
Identikit psicológico de un violador
Hay individuos de todos los niveles sociales y en la mayoría de los casos llevan una doble vida, sin culpas ni remordimientos
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No hace falta que reúna características monstruosas: el violador puede ser cualquiera.
Tanto es así que en las pocas -poquísimas- oportunidades en que son condenados suele llamar la atención su apariencia, tan normal .
"Un violador puede ser un atildado ejecutivo, padre y esposo perfecto -dice el doctor Andrés Mega, psiquiatra, psicoterapeuta y psiquiatra forense, presidente de Millennium Fundación Psiquiátrica-. Hay un enorme porcentaje que tiene una patología psiquiátrica y una desviación sexual. Hay otros con rasgos de personalidad anormal que pueden surgir frente a determinadas circunstancias. Indudablemente, algo le pasa al violador. Pero lo patológico no es lo sexual sino la demostración de poder, que lo hace pasar por encima del deseo del otro."
Un elemento central de su estructura psíquica es la necesidad de humillar a su víctima. "Provocar terror, lastimar, acosar físicamente a quien agrede son elementos altamente estimulantes para el violador. Su goce está en un estímulo no convencional: provocar daño al otro", indica la licenciada Isabel Boschi, vicepresidenta primera de la Asociación Internacional para el Tratamiento de los Ofensores Sexuales (Iatso, por sus siglas en inglés), y psicoterapeuta especializada en el tema.
Si bien existen distintos tipos de violadores, pueden agruparse en dos grandes grupos: para Boschi, son los ocasionales (que pueden perpetrar la aberrante conducta estimulados por drogas, alcohol, o junto a un grupo que instigue) y los parafílicos, que tienen conductas compulsivas crónicas, ligadas a traumas sexuales pero también a negligencia, maltrato y abandono en la infancia.
El doctor Mega, en cambio, distingue entre los violadores que buscan la compliance de la víctima (es decir, que ésta logre satisfacción sexual) y otros que van directamente a hacer daño. "Y este segundo grupo es el más peligroso -añade el psiquiatra-. Allí es donde se encuentra a los individuos con mayores trastornos sexuales, generalmente sin erección y con eyaculación precoz, que producen mayor daño genital o extra genital a su víctima."
Mapa del amor vandalizado
"¿Qué le pasa al violador? -se pregunta Isabel Boschi-. John Money, profesor emérito de pediatría de la Universidad Johns Hopkins de EE.UU dice que tiene un mapa del amor vandalizado. He atendido a ofensores sexuales juveniles que habían sido violados por otros chicos, quemados con puchos, golpeados, fracturados, a quienes se había dejado sin comer, que habían vivido toda clase de situaciones de abuso, negligencia y mal trato. Acá hay una ruptura de la estructura mental. Y esa fractura emocional cicatriza de la peor manera : el violador se excita haciendo sufrir a otro porque su sensibilidad quedó profundamente dañada y delega su sufrimiento en la víctima."
Según Isabel Boschi, a peores condiciones de vida en el terreno material, y más violencia social, mayores riesgos para las personalidades más vulnerables. "Pero eso no significa que no haya violadores de toda clase social -enfatiza-. La sociedad promueve conductas machistas y existe un concepto de base que está detrás de todo esto, que es el de propiedad. Bajo esa mirada machista, el cuerpo de un niño o de una mujer no se perciben como pertenecientes a ese niño o a esa mujer, sino como propiedad de los padres o del marido."
"Vivimos en una sociedad que nos bombardea de estímulos sexuales -reflexiona el doctor Mega-. A esto se suma un medio donde no se alcanza la satisfacción de los deseos. Hay quienes canalizan su frustración rompiendo todo en la cancha, otros se alcoholizan, otros se drogan, y el tema de la agresión sexual es la expresión de un poder que pretende anular la cotidiana impotencia. Y no tiene límites. Por eso también la ejercen individuos poderosos, vueltos adictos que buscan fuentes de satisfacción nuevas, que se agotan rápidamente, y lo vuelven insaciable."
Por efecto de un trastorno llamado disociación, los violadores (que son el grupo más minoritario de los ofensores sexuales) no sienten culpa ni arrepentimiento. "No sufren como el resto de las personas -dice Isabel Boschi-; padecen la intensísima ansiedad que les genera su conducta y las consecuencias que puede traerle: la pérdida de la familia, de la libertad, de su imagen o de sus bienes."
Para la psicóloga, el violador puede sostener una situación conyugal y familiar y cumplir biológicamente con sus deberes de alcoba, pero no entiende ni una sola palabra de amor, sino que, a lo sumo, "puede sentir apegos, complicidades. No conoce el amor desde el momento en que para tener una felicidad efímera y relativa avasalla al otro".
Asistencia a víctimas
Hospital Alvarez: Aranguren 2701, 4611-6666
Hospital Muñiz: Uspallata 2272, 4304-5555
Centro de Orientación a la Víctima de Violencia Sexual: Pasaje Angel Peluffo 3981, 4958-4291 y 4981-6882
Dirección de la Mujer: 0800-66-68537
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