
La resonancia magnética mejora el diagnóstico en cáncer de mama
Sugieren su uso en forma complementaria a la mamografía
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En mujeres con antecedentes familiares de cáncer de mama y en las que se ha verificado la presencia de mutaciones genéticas que predisponen a padecerla, complementar con estudios de resonancia magnética el uso rutinario de la mamografía aumenta significativamente las posibilidades de detectar en forma precoz la enfermedad.
Un reciente estudio realizado en Holanda y que se publica esta semana en la revista New England Journal of Medicine muestra que la resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés) detecta el doble de tumores que la mamografía. Sin embargo, su elevado costo y el alto número de falsos positivos que suele arrojar sugieren que su uso rutinario –siempre como complemento de la mamografía– se reserve para pacientes de alto riesgo.
"La MRI detecta cánceres de mama ocultos en pacientes de alto riesgo y es probablemente más útil en las de mayor riesgo. Cada vez es más abundante la información que respalda su utilización como complemento de la mamografía en las mujeres que tienen mutaciones genéticas que predisponen a padecer la afección", escribió la doctora Laura Liberman, del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center, de Nueva York, en un editorial que acompañó el citado estudio.
Para el doctor Oscar Blejman, encargado de los departamentos de diagnóstico intervencionista mamario del Hospital Italiano y el Centro de Diagnóstico TCBA Salguero, "la MRI puede ser de gran utilidad en las mujeres jóvenes con antecedentes familiares de cáncer de mama, en las que la sensibilidad (capacidad diagnóstica) de las mamografías es menor que en las mujeres mayores".
Cuestión de sensibilidad
"La mamografía sigue siendo el método de detección más eficaz para cáncer de mama: su uso rutinario disminuye al menos en un 24% la mortalidad por esta afección. Aun así, se estima que entre un 10 y un 15% de los tumores no llegan a ser detectados por este método", apuntó la doctora Marcia Oliva, responsable del Area de Diagnóstico Mamario del Centro de Diagnóstico Dr. Enrique Rossi.
La sensibilidad de la mamografía depende, en gran medida, de la densidad de la glándula mamaria, que disminuye con el paso de los años. "En las mamas muy densas, un nódulo puede quedar oculto a la vista de la mamografía", agregó Oliva. Esto es lo que a veces sucede en las mujeres con antecedentes de tumores mamarios, en las que se recomienda comenzar con las mamografías de rutina no a los 40 años, sino mucho más temprano.
"En las mujeres con historia familiar de cáncer de mama, en las que se ha comprobado o no la presencia de mutaciones oncogénicas (los genes BCRA), se recomienda comenzar con las mamografías anuales diez años antes de cumplir la edad en las que el cáncer se manifestaba en sus familiares afectadas", explicó Blejman. En este grupo de pacientes, agregó el especialista, "la sensibilidad de la mamografía desciende a entre el 30 y el 60%, cuando en general la sensibilidad supera el 80 por ciento. Por eso, puede ser de gran utilidad complementar este estudio con una resonancia".
El cáncer de mama afecta a una de cada siete mujeres, pero en aquéllas con predisposición genética el riesgo de padecerlo es de entre el 50 y el 85 por ciento. Aunque sólo el 2% de las mujeres posee estas mutaciones, éstas acaparan el 10% de los tumores mamarios.






