
Fue en la Argentina donde se realizó el primer trasplante de ovarios
Se logró un embarazo, pero la investigación se interrumpió por motivos políticos
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"Nadie es profeta en su tierra", masculló el doctor Eduardo Blanco hace unos días, al leer en LA NACION que un grupo de especialistas chinos había logrado el primer trasplante de ovarios de la historia de la medicina. Blanco, médico ginecólogo, regresó sobre sus prolijos archivos y miró con una mezcla de nostalgia y desconcierto la carátula de un trabajo publicado en la Revista de la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Buenos Aires, en 1972, titulado "El trasplante de ovario en el ser humano; primer caso con ulterior gestación".
"Con mi equipo (Raúl Blanco, Miguel Domínguez, Grato Bur, Diana Galimberti, Tomás Castillo Odena, Roberto Pairola, Juan Valmaggia, Eduardo Foglia, Ariel Scaglia, María Giachino, Sara Lage, Hugo Scaglia y Moisés Cazado) fuimos los que realizamos esa experiencia inicial, y logramos un embarazo -afirma Blanco, por entonces jefe de la Sala de Ginecología del hospital Alvear-. Y nuestro trabajo fue conocido en el ámbito científico, porque se publicó en varias revistas especializadas y lo presentamos en distintos congresos, en el exterior y en el país, entre éstos la 12a. Jornada de la Federación Argentina de Obstetricia y Ginecología (Fasgo), en 1971, donde obtuvimos el primer premio."
¿Por qué un logro científico de esta magnitud -y made in Argentina - quedó olvidado en el arcón de los recuerdos? Para encontrar la respuesta hace falta recorrer los últimos 25 años de la historia nacional.
"Cuando hicimos el trasplante, que en realidad fueron seis -recuerda el doctor Blanco-, no existía en nuestro país una ley de trasplantes. Por eso la mujer que accedía a donar su ovario (que debía ser madre multípara y someterse a una cirugía de tipo no ginecológico) manifestaba su voluntad de donación ante escribano público. No había riesgo de daño médico porque está demostrado que una mujer con un solo ovario puede producir tantos óvulos como otra con ambos órganos, hasta el 8° embarazo. Pero poco tiempo después de nuestra experiencia llegó al poder el gobierno militar y, al mismo tiempo, la ley de trasplantes."
El especialista fue invitado a elaborar un anteproyecto de ley que implicó el análisis de todos los casos de países donde ya existía esa legislación, y propuso incluir la posibilidad de trasplantar ovarios y órganos genitales.
"Pero al terminar nuestro trabajo -recuerda- supimos que el ex presidente Videla había excluido el trasplante de ovarios al firmar la ley. La explicación fue que, desde un punto de vista moral y religioso, se consideraba que esta técnica era amoral. Y tuvimos que dejar los trabajos."
La suerte del grupo de científicos no mejoró durante el gobierno de Raúl Alfonsín.
"Presenté todos los antecedentes -afirma Blanco-; dijeron que era una técnica patrimonio nacional. Pero no pasó nada. Cuando llegó Menem repetimos la iniciativa. Nos derivaron al Ministerio de Salud Pública. Y tampoco pasó nada."
Una alternativa vigente
"En la sala del hospital -recuerda- veíamos casos de esterilidad porque los ovarios no funcionaban o habían sido extirpados, y buscamos bibliografía sobre trasplante ovárico."
Para sorpresa del equipo, encontraron datos de 1927: un investigador lituano, Lipschutz, había intentado la experiencia con relativo éxito, entre cobayas. A partir de esto el grupo del Alvear generó una hipótesis de trabajo diferente y probaron con perras una técnica que permitió la revascularización del ovario trasplantado, "En 1971 decidimos experimentar en humanos -afirma el doctor Blanco-. Hicimos primero un autotrasplante en una paciente que tenía un fibroma. Entre otras cosas, tenía un ovario alterado que reparamos quirúrgicamente y reimplantamos con reconexión vascular. Este secretó normalmente hormonas y así evitamos una menopausia precoz."
Luego vinieron seis casos de trasplante entre donante y receptora, todos exitosos. En dos de ellos incluso pudo restablecerse la función reproductiva. "Una paciente logró un embarazo, y al mes lo perdió -recuerda-. Nuestra intención era seguir adelante con la investigación, pero la ley de trasplantes no lo permitió."
Para el ginecólogo, el trasplante ovárico sigue siendo una alternativa vigente para dar solución a casos de esterilidad por falla ovárica grave y brindar la posibilidad de ser mamás a aquellas mujeres sometidas a quimioterapia, con riesgo de perder su función reproductiva. "Estos trasplantes serían posibles si el ministro de Salud Pública lo autoriza. Y nosotros nunca dejamos de estar dispuestos a seguir investigando."





