
Implantan un nuevo dispositivo para salvar la vida de un paciente cardíaco
Es un cardiodesfibrilador dual; la cirugía fue realizada en la Fundación Favaloro
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El corazón latía desordenado a gran velocidad mientras los médicos aplicaban distintas descargas eléctricas que seleccionaban desde la pantalla de una computadora ubicada a pasos del quirófano. Luego de varios intentos, el corazón del paciente se tranquilizó. Pero la emoción aceleró las pulsaciones de los médicos.
No era para menos. Esta operación, realizada el 21 de mayo último en uno de los quirófanos de la Sección de Electrocardiología de la Fundación Favaloro, fue el primer implante exitoso de un cardiodesfibrilador dual en América latina, un dispositivo que revierte al mismo tiempo las arritmias ventriculares y auriculares.
En la intervención, que duró apenas dos horas, participaron los doctores Néstor Galizio y José Luis González, de Electrocardiología, y el doctor Hugo Fraguas, del Departamento de Cirugía.
"El dispositivo es como un cerebro complejo que puede diagnosticar incluso el tipo de arritmia auricular que está ocurriendo y qué terapia es la más útil para revertir el problema", explicó Galizio a LA NACION.
Rodolfo Miranda, de 70 años, llegó a las manos de los especialistas de la Fundación Favaloro con un diagnóstico complicado: había sufrido dos infartos en 1979 y 1992, tenía taquicardias ventriculares agravadas por aleteos y arritmias auriculares que le producían un fuerte dolor de pecho y descompensaciones, además de diabetes y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Este diagnóstico aumentaba las posibilidades de una muerte súbita.
Con una minuciosa planificación e interconsultas, los especialistas decidieron implantar el dispositivo. Para ello, pincharon la vena subclavia, ubicada en la base izquierda del cuello del paciente. A través de esa punción, los especialistas insertaron tres catéteres: uno en el seno coronario, otro en la aurícula derecha y, el último, en el ventrículo derecho. Después, colocaron el cardiodesfibrilador en un bolsillo de piel creado por debajo del músculo pectoral izquierdo del paciente.
Recuperar el ritmo
"Una vez implantado el dispositivo, lo primero que hicimos fue revertirle la arritmia auricular para recuperar el ritmo normal del corazón y controlamos su capacidad para revertir la fibrilación y taquicardia ventricular", explicó Galizio.
Luego de suturar el bolsillo , los especialistas programaron las funciones que debe cumplir el dispositivo implantado.
Básicamente, el cardiodesfibrilador dual lee el ritmo cardíaco del paciente para colocarse "unos latidos por arriba" y estimularlo permanentemente manteniendo los latidos similares. Esa estimulación se logra mediante la triangulación de descargas eléctricas o choques que revierten las arritmias ventriculares malignas y las arritmias auriculares.
Estas últimas perjudican especialmente a los pacientes con un infarto previo, insuficiencia cardíaca y que usan desfibrilador ya que "reducen la función de bomba del corazón, disparan una descarga del desfibrilador cuando la arritmia es muy rápida y, por lo tanto, mal interpretada, y disminuyen la calidad de vida del paciente porque reducen el funcionamiento del ventrículo" .
En el cardiodesfibrilador dual, la descarga pasa del catéter del ventrículo derecho hacia la aurícula derecha y, de allí, al dispositivo para eliminar las arritmias ventriculares. En las arritmias auriculares, el choque pasa del catéter ubicado en el seno coronario al de la aurícula derecha y, de allí, al dispositivo implantado. "Un solo equipo puede prevenir todas las arritmias, tanto auriculares como ventriculares", destacó Galizio.
Entre las funciones que puede realizar el dispositivo se encuentra desde la estimulación fisiológica de la aurícula y el ventrículo para mantener una secuencia normal de contracción, hasta la emisión de descargas para revertir arritmias auriculares que, por lo general, demandan la internación del paciente. Y como si ésto fuera poco, también es capaz de salvar la vida: emite las descargas eléctricas necesarias que contrarrestan las arritmias que producen la muerte súbita.
Otro color en la piel
A más de un mes de la operación, el equipo quirúrgico no oculta su felicidad por los resultados de la intervención en un paciente de alto riesgo como Rodolfo. Tampoco esconden su asombro por la rapidez y la facilidad con que se realizó el procedimiento en el quirófano.
Al preguntar por el paciente, los médicos destacan como primer síntoma del cambio de su calidad de vida el color en su rostro y lo difícil que es encontrarlo en casa. "Se nota que camina mucho al sol porque ya tenía otro color en la piel", dijo Galizio a LA NACION con la satisfacción del trabajo bien hecho.
Y esto también lo confirmó Rodolfo durante una conversación telefónica con LA NACION con las pocas palabras que pudo antes de que su voz se quebrara al pensar, quizás, en cómo cambió su vida y la felicidad que ahora siente su familia.
"Me siento muy bien, con muchas ganas de hacer cosas -dijo-. También duermo y como muy bien." Todos los días, se levanta a las siete y media de la mañana y camina de 10 a 15 cuadras diarias, "aunque a veces más". La única recomendación que le hicieron los médicos fue tener cuidado de no caerse. Además, debe realizar controles de la diabetes y de la presión arterial.
Sólo le quedó una molestia, un dolor en las piernas que atribuye a los 44 días que pasó internado en la Fundación Favaloro, para la que sólo tiene palabras de agradecimiento. "Me trataron muy bien y los médicos son excepcionales", insistió en la conversación.
Ayer, Rodolfo disfrutó la tarde con sus nietos en una plaza ubicada a ocho cuadras de su casa. "Es una nueva vida", dijo tras un silencio necesario para contener la emoción.
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