbacher, reconstruyeron las temperaturas en toda Europa a partir del año 1500 y lograron determinar la dinámica estacional de las temperaturas medias.
Según el trabajo, los temperaturas promedio invernales y anuales registradas entre 1973 y 2002 fueron las más altas de los últimos cinco siglos, en tanto los nueve veranos más calurosos registrados en Europa han ocurrido desde 1989, año en que la temperatura fue superior en 1,3° en comparación con la media estival. Comparativamente, entre 1994 y 2003 la temperatura fue 0,84° superior a esa media.
Después del verano de 2003, el segundo más caluroso se remonta a 1757. Pero lejos de las temperaturas registradas en los últimos años, también se registraron veranos de mucho calor entre 1530 y 1570, inmediatamente seguidos por las temporadas estivales de casi todo el siglo pasado. Por otra parte, a excepción de dos períodos cercanos a los decenios de 1530 y 1730, todos los inviernos europeos han sido en general más fríos que los del siglo XX, indicaron los científicos. El récord del invierno más frío, sin embargo, se registró en 1708, que llegó en medio de una serie de inviernos especialmente fríos, entre 1684 y 1738.
Clima tórrido
Sin embargo, y pese a que el estudio analiza todas las variables climáticas que han influido en los niveles de temperatura, la investigación del grupo suizo no adelanta un pronóstico sobre cómo será el próximo verano europeo, donde las temperaturas más altas se producen en julio y agosto.
Una prueba que ratifica los resultados del estudio ha sido la ola de calor que se abatió en agosto del año pasado, en pleno verano septentrional, "de lejos el más caluroso" de todo el decenio, según los científicos.
En ese mes, y durante varios días seguidos, se registraron temperaturas de casi 40° en varios países europeos, especialmente en Francia. Las autoridades de ese país revelaron que al menos 3000 personas, la mayoría ancianos, fallecieron como consecuencia del calor.
Las altas temperaturas también obligaron a las autoridades francesas y alemanas a pedir a la población que tomara medidas para ahorrar electricidad.
Además, en Francia, el calor sofocante causó la muerte de personas en casi todos los países de Europa Occidental, y los incendios forestales arrasaron miles de hectáreas de bosques en Italia, Francia, Grecia, Croacia y Holanda, que además causaron el caos ferroviario en Alemania.
Las temperaturas también elevaron los niveles de contaminación aérea y la vendimia tuvo que adelantarse en zonas vinícolas francesas, donde las uvas maduraron antes de tiempo.
En Escocia desaparecieron las aves de rapiña, mientras que la Administración Ambiental de Gran Bretaña tuvo que rescatar los peces de una laguna que se secó debido al calor.
Esa reconstrucción de los patrones climáticos realizada por los expertos de la Universidad de Berna incluyó el análisis de los hielos en relación con la temperatura del mar en Groenlandia, así como los testimonios de los cambios climáticos atrapados en los hielos o en los anillos de crecimiento de los árboles.
Según el artículo, la investigación es la más detallada en su tipo que se haya realizado hasta ahora. Hubo estudios sobre períodos más extendidos (hasta mil años), pero no habían alcanzado el mismo nivel de detalle estacional, anual y geográfico.
Los investigadores manifestaron que mediante esa información localizada lograron establecer la medida en que los cambios climáticos de fines del siglo pasado pueden ser inusitados en comparación con la variación climática anterior a la Revolución Industrial de fines del siglo XVIII.
El estudio señaló que el aumento en gran escala de las temperaturas en Europa pudo haber sido causado por diferentes procesos.
Uno de ellos pudo haber sido un cambio en la circulación del aire en la estratósfera debido a una respuesta diferente a las fuerzas solares y volcánicas que ocurrió antes de la era industrial.
A ello se agregan cambios en la temperatura de la superficie marítima en el Atlántico Norte, así como la variabilidad tropical que explicarían las altas temperaturas invernales que se registraron en la última parte del siglo XVII y el comienzo del siglo XVIII, según el estudio.






