En la Argentina, sólo el 3% de las donaciones de sangre son voluntarias
Son las que se realizan periódicamente no por la presión de las circunstancias, sino en forma altruísta
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En pocos días, Fundaleu presentará en sociedad un manual inédito con las instrucciones y herramientas necesarias para establecer un registro nacional de donantes voluntarios de sangre. Una buena noticia en este país, donde sólo el 3% de los donantes es voluntario.
Sí: en la Argentina de la escasez, uno de los pocos capitales gratuitos, renovables y fáciles de extraer se consigue, paradójicamente, sólo cuando la urgencia y el tiempo aprietan: el 97% de las donaciones que permiten realizar anualmente 1.700.000 transfusiones es "de reposición", ya que la mayoría de las personas concurre a donar sangre cuando un familiar se accidentó, o porque tiene que operarse, o cada vez que recibe un e-mail de la empresa en la que trabaja en el que se piden dadores.
En otros países, como Francia, las cifras son inversas a las nuestras: el 98% de las donaciones es altruista. Quizá por cultura o porque han sufrido terribles guerras, los europeos tengan más presente que nosotros un dato elemental: 9 de cada 10 personas necesitarán recibir sangre en algún momento de su vida.
Sin embargo, donar sangre no es sólo un gesto solidario. En el campo médico, contar con un registro de donantes voluntarios permite establecer mejores patrones de control, seguridad y disponibilidad de este recurso. Pero para eso, dicen los expertos, los países necesitan contar con redes de registros nacionales de donantes altruistas.
Una necesidad universal
"Por primera vez redactamos un instrumento que permitirá crear un registro nacional de donantes voluntarios", explicó a LA NACION el doctor Gustavo Milone, jefe del Servicio de Hemoterapia del Centro de Investigación Clínica e Internación Angélica Ocampo, de Fundaleu.
Se trata de un manual en el que se explican los aspectos técnicos, de control de la sangre y de promoción de la donación voluntaria. "Fue un trabajo que requirió mucho esfuerzo, en el que se articularon tres sectores: el social (Fundaleu), el privado -el banco BNP Paribas donó dinero e impulsó la comunicación masiva de la propuesta- y el estatal", dijo Milone.
El 7 de abril de 2000, el Día Mundial de la Salud se celebró con el lema "Sangre segura salva vidas". En esa ocasión, Fundaleu firmó un convenio de cooperación con el Ministerio de Salud de la Nación para crear el Primer Registro Nacional de Donantes Voluntarios de Sangre y Plaquetas. Así se inició el camino cuya primera parada era la concreción de esta herramienta, que será presentada el próximo mes y se entregará gratuitamente a todos los centros de hemoterapia del país.
Según Fundaleu, la necesidad de sangre nos iguala a todos. La sangre es hasta ahora irremplazable, ya que muchos de sus componentes son demasiado complejos para ser fabricados artificialmente.
Por eso, "es indispensable contar con un registro nacional. El universo de personas que necesitan transfusiones es muy amplio: pacientes con enfermedades oncohematológicas, personas que se someten a cirugías, accidentados, quemados, pacientes con enfermedades como hemofilia o talasemia -afirma Sandra Almeyda, coordinadora del Programa Sangre, de la institución-. Y hoy el sistema local de donación de sangre no prevé emergencias".
En 1995, Fundaleu creó su propio registro de donantes voluntarios (para pertenecer se puede escribir a registrosangre@fundaleu.org.aro llamar al (011) 4806-7590. Allí también ofrecen datos sobre registros similares en las diferentes provincias).
"Ya llevamos más de 1000 voluntarios. La escasez de donantes altruistas no está relacionada con la falta de solidaridad. La gente es cada vez más solidaria, pero hay que implementar una red organizada", aclaró Almeyda.
Los especialistas marcan las diferencias entre un registro y un banco de sangre: "Impulsamos un registro y no un banco porque la sangre tiene una vida útil, y si se almacena y no se utiliza hay que descartarla. A diferencia de un banco, un registro permite la utilización racional de la sangre porque los inscriptos son convocadas en función de las necesidades de grupo sanguíneo".
El hombre por el hombre
Los donantes altruistas deben responder cuestionarios con preguntas sobre su salud, como, por ejemplo, si toman medicamentos o han viajado a zonas con alta prevalencia de males que pueden transmitirse a través de la sangre. "El objetivo es cuidar tanto al donante como a quien va a recibir un hemoderivado por medio de una transfusión", dijo Milone.
Luego del cuestionario se realizan los controles pertinentes en la sangre. Después, el compromiso es a largo plazo. El donante debe dejar todos sus datos para ser ubicado cuando se lo requiera. No debe recibir recompensa económica, ya que en caso de tenerla "difícilmente responda con veracidad al cuestionario".
Si las autoridades sanitarias ponen en marcha el registro, "se optimizarán recursos, ya que todo sistema organizado implica una baja en los costos", agregó. Luego, la donación dependerá de cada uno. Habrá que pensar, señala Fundaleu, que a veces la vida depende de unas gotas.
Y que sólo el hombre produce sangre apta para el hombre.



