
La NASA volverá a la Luna en 2018
Empleará dos cohetes, uno para los cuatro tripulantes y otro con el módulo de descenso lunar
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"Es otro pequeño paso para el hombre, pero también es otro gran paso para la humanidad." Quizá sean éstas las palabras que pronuncien los próximos astronautas cuando pisen nuevamente la superficie lunar. Lo que sí es cierto es que en la última conferencia "Ciencia y Espacio", que tuvo lugar en Houston, Estados Unidos, la semana última, la NASA ha corrido el velo de uno de sus secretos mejor guardados: el programa completo de cómo será la próxima misión tripulada con destino a la Luna, prevista para 2018 y basada en el novedoso sistema de "doble nave" para viajar.
Según lo anunciado en esa conferencia, un primer cohete será el encargado de transportar el módulo de descenso lunar con capacidad para cuatro astronautas, mientras que un segundo cohete despegará tres días más tarde llevando a los cuatro tripulantes que descenderán por primera vez en forma conjunta en el lado oculto de la superficie selenita, para permanecer allí durante una semana completa realizando estudios científicos en busca de rastros de agua, análisis de la composición lunar y estudio del asentamiento de una base habitable permanente.
Dentro del plan "Regreso a la Luna", que el presidente George Bush anunció hace dos años, los científicos de la agencia espacial estadounidense han estado trabajando en este complejo programa que, además de permitir volver al hombre al satélite natural de la Tierra, marcará una nueva etapa en la carrera espacial de los Estados Unidos, ya que los nuevos vehículos espaciales basados en el exitoso programa Apolo serán los reemplazantes del cuestionado Space Shuttle o Taxi Espacial, actualmente en uso, que ya cobró la vida de 14 astronautas en las explosiones de los transbordadores Challenger, en 1986, y Columbia, en 2003.
El programa Constelación
"Entre los años 2015 y 2020 visitaremos nuevamente la Luna a bordo de un excepcional módulo de descenso lunar y con la ayuda de dos cohetes totalmente seguros para los astronautas. Estimamos que ya en 2018 será posible esta nueva hazaña con vistas a una futura expedición tripulada a Marte", dijo a LA NACION el ingeniero John Connolly, investigador del programa Sistemas de Misión y Exploración de la NASA y director del proyecto Módulo de Acceso a la Superficie Lunar (LSAM, por sus siglas en inglés), perteneciente al programa Constelación, que es en definitiva el que marcará el regreso del hombre a la Luna.
Desde su oficina ubicada en el Centro Espacial Johnson, en la ciudad de Houston, Texas, el ingeniero Connolly relató cómo será la compleja misión espacial: "El LSAM es parte integral de la nueva misión a la Luna, que incluye el vehículo de exploración tripulado y su cohete lanzador, el cual reemplazará a partir de 2011 los viajes de los transbordadores espaciales. Si esta etapa es exitosa, avanzaremos a la siguiente, es decir, la creación del módulo de descenso lunar y el segundo cohete que transportará esta increíble nave de más de cinco metros de alto, que permitirá albergar a cuatro astronautas a la vez".
De esta manera, las dos naves (una tripulada y otra con el módulo de descenso lunar) partirán con diferencia de tres días y se unirán en el espacio para realizar el viaje, el descenso y la vuelta segura a la Tierra. La misión, que costará unos 100.000 millones de dólares, está basada en el programa Apolo, cuyos cohetes Saturno V permitieron llegar seis veces a la Luna, la última en 1972.
Descender en la cara oculta
No solamente el propósito de la nueva misión es llegar a la Luna, sino también descender en la vasta y desconocida superficie de su cara oculta, que nunca ha sido visitada, por lo que podría develar nuevos secretos de cómo se formó el satélite natural de la Tierra.
"Con el programa Apolo tuvimos serias limitaciones acerca de dónde y cómo descender, por lo que estábamos obligados a alunizar siempre en la cara visible y cerca de su línea ecuatorial. El nuevo módulo de descenso podrá llegar a cualquier parte de la cara oculta, incluso a regiones cercanas a los polos, las cuales han sorprendido a los científicos de la NASA ya que poseen cráteres de gran profundidad, lo que sugeriría la posibilidad de encontrar nuevos materiales de la composición lunar para estudiar su origen -agregó Connolly-. Incluso, allí en los polos advertimos grandes concentraciones de hidrógeno, lo que permitiría la formación de agua congelada, hasta ahora no descubierta."
La compleja misión que descenderá en la cara oculta de la Luna constará de dos etapas: una primera, en la que los astronautas estarán siete días en la superficie lunar, y una segunda, en la que vivirán 180 días en módulos apostados como bases permanentes.
Nuevas tecnologías
Respecto de la nueva tecnología que será utilizada para este proyecto, los nuevos cohetes tripulados se construirán con un sistema de seguridad tal que podrá permitir la eyección de la cápsula en la que viajarán los astronautas en cualquier momento del despegue, considerada la etapa más peligrosa de la misión.
Por otra parte, la nueva nave tripulada podrá ser reutilizable hasta en diez viajes seguidos y tendrá paneles solares adosados a su estructura, que permitirán generar la energía suficiente para el viaje de ida y vuelta de cuatro días de duración cada uno.
La nueva tecnología estará también aplicada en el sistema de combustible que utilizarán la nave tripulada y el módulo de descenso lunar, basado en metano líquido. ¿Por qué? La razón es simple: los investigadores de la agencia espacial estadounidense apuntan que ése será el combustible que los astronautas que llegarán a Marte podrán extraer de acuerdo con las características atmosféricas del planeta rojo.






