
En el país se afianza la "escarabajomanía"
Comentan su uso con fines medicinales
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WASHINGTON (De nuestro corresponsal).- "El estrés de vivir en esta nación económicamente renga puede agotar el cuerpo. Por eso Rubén Dieminger toma fuertes medidas para ayudar a su sistema inmunológico." Así comienza la nota que el prestigioso diario The Wall Street Journal publicó ayer en su primera plana sobre el fenómeno del consumo de gorgojos en la Argentina, con la esperanza de aliviar dolores o curar enfermedades crónicas.
Desde hace cuatro años, desde Oberá, Misiones, el analista de sistemas Dieminger promueve el consumo de los pequeños tenebriónidos , conocidos popularmente como gorgojos, para fortalecer el sistema inmunológico y curar desde artitris hasta mal de Parkinson, cáncer, sida, asma, diabetes y otros males crónicos.
En la tapa del prestigioso diario de negocios de Nueva York y bajo el título "Receta argentina: tome 70 escarabajos y llame por la mañana", el dibujo del gorgojo llamado Ulomoides dermestoides se mezcla con las noticias del atentado en Indonesia y la reforma del sistema bancario en Japón.
LA NACION publicó el 8 de mayo una extensa nota sobre este fenómeno, protagonizado por unos bichitos que según científicos del Conicet pueden convertirse en una plaga para los granos y cereales almacenados.
Según la nota de The Wall Street Journal, escrita desde Oberá, "los escépticos dicen que el consumo de escarabajos en sí mismo es un síntoma de la declinación de lo que fue una vez una orgullosa y próspera nación". Esto señala "cuán lejos hemos caído que la gente ahora cree en escarabajos mágicos", dijo al diario el jefe del Servicio de Oncología del Hospital Israelita, Simón Manuel Breier.
Por la crisis económica del país, algunos médicos están emigrando, algunos hospitales no pueden ofrecer camas con sábanas y guantes descartables, y se dejan de lado las medicinas contra el cáncer, señala el diario de negocios. Dieminger dijo a LA NACION en mayo pasado que su objetivo es que el Estado investigue los aportes curativos -si es que los tuvieran- de los tenebriónidos, que, afirmó, aumentarían el nivel de defensas del sistema inmunológico. Según el promotor de la Cadena de los Gorgojos, los escarabajos deben ser consumidos vivos.
The Wall Street Journal cita el testimonio de Angélica Fernández, que los consume como parte de un tratamiento para el cáncer. Dijo que al principio sintió náuseas cuando tomó un vaso de agua con los gorgojos. Pero luego relató que dejó de lado el malestar "al imaginarse que los gorgojos estaban aniquilando las células cancerígenas con sus patitas".
El diario señala que en tiempos en que los argentinos están desesperados por creer en algo, la "escarabajomanía" se ha afianzado.






