
La acupuntura, un éxito en Tucumán
Atienden a unos 40 pacientes por día; cada vez se acercan más personas para tratarse con las agujas
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SAN MIGUEL DE TUCUMAN.- Hermosindo Paz se despertó con una parálisis facial que prometía cambiarle la vida para siempre. De la noche a la mañana, el hombre no podía cerrar un ojo ni la boca. Un mes después, ya está prácticamente restablecido de este mal, tras ocho sesiones de acupuntura, un método no tradicional en la Argentina que la medicina de esta provincia adoptó para combatir algunas enfermedades.
Los médicos que atienden al público en el Servicio de Acupuntura del Hospital de Clínicas Nicolás Avellaneda, de esta ciudad, no tienen un minuto de descanso. Durante todas las mañanas, de 7 a 13, unos 40 pacientes concurren a este servicio en busca de soluciones a problemas tan variados como dolores corporales, tabaquismo, asma...
Pero la creciente convocatoria que la acupuntura logra entre los tucumanos no significa que la atención en el hospital sea caótica.
Cada paciente tiene un turno y las sesiones se desarrollan en perfecto orden. El servicio, que funciona desde 1991, está a cargo del doctor Guillermo Alonso. "Es único en el país", dice con orgullo. Explica que en lugares como La Rioja y Neuquén la acupuntura se emplea en los hospitales como extensión de la analgesia, para minimizar dolores. "Aquí el sistema se emplea para curar", destaca, pero no deja de aclarar que si bien el método es curativo en algunos casos, es sólo paliativo en otros.
Precisamente, a Angela González la acupuntura no la ayudará a curar el cáncer que la afecta, pero sí le sirve para bajar de peso, condición necesaria para que su nivel de vida sea saludable. "Hace seis sesiones que vengo y el método me está ayudando a adelgazar. Mi propio oncólogo me mandó a este servicio, ya que no puedo tomar más medicamentos de los que ingiero, por la quimioterapia que me están haciendo", explicó a La nacion antes de ingresar en uno de los boxes del servicio para una nueva sesión con las agujas que curan.
La acupuntura es parte de la medicina tradicional de China. En las últimas décadas trascendió su condición originaria y fue incorporada a sistemas de salud de países como Brasil y Cuba. La técnica de esta disciplina consiste en la estimulación de puntos cutáneos mediante la implantación de pequeñas agujas o mediante el calentamiento de esos puntos con una fuente de calor puntiforme denominada moxibustión.
Un tratamiento puede durar entre dos y tres sesiones para casos agudos, como un dolor de muelas, o entre seis y doce citas para problemas crónicos, explicó Alonso. Las afecciones que con mayor frecuencia se tratan con este método son dolores agudos y crónicos, asma, rinitis, distonias neurovegetativas y problemas psiquiátricos (melancolía, insomnio, excitación psicomotriz, etcétera); adicciones al tabaco o a sedantes; obesidad, y trastornos secundarios, e insuficiencia venosa de miembros inferiores que incluya o no sin síndrome varicoso asociado, como algias, edemas o úlceras.
Leda Cristina Toledo sentía fuertes dolores en una pierna, y luego de seis sesiones de acupuntura pudo volver a caminar. "Vengo dos veces en la semana y realmente esto me está ayudando mucho, ya que tengo esta afección desde hace cuatro años", señaló.
Cada sesión de acupuntura dura aproximadamente media hora, y a poco de iniciado el tratamiento los pacientes ya perciben notables mejorías, cuenta Alonso. "Entre la gente que busca abandonar el cigarrillo los resultados son favorables en un 45 y un 50% de los casos. En tratamientos contra el dolor hay un 80% de resoluciones positivas", remarcó el especialista.
El servicio de acupuntura es gratuito, aunque la mayoría de los pacientes paga lo que se llama Bono de Ayuda Solidaria (BAC), que cuesta 3 pesos, lo que permite que el sistema se autofinancie. "Aquí no se usa aparatología complicada, sino sólo agujas, que a menudo son traídas por los propios pacientes. A la gente se le cobran 3 pesos, pero se va sin receta, así que no tiene que comprar medicamentos luego", destacó Alonso.
La mala circulación de la sangre en las manos de María Isabel Juárez hacía que la vida de esta mujer se asemejara al infierno. "Eran como nudos que me provocaban grandes dolores. Vine a seis sesiones de acupuntura y ahora ya puedo dormir de nuevo. Noto una gran evolución y estoy verdaderamente satisfecha", destacó.
Haidée de Biancato sufría desde principios de marzo pasado de una deformación de un dedo de una de una mano, lo que le provocaba un dolor insoportable. "Dolía muchísimo, pero ahora se está resolviendo y estoy muy contenta", subrayó.
Además de Alonso, en el Servicio de Acupuntura se desempeñan como colaboradores ad honórem los doctores Aníbal Hernández (en el rol de coordinador), Marcelo Martínez, Graciela Rodríguez, Pablo Rossi, Mariela Rodríguez y Silvia Poma, y los médicos adscriptos Carlos González Jiménez,Ana Gloria de Chazal, Mauricio Uehara y Alcira Villarreal. Solana Sánchez es la secretaria administrativa.
"Ser asistidos en acupuntura por personas que no son médicos puede ser riesgoso", aclara el jefe del servicio. "Un dolor abdominal podría ser un cólico intestinal, que se podría tratar con acupuntura, pero también podría ser apendicitis, y eso sólo lo puede determinar un médico. Aquí hay mucha gente que llega con una afección y se termina yendo sin acupuntura, porque así lo determinó el diagnóstico clínico", concluyó el doctor Guillermo Alonso.






