
Estudian la proporción de argentinos alérgicos al látex
Es un reacción frecuente que, en algunos casos, puede poner en juego la vida
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Cuando en 1987 los expertos del Centro de Control de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos instauraron el uso de guantes de látex como medida de precaución para evitar la transmisión por medio de la sangre de infecciones como el sida y la hepatitis B, no imaginaron que con ello desatarían lo que hoy los especialistas coinciden en describir como una nueva epidemia, que la Administración Norteamericana de Alimentos y Medicamentos (FDA) denuncia desde hace más de una década.
Es que al extraordinario incremento de la demanda de artículos de látex la industria del caucho respondió con modificaciones en el proceso de elaboración que derivaron en un aumento de la alergenicidad de sus productos. Nuestro país no es ajeno a la problemática. Actualmente, se realiza el primer estudio científico para conocer la proporción de personas sensibles a esta sustancia.
Un enemigo cotidiano
El látex o caucho natural es un fluido lechoso que se extrae del árbol de la goma o Hevea brasiliensis . De las numerosas sustancias que intervienen en su composición, algunas proteínas pueden generar reacciones alérgicas en los seres humanos.
Precisamente, los cambios introducidos en las técnicas de manufactura dieron como resultado que esas moléculas no sean removidas completamente de la materia prima y permanezcan en el producto final: "Esas proteínas pueden sensibilizar a un individuo por contacto con la piel o las mucosas o, incluso, por vía inhalatoria, ya que se desprenden con facilidad", explica el doctor Carlos Ocampo, jefe del servicio de Alergia del Hospital San Juan de Dios de la ciudad de La Plata, y uno de los responsables del estudio multicéntrico de prevalencia de alergia al látex que se realiza en nuestro país.
A diferencia del látex de origen natural, presente en numerosos productos de uso medicinal y doméstico (ver recuadro), los cauchos sintéticos -que incluyen, por ejemplo, las pinturas habitacionales de látex- no implican ningún peligro para las personas sensibles.
Grupos de riesgo
"Los individuos alérgicos al látex tienen en común el contacto reiterado y sistemático con elementos que contienen esa sustancia", señala Ocampo. De este modo, los trabajadores de la industria del caucho o el personal sanitario forman parte de la población con alta probabilidad de padecer alergia al látex.
De la misma manera, las personas que han sido sometidas a múltiples cirugías (y que, por lo tanto, han sido expuestas de manera repetida a material médico) tienen muy elevada posibilidad de desarrollar la hipersensibilidad. "Además, existen factores genéticos que predisponen a la alergia", completa el especialista. En este sentido, otro grupo de alto riesgo lo conforman los individuos con antecedentes de alergia alimentaria, en particular a ciertas frutas, como el kiwi, la banana, la frutilla, la palta y las castañas -entre muchas otras-, que poseen algunas proteínas similares a las del látex.
Un trabajo de la cátedra de Inmunología de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata, publicado en la prestigiosa revista científica Allergy and Asthma Proceedings, indicó que el 17% de los trabajadores de la salud estudiados había desarrollado anticuerpos contra las proteínas del látex.
A su vez, uno de cada tres niños con antecedentes de cirugías múltiples se hallaban sensibilizados con los mismos anticuerpos. "Los resultados que hemos obtenido son equivalentes a los informados en los países desarrollados", señala el doctor Guillermo Docena, uno de los autores de la investigación. Y añade: "Hasta ahora se creía que se trataba de una enfermedad del primer mundo porque aquí era muy difícil detectarla, pero hemos desarrollado tests diagnósticos que nos permiten poner en evidencia su importancia".
Los síntomas que puede producir la alergia al látex van desde un simple enrojecimiento de la piel en el lugar de contacto hasta una reacción generalizada con afectación respiratoria que puede poner en riesgo la vida. "Hay referencias internacionales de muerte súbita en el acto operatorio atribuida a la cirugía o a la anestesia, y en realidad se ha tratado de reacciones alérgicas al látex de los guantes del cirujano", afirma el doctor Carlos Crisci, presidente de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología.
Existe concordancia entre los expertos en cuanto a la importancia de la detección precoz de esta patología frente a diferentes situaciones del ámbito sanitario: "Los pacientes que resulten positivos deben portar brazaletes u otro modo de identificación como carteles en la cabecera de la cama y en la historia clínica para que, ante cualquier examen clínico, se tenga en cuenta su problema. Además, existen medidas específicas para mantener un quirófano libre de látex", concluye el doctor Ocampo.
Un material naturalmente tóxico
Un conocido elemento que posee látex en diferentes concentraciones son los preservativos del mercado argentino. El grupo de trabajo de la cátedra de Inmunología de la Universidad de La Plata analizó el contenido de proteínas del látex presentes en diferentes marcas de preservativos que se comercializan en el país y en el extranjero. Las conclusiones, publicadas en Annals of Allergy Asthma Immunology, indican que para un individuo alérgico puede resultar altamente riesgoso tomar contacto con estos productos.
En los Estados Unidos, existen preservativos masculinos libres de látex y útiles como barrera para las enfermedades de transmisión sexual. También son una alternativa los preservativos femeninos, realizados en poliuretano.
Componente habitual
El látex es un componente normal de más de 300 productos médicos. Entre ellos, guantes descartables, sondas y catéteres, máscaras de anestesia, torniquetes, estetoscopios, jeringas, vendajes. Se recomienda su reemplazo por materiales como el poliuretano, el neoprene, el polivinilo y las siliconas. Existen unos 40.000 elementos de uso cotidiano que poseen látex: chupetes, tetinas de biberones, juguetes de goma, globos, elásticos de ropa interior, guantes y gorros de natación. Las partículas de látex que se desprenden de las gomas de los autos por el roce con el pavimento en días de mucho calor pueden afectar a las personas muy sensibles.






