
Guías locales aconsejan no usar ciertas terapias para dejar de fumar
Algunas de ellas son el láser y la hipnosis
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Sólo el 5% de los fumadores puede dejar el cigarrillo sin ayuda terapéutica. “El 70% consulta al sistema de salud por lo menos una vez al año. Esto permite utilizar la herramienta de mayor costo-beneficio disponible en el consultorio: la intervención breve. Pero para ello, hay que enseñarles a los médicos cómo ayudar a los pacientes a dejar de fumar”, manifestó el doctor Gustavo Zabert, de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria e investigador de la Universidad Nacional del Comahue.
De ahora en adelante, cada vez que consulte a un médico –cualquiera que fuere su especialidad–, éste debería dedicar unos minutos a un cuestionario sobre su condición de fumador. Preguntas tales como “¿fuma?”, “¿pensó alguna vez en dejar de hacerlo?”, “¿está dispuesto a abandonar el cigarrillo en los próximos 30 días?”, no pueden faltar de la rutina en toda consulta.
Así lo recomienda la primera Guía Nacional de Tratamiento de la Adicción al Tabaco, que cuenta con el aval de 20 instituciones científicas y académicas del país. El texto unifica, además, el tratamiento por realizar y desalienta el uso de técnicas sin respaldo científico para la cesación como el láser, la hipnosis o los administración de ansiolíticos.
“Las guías son un instrumento de trabajo extraordinario. Pero con el aval solo no es suficiente: la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) se compromete con su aplicación”, prometió en la presentación el doctor Daniel Piñeiro, presidente de la entidad y miembro del panel de consenso. “Hemos fracasado en la lucha contra el tabaquismo –reconoció–, porque tuvimos un discurso técnico y científico que no llega a la comunidad.”
Se estima que con sólo interrogar a un paciente sobre su consumo de tabaco y registrar su respuesta en la historia clínica de manera visible y sistemática, se triplica la posibilidad de lograr que cese su adicción. El consejo médico, que debe ser “no fumar” y no “fumar menos”, eleva un 2,5% la tasa de cesación.
“Lo que se propone es que, como primera medida, todo profesional de la salud registre si el paciente fuma o no, si quiere dejar de fumar o si nunca se lo cuestionó. A partir de ese diagnóstico, debe elaborar una estrategia para ayudarlo a actuar”, explicó a LA NACION la psicóloga Gabriela Regueira, secretaria de la Red Internacional de Mujeres contra el Tabaco y cocoordinadora de la Unidad para el Desarrollo de Ambientes Saludables de Bahía Blanca.
Dos barreras
Según los especialistas, dos son las barreras para tratar la adicción: el alto porcentaje de médicos fumadores y la falta de cobertura social de fármacos, como los parches de nicotina y el bupropión, que son las drogas de primera línea para la terapia de cesación.
“En la Argentina, la mitad de los fumadores no podría pagar el tratamiento para cesar el hábito”, dijo la doctora Verónica Schoj, del Ministerio de Salud de la Nación, que coordinó el consenso.
En la práctica, la guía propone iniciar el tratamiento con bupropión una semana antes de dejar y agregar los parches de nicotina el día que deja de fumar. La droga debe utilizarse entre 7 y 9 semanas, y los parches, ocho.
Los expertos desaconsejan el uso de terapias sin respaldo científico, como ansiolíticos, opioides, acetato de plata, laserterapia, electroestimulación o hipnoterapia, entre otras. En cuanto a la acupuntura, el consenso considera prudente su aplicación.
El doctor Juan Carlos Díaz Lynch, homeópata y acupunturista, disiente: “Está mal no considerar el láser como método para el tabaquismo –afirma–. Lo utilicé con varios pacientes, y con muy buenos resultados. Además, para decir que no tiene validez científica, debería haber trabajos que demuestren que efectivamente no sirve.”
Con respecto al tan temido aumento de peso, se recomienda que los fumadores se concentren prioritariamente en dejar de fumar y luego en controlar su peso. Al bupropión y los chicles de nicotina se les atribuye el efecto de retardar el aumento de peso.
Según Regueira, el primer mes de abandono se aumenta de 3 a 5 kilos, en promedio. Por eso, la primera semana se sugiere comer alimentos que causen saciedad y se digieran más lentamente para controlar la ansiedad. “Biológicamente, ésta es la etapa más dura –dijo–. Sin embargo, psicológicamente, lo más difícil es mantenerse sin fumar... Para el fumador, es perder un bastón y un compañero, y sobre esto hay que indagar para tener éxito en la terapia.”
Recomendaciones para tener en cuenta
- Todo fumador que realiza un intento para dejar de fumar debe tener la opción de recibir tratamiento farmacológico, cuya cobertura debe ser asegurada por el Estado.
- Para evitar el aumento de peso al dejar de fumar, el equipo de salud debe indicar actividad física, alimentación saludable y la importancia de lograr un objetivo por vez: primero, dejar de fumar, y segundo, controlar el peso.
- Los equipos de salud deben ofrecer a las fumadoras embarazadas asistencia psicosocial para dejar de fumar e investigar en la consulta el consumo de tabaco en chicos y adolescentes.






