
Fumadores con muchas arrugas, en riesgo
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Un estudio del Royal Devon and Exeter Hospital en fumadores de mediana edad con arrugas profundas mostró un resultado inesperado. Aquellos con el rostro muy marcado por arrugas tuvieron cinco veces más riesgo de padecer trastornos pulmonares que los que presentaban una piel más lisa. El tener arrugas fue asociado con un grupo de síntomas conocido como enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
El trabajo, publicado en la revista Thorax y difundido por la BBC, se realizó sobre 149 personas y sugiere que algunos individuos podrían tener una susceptibilidad genética a las arrugas y a la EPOC. Y que la piel de la cara podría ser un indicador del riesgo de esta enfermedad.
El enfisema también está asociado con una pérdida de elasticidad en los pulmones análoga al proceso que hace que la piel se arrugue, dijo el profesor Chris Griffiths, de la Fundación Británica de la Piel, a la BBC.
EPOC es un término que designa una serie de enfermedades pulmonares crónicas y progresivas, tales como el enfisema y la bronquitis, que bloquean las vías de ingreso del oxígeno en los pulmones y restringen su circulación en el resto del cuerpo.
Indicador precoz
Menos del 2% de los latinoamericanos que padecen la EPOC saben que padecen esta afección, que progresa durante décadas en silencio y se caracteriza por una obstrucción persistente de las vías respiratorias causada por el enfisema y la bronquitis crónica, y que en la Argentina ocasiona 6000 muertes anuales. La Organización Mundial de la Salud estima que la EPOC será la tercera causa de muerte en el mundo en 2020.
Es sabido que el hábito de fumar causa el prematuro envejecimiento de la piel y la mayoría de los casos de la EPOC. Sin embargo, no todos los fumadores la desarrollan. En este trabajo, los investigadores estudiaron a fumadores de entre 45 y 70 años, residentes en los alrededores de Cambridge. Sesenta y ocho sufrían la EPOC.
Veintiún individuos de los 25 con muchas arrugas tenían la enfermedad. Y después de que se ajustaron las ecuaciones con respecto a la edad y el número de años de tabaquismo, aquellos con muchas arrugas tenían un riesgo cinco veces mayor de desarrollarla.
Las arrugas faciales también se relacionaron con el triple de riesgo de desarrollar enfisema.
Los investigadores ingleses creen que el hábito de fumar estimula enzimas que dañan el colágeno y el tejido elástico de la piel. Y aconsejan utilizar las arrugas faciales como un signo precoz de la susceptibilidad a la EPOC, tal como la dificultad para respirar.





