
Escalofríos que producen dichos
"Nudo en la garganta", "Blanco como el papel", "Piel de gallina" ... abundan las expresiones populares que señalan el efecto del miedo y la angustia sobre el cuerpo; algunas explicaciones fisiológicas a estos fenómenos
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"El miedo es mi compañero más fiel, jamás me ha engañado para irse con otro"
Woody Allen
Las emociones, tópico que obsesionó a generaciones y generaciones de artistas, tienen vínculo con el cuerpo desde su misma definición. Tal como lo establece la Real Academia Española, la emoción es "alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática".
El miedo y la angustia, sensaciones sin las cuales obras como "El Proceso" o "Frankestein" no podrían haber sido imaginadas, son delatoras.
Ya a fines del siglo XIX, el destacado psicólogo estadounidense William James (hermano del escritor Henry James), sostuvo en "What is an emotion?" que es difícil imaginar las emociones sin sus manifestaciones físicas.
En "El cerebro emocional" Joseph LeDoux, profesor del Centro de Neurología de la Universidad de Nueva York, explica que una vez detectado el peligro, el cerebro emite señales a través del sistema nervioso autónomo en dirección a los órganos. Y que los nervios que llegan a los intestinos, al corazón, las venas y a las glándulas salivales y sudoríparas provocan contracción del estómago, taquicardia, alta presión, sensación de frío, sequedad en la boca, entre otros síntomas.
"El sistema nervioso autónomo está programado para dos funciones esenciales: luchar o huir. Estas conductas tienen por fin hacer desaparecer las amenazas" explicó a LA NACION LINE el doctor Daniel Cardinali, profesor de fisiología de la carrera de Medicina de la UBA.
"Cada persona reacciona de manera distinta ante las situaciones extremas. El tipo de respuesta tiene mucho que ver con la historia inicial de cada uno" agregó.
Estas reacciones son involuntarias y en ellas el estrés cumple un rol esencial. Contrariamente a lo que a simple vista puede suponerse, el estrés es necesario para la supervivencia. Se habla de estrés fisiológico al que se activa ante una situación de riesgo y origina una respuesta que supere el obstáculo.
Expresiones del miedo
"Nudo en la garganta", "piedra en el estómago", "piel de gallina", "blanco como un papel" son algunas expresiones populares que ilustran cómo lo emocional se manifiesta en el cuerpo. Ahora bien, ¿cuál es la explicación físiológica que dio origen a estos dichos?. El doctor Cardinali dio algunos datos para pensar la respuesta.
"Piel de gallina"/ "Los pelos de punta": reflejo atávico que no es exclusivo del hombre
Ante el estrés se produce una importante constricción de los músculos. Uno de sus efectos se manifiesta en la piloerección o "piel de gallina", mecanismo que se activa ante una emoción violenta (además del frío). Esto se emparenta con una reacción atávica de los animales que ocurre para aparentar un mayor tamaño y plantarse frente al enemigo.
"Blanco como un papel": redistribución de la sangre para mejor rendimiento del cuerpo ante una situación adversa
Existen varias interpretaciones de este fenómeno. También asociado a un mecanismo atávico, puede ocasionarse por una redistribución del caudal de la sangre para abastecer a partes del cuerpo que pueden necesitarla ante una situación extrema (por ejemplo, los músculos, para luchar en defensa propia) . Otra teoría es que se trata de una preparación del cuerpo ante la posibilidad de una agresión que podría desangrar al sujeto.
"Nudo en la garganta"
Ante una situación de angustia es común sentir dolor de garganta. Esto se explica por una tendencia de inhibición de la actividad del nervio vago (que tiene por función preparar el cuerpo para el reposo). A esta manifestación también se agrega la sensación de sequedad en la boca. Como consecuencia de la hiperactividad del sistema simpático (que depende del sistema nervioso autónomo) el corazón late más fuerte y la saliva disminuye.
"Piedra en el estómago"
La contractura del estómago en momentos tensos se relaciona también con la tendencia a la inhibición del nervio vago y a una mayor actividad del sistema simpático.





