
Es insuficiente la donación de huesos
Sólo el 30% de las personas que aceptan donar sus órganos también lo hace con sus elementos óseos
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Caminar es hoy, para Ricardo, sencillamente un milagro.
Hace seis años, cuando los médicos le diagnosticaron un tumor óseo en la rodilla izquierda y le advirtieron que probablemente deberían amputar parte de la pierna afectada, se enfrentó con la posibilidad de no volver a caminar sin ayuda.
Pero afortunadamente aquella drástica intervención no fue necesaria: los médicos tan sólo extrajeron la parte afectada y luego reconstruyeron la región con hueso proveniente de un donante. El cambio de planes, posible gracias a la disponibilidad de la pieza ósea utilizada, rindió sus frutos: hoy Ricardo camina sin problemas, sintiendo la tierra debajo de sus pies.
Pero su caso no es el único. Así como hoy en la Argentina muchos esperan un corazón o un riñón, cuyo trasplante les permita ahuyentar la amenaza de una muerte inminente, también hay personas que esperan un trasplante de huesos. Y en esta espera no sólo se juega la calidad de vida del paciente, sino también su integridad física.
"Donar los huesos permite, como en el caso citado, evitar la amputación de un miembro en una persona que padece un tumor óseo -afirma el doctor Víctor Francone, director del Banco de Huesos que funciona en la División de Ortopedia y Traumatología del hospital Alvarez-. El problema es que actualmente no se satisface la demanda porque es muy reducido el porcentaje de donantes de órganos que también dona sus huesos."
Por eso existen las listas de espera de huesos. Según este especialista, presidente de la Asociación Argentina para el Estudio de la Cadera y la Rodilla (Acaro), para poder satisfacer la demanda de huesos para trasplante en la Argentina al menos el 80% de las personas que donan sus órganos debería donar también sus huesos.
Sin embargo, tan sólo el 30% de los argentinos que donan sus órganos también donan sus huesos.
Cuestión de familia
"Cuando una persona expresa la voluntad de donar sus órganos, la ley vigente le permite que dicha voluntad de convertirse en donante abarque todos sus órganos y tejidos (huesos incluidos) o que discrimine cuáles son los que quiere donar y cuáles no", explica la doctora María del Carmen Bacqué, directora del Instituto Nacional Central Unico Coordinador de Ablación e Implante (Incucai).
Según la doctora Bacqué, el 95% de las personas que expresa su voluntad de donar los órganos "le dice sí a todo".
¿Por qué es tan bajo entonces el porcentaje que efectivamente dona los huesos? "Se debe a que los familiares del donante temen que estos procedimientos hagan peligrar la integridad del cuerpo -responde-; además, los órganos y tejidos como las córneas, la piel y los huesos se hallan estrechamente identificados con la imagen de la persona."
"Hoy por hoy es muy común donar el corazón o el hígado, pero la familia de una persona que acaba de morir tiene miedo de que al donar sus huesos ésta quede desfigurada -agrega el doctor Francone, dispuesto a desterrar los temores injustificados-. Sin embargo, es importante que la gente sepa que cuando se extraen los huesos de un donante cadavérico se los reemplaza con elementos sintéticos de igual tamaño y forma.
"El respeto por la integridad física del donante es no sólo moral, sino también estético", asegura Francone.
Es importante aclarar que por más que una persona haya expresado previamente su voluntad de donar los órganos, llegado el momento son sus familiares los que tienen la última palabra. Para asegurar que la voluntad de donar los huesos de una persona sea respetada, la doctora Bacqué recomienda que cada persona "comparta esta decisión con sus familiares, de modo tal que éstos se constituyan en los garantes que permitirán que su decisión sea respetada".
Los que siempre dan el sí
"Durante mucho tiempo, antes de contar con bancos de huesos en el sector público, teníamos que importar huesos de los Estados Unidos; esto es algo que en algunos casos especiales se sigue haciendo-cuenta Francone-. Y si bien los huesos no se pueden comercializar, los gastos que implica traerlos al país hacen que el costo de una pieza sea diez veces mayor que lo que cuesta hacer todo el procedimiento acá."
Actualmente, la Argentina sólo cuenta con siete bancos de huesos (seis en la ciudad de Buenos Aires y uno en La Plata), mientras que hay otros dos bancos en trámite para su habilitación (uno en Córdoba y otro en Rosario).
Pero volviendo al tema de los donantes, vale aclarar que los bancos de huesos también pueden recibir piezas óseas provenientes de donantes vivos.
"Nuestro banco se nutre fundamentalmente de cabezas de fémur que se les extraen a los pacientes a los que hay que colocarles articulaciones artificiales", cuenta el doctor Gerardo Solá, coordinador del Banco de Huesos del Hospital Británico.
A diferencia de lo que ocurre con los familiares de un donante cadavérico, "cuando el médico le informa al paciente que ese hueso que se le extrajo en una cirugía en vez de ser descartado puede seguir funcionando en otro ser humano, el paciente acepta donar -comenta el doctor Solá-; no hemos tenido nunca una negativa".
Un procedimiento seguro
¿Cuál es el uso que se les da a estas piezas óseas? "Son utilizadas en cirugías reconstructivas", responde el doctor Francone.
"Y hay un montón de causas por las cuales una persona puede necesitar un trasplante de hueso; la extracción de un tumor óseo que obliga a reconstruir la región no es la única -agrega el doctor Solá-. Cuando en algún accidente la persona pierde hueso o cuando una prótesis produce su desgaste son algunas de las indicaciones más importantes."
"En estos casos, utilizar las piezas óseas de banco de huesos en vez de prótesis metálicas nos permite realizar una reconstrucción mucho más biológica -señala el doctor Francone-; la ventaja de utilizar piezas óseas radica en que se ha demostrado que con el tiempo éstas son incorporadas y el hueso vuelve a su estado original."
Pero para que los huesos puedan ser considerados aptos para el trasplante es necesario cumplir con una serie de medidas internacionales de bioseguridad. "Una vez extraído el hueso, se realiza una serie de análisis (serológicos y anatomopatológicos) que nos permiten determinar si el trasplante de la pieza no implica el riesgo de contagio de enfermedades", cuenta la doctora Malba Saffe, subdirectora del Banco de Huesos del hospital Alvarez.
"De todos modos, nosotros irradiamos todas las piezas con pequeñas dosis de energía atómica para de este modo esterilizarlas y evitar cualquier peligro de contagio", completa la doctora Saffe.






