La historia del campesino que cavó un pozo y descubrió 8000 soldados de cerámica
En 1974, un grupo de agricultores halló accidentalmente miles de esculturas de la era Qin que se daban por desaparecidas; en la actualidad son un tesoro invaluable de la identidad china
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Corría el año 1974 y un grupo de campesinos de China trabajaba en una parcela cuando decidieron cavar un pozo necesario para obtener agua, sin saber que un metro abajo se toparían con una hilera de cabezas bien ubicadas y listas para volver a ver la luz del día. Después de un arduo trabajo, se descubrió en China y de manera accidental el ejército de terracota, propio de la era Qin y que había sido borrado del mapa.
Las civilizaciones antiguas dejaron centenares de rastros que fueron ocultados por la erosión y el paso del tiempo bajo varios metros de tierra, agua o arena. Con la especialización de la arqueología, año tras año se lograron salvar y poner en valor maravillas que hoy se lucen ante el mundo. Así es lo que sucedió con los soldados chinos, un tipo de esculturas que sobrevivieron más de 2000 años en condiciones paupérrimas.
La historia de los campesinos que encontraron 8000 estatuas de terracota
En abril de 1974, desesperados por encontrar agua en medio de una sequía, los campesinos habían excavado un metro cuando se toparon con tierra roja y dura. Debajo, habían encontrado cabezas de cerámica de tamaño real y varias puntas de flecha de bronce.
Zhao, uno de los agricultores locales que trabajó en el yacimiento y que se convirtió en curador de museo en la provincia central china de Shaanxi, tuvo una corazonada sobre qué podría ser, según rememoró la BBC en un artículo del 2023.
Los campesinos habían dado con uno de los mayores hallazgos arqueológicos del siglo XX: un ejército de unos 8000 soldados de terracota, diseñado a escala industrial 2200 años antes para defender al emperador en el más allá.

En el área se había conservado un ejército fantasma completo, con caballos y carros, todo escondido y jamás visto por los seres humanos, hasta la década de los 70.
Después de tres días de trabajo, se rescataron íntegramente los dos primeros guerreros, cada uno de 1,78 metros de altura. Esa fue la justificación necesaria para que el gobierno chino accediera a financiar la excavación completa.
Un año después se construyó un museo en las inmediaciones y continuaron las excavaciones hasta que dieron con la tumba del emperador Quin. La magnitud del yacimiento y la importancia histórica generó relevancia internacional y en 1987 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Incluso en 1998, el presidente estadounidense Bill Clinton visitó el lugar.
En la actualidad, es uno de los centros históricos chinos que resume y grafica a la perfección el poderío del imperio hace más de 2000 años. A pesar de la riqueza y de los objetos que a menudo se encuentran, los arqueólogos solo preservan en estado virgen la tumba de Qin Shi Huang.

Los expertos chinos aseguraron que peligra el patrimonio completo si se abre el sarcófago ante la presencia de mercurio en las salas que fueron selladas. Al ser altamente volátil, temen que una fuga desencadene una explosión masiva.
Por ese motivo, el lugar donde descansa el primer emperador de China es todo un misterio y un objeto preciado que quieren mantener así por la eternidad.
